Un don nadie

La Biblia dice en Lucas 13: 32 Y les dijo: Id, y decid a aquella zorra: He aquí, echo fuera demonios y hago curaciones hoy y mañana, y al tercer día termino mi obra.

Jesús fue durísimo con algunos hombres. Para algunos resulta incompatible esta afirmación porque suponen que Cristo era todo amor. En efecto. Pero el amor y la misericordia estaban y están en un justo equilibrio con su justicia o su capacidad de dar a cada uno según su conducta o medida por medida, es decir se cosecha lo que se siembra.

Para comprender mejor estas palabras de Cristo conviene señalar que se las dirigió a Herodes Antipas, uno de los muchos hijos que Herodes el Grande tuvo y que a su muerte dejó gobernando la provincia de Galilea. Al igual que su padre era cruel y despiadado y en los días de Jesús vivía pecaminosamente con la esposa de su hermano, Felipe.

Los fariseos habían dicho a Jesús que Herodes quería matarlo. Nada nuevo para Jesús porque el padre de este gobernante había intentado lo mismo cuando apenas tenía unos meses de haber nacido. Pero en esta ocasión Jesús reaccionó muy duramente contra este personaje.

Lo llamó zorra. Cito aquí una anotación que encontramos en el Nuevo Testamento de la traducción al lenguaje actual que dice: “En los escritos rabínicos, la palabra zorra se usa para referirse a alguien inferior o de poco valor, es decir, un don nadie.” Para Jesús las amenazas que le profirió ese gobernante eran nada porque venía de un don nadie.

Nos queda claro que Jesús no tenía miedo de Herodes. Los fariseos quedaron impresionados con su respuesta porque suponían que al saber las amenazas que había en su contra Jesús entraría en pánico o terror. Una amenaza de Herodes en esos tiempos era casi, casi, una sentencia de muerte.

Pero Cristo nos permite comprender claramente la naturaleza del poder humano. Un poder que no podemos desdeñar, pero que siempre debemos recordar que es temporal, que tarde o temprano fenecerá o sucumbirá. A Pilato le dijo que su poder lo tenía porque le había sido dado del cielo.

Al decirle a Herodes que era un don nadie lo ubicó en su justa dimensión. Un gobernante es nada. Tiene el poder porque Dios se lo ha dado para cumplir con un propósito que a veces escapa a nuestro entendimiento, pero una vez que lo cumpla pasará como han pasado miles de gobernantes en este mundo.

Un gobernante como Herodes, pegado de sí mismo, altivo, cruel, insolente y de cuna de malditos la definición de zorra lo retrató perfectamente. Era un ser despreciable y por eso, justamente, por eso, era un don nadie.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: