Judas y la destructiva codicia

La Biblia dice en Mateo 27: 5 Arrojando las piezas de plata en el templo, salió, y fue y se ahorcó.

Mateo nos ofrece el final que Judas Iscariote tuvo: se suicidó al conocer el juicio y sentencia contra Jesús. Su historia es una tragedia porque habiendo estado durante tres años conviviendo y aprendiendo del Maestro jamás pudo derrotar a sus demonios internos que lo llevaron finalmente a su propia ruina.

Judas descubrió tardíamente que la codicia y el amor al dinero siempre arruinan nuestra vida. Muy tristemente comprendió que la raíz de todos los males es el amor al dinero. Las treinta monedas que había recibido unas cuantas horas antes por entregar al Señor quedaron regadas en el templo como la vida de él.

El apóstol traidor quiso recomponer o resarcir su acción devolviendo lo que había recibido, pero simplemente era imposible. Quienes le habían dado el dinero no tenían ningún interés en reconocer la inocencia de Jesús. Ellos tenían bien claro que Jesús debía de morir porque así convenía a sus intereses.

Judas había cumplido con creces, para ellos, con su labor de entregador para mostrarnos cabalmente que no entendió lo que muchas veces oyó de Jesús. No se puede tener dos amos. No se puede servir al Señor y servir al dinero porque tarde o temprano los bienes materiales terminarán destronando al Señor.

Las enseñanzas que oyó diariamente sobre la verdadera riqueza en la vida de las personas no permearon su corazón. Fue incapaz de aprender que la vida del hombre no consiste en los bienes que posee, sino aquellas sencillas cosas que están a la mano de todos: la familia, los amigos. El amor, la paz, la alegría, son bienes que no se pueden comprar nunca.

Su muerte es una muestra contundente que la codicia conduce a los seres humanos a la degradación y a todo aquellos antivalores. La traición es uno de los peores defectos de los seres humanos porque pervierte la gratitud y hace añicos la amistad que alguien nos confió, todo por tener dinero.

La lección que Judas nos recuerda siempre es que los bienes que nacen de la codicia y la traición nunca se disfrutarán. Solo servirán para destruir, primero nuestra vida y luego nuestra alma.  Su historia es una advertencia para saber que no debemos dejarnos arrastrar por la ambición.

2 comentarios en «Judas y la destructiva codicia»

  • el 10 abril, 2020 a las 13:33
    Enlace permanente

    Bendiciones pastor.
    En una ocasión escuché: Judas al ver la necesidad que tenían, tanto los pobres así los apóstoles para seguir con la tarea de seguir predicando el evangelio, se le hizo fácil vender a Jesús, con el conocimiento de el poder que sabía que tenía; nunca midió las consecuencias de sus actos , por eso al ver que Jesús no se defendía y no mostraba su poderío se arrepintió.
    Y tomo la peor de las decisiones sin arrepentirse de lo que había echo.
    No es un mártir pero también fue un instrumento para que lo escrito se cumpliera.
    Me pareció interesante por eso lo comparto.
    Bendiciones.

    Respuesta
  • el 11 abril, 2020 a las 01:10
    Enlace permanente

    Es una perspectiva interesante. Pero la lógica de Judas no es superior a la soberanía de Dios. El tuvo la misma oportunidad que tenemos todos para ser transformados por Cristo. Decidió rechazar el regalo de la gracia y la consecuencia es la que ya conocemos. Sin embargo, si el hubiese hecho una elección diferente, habría sido otra la forma en la que Cristo llegó a la cruz.

    Respuesta

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: