Hijos de Dios llenos de valentía

La Biblia dice en 2ª Timoteo 1: 7 Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.

La persecución religiosa arreció al final del ministerio del apóstol Pablo. Los emperadores romanos buscaron culpables de la crisis que vivía el imperio y se les hizo fácil culpar a los cristianos y desataron contra ellos un feroz y durísimo ataque encarcelándolos y enviándolos al circo romano.

Fueron días muy tristes para la iglesia que tenía que pagar su fe con la vida. Creer en Cristo Jesús era una violación a las leyes humanas de los gobernantes de esa época y debían estar muy convencidos para dar testimonio de su confianza en su Salvador porque podían ser castigados e incluso perder la vida.

El miedo se apoderó de todos. El miedo a morir es el temor más grande que tenemos los seres humanos. Es nuestra gran fobia. Nos hace cometer toda clase de actos degradantes con tal de no dejar este mundo. Cuando hay persecución religiosa traicionamos amigos, familiares y traicionamos nuestros valores o convicciones.

Pablo estaba consciente de esta situación y por eso le escribe a su querido discípulo y le dice que el creyente posee un espíritu superior a la cobardía. Dios solo tiene hijos valientes porque el espíritu que ha hecho morar en ellos es de valentía. Valientes porque tiene un Dios poderoso. Valientes porque tienen un Dios que los cuida en esta vida y en la venidera.

Dios depósito en cada uno de los creyentes un espíritu que les da poder, amor y dominio propio para enfrentar el miedo. Poder para resistir los embates, amor para no llenarse de rencor contra sus perseguidores y dominio propio para tener control ante el terror que produce una muerte violenta.

Cuando Pablo escribe esta carta mucho de sus colaboradores han desertado y han apostatado de la fe. Incluso a él lo han abandonado a su suerte en las audiencias que ha tenido con los jueces romanos que revisan su detención por segunda ocasión, pero a él lo tiene sin cuidado porque sabe que hasta el último momento Dios estará con él.

No olvidemos, entonces, que Dios solo tiene hijos valientes. Que los cobardes son una clase de creyentes incrédulos que no le creen al Señor que puede librarlos de cualquier mal y que puede en el caso de que perezcan darles el consuelo de la vida eterna. La muerte es solo un paso para encontrarse con Cristo.

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