Madres amorosas

La Biblia dice en Tito 2: 5 “…cuidadosas de sus casas…”.

Tito fue un cercano colaborador de Pablo. Fue pastor en la iglesia de Creta en tiempos de la iglesia primitiva. Hoy esa isla sigue existiendo y teniendo el mismo nombre. La cretense era una sociedad muy permisiva. Uno famoso poeta suyo solía describirlos como mentirosos, malas bestias y glotones ociosos.

No era una mentira, estaba diciendo la verdad. La sociedad cretense se caracterizaba por vivir de una manera poco convencional, dedicados a dar rienda a sus sentidos y con una moral muy relajada. La iglesia a la que Pablo envió a pastorear a Tito estaba ubicada en ese lugar y sus integrantes luchaban por dejar esa conducta y Pablo les escribe para esforzarlos.

Había dejado o enviado a Tito a ese lugar para corregir muchas deficiencias que había en la congregación. El mundo se había instalado en el cuerpo de Cristo y su conducta no correspondía a lo que enseñaba el santo evangelio, sino a lo que la cultura de la ciudad imponía y parecía que los cristianos parecían muy encantados.

Una de las cosas que tenía que corregir era el rol de las mujeres dentro del hogar. El hogar es la fuente de ciudadanos responsables o ciudadanos pegados de sí mismos, sin sentido de solidaridad y con mucho egoísmo viviendo solo para sí mismos. El hogar es la formadora o deformadora de los individuos.

Pablo le dice a Tito que las ancianas deben enseñar a las esposas jóvenes a ser “cuidadosas de sus casas”. No se refiere a todas aquellas labores domésticas como mantener limpio o en orden su vivienda, sino el sentido tiene que ver con su hogar. La palabra casa tiene esa connotación. El cuidado que se debe tener con el hogar.

Y es que el papel de las mujeres dentro de la casa es importantísimo a la hora de ayudar a los  hijos para hacer de ellos personas responsables de sus actos. La influencia de ellas sobre sus vástagos es inmensamente grade. Una madre equilibrada generalmente produce hijos si no equilibrados, si con menos desequilibrios emocionales.

El hogar, no la escuela, no el Estado, es que el tratan tres problemas que tenía la sociedad de Creta: la mentira, la glotonería y la ociosidad. Y la madre tiene mucho que ver en estos males que ya existían hace más de dos mil años y siguen existiendo. Mentir, vivir solo para comer y desperdiciar el tiempo, se atienden en el hogar y las atiende la madre.

No es que el padre no tenga nada que ver en la formación de sus hijos, pero muchas de las veces se desentiende de sus obligaciones y es entonces que la mamá debe estar atenta sobre lo que hacen sus hijos. El hogar es resultado casi siempre de la fortaleza de la madre y de su mano fuerte con sus vástagos, nacidos de su amor incondicional por ellos.

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