Los juicios de Dios

La Biblia dicen en Proverbios 28: 5 Los hombres malos no entienden el juicio; más los que buscan a Jehová entienden todas las cosas.

La palabra juicio que utiliza el verso que hoy meditamos procede de la raíz hebrea “mishpat” y se traduce como un proceso o procedimiento de carácter legal para juzgar a una persona y declararla inocente o culpable, pero en otras ocasiones se utiliza para señalar a una persona culpable y entonces se dice que está bajo juicio.

Esa es una verdad innegable: Dios juzga y cuando lo hace es severo, según vemos la primera ocasión que esta palabra aparece. Es en Génesis 18: 25 cuando Dios advierte a Abraham sobre el terrible castigo que vendrá sobre Sodoma y Gomorra a causa de la gran maldad que se practica en esos lugares.

La desaparición de esas dos ciudades exhibió claramente la manera en que Dios trata a los rebeldes y obstinados, a aquellos que lejos de cambiar de actitud, se mantiene en sus perversidades y se recrean y se vanaglorian en ellas, pensando que jamás serán tocados por el juicio de Dios.

Según leemos en el verso que hoy meditamos ante esta clase de juicios hay dos tipos de reacción o si se quiere la forma de percibirlos produce dos clase de personas. Los hombres malos no entienden el juicio. Esto quiere decir que los impíos son incapaces de comprender cuando Dios esta juzgando o castigando, sancionando a determinado pueblo o nación.

Los malvados no pueden reaccionar positivamente frente a sucesos donde claramente se ve que Dios ha mostrado sus juicios y por el contrario en lugar de deponer su actitud se hunden más en la maldad y el pecado. Le es imposible reconocer que al final de cuentas Dios tiene la facultad para castigar el pecado.

Al contrario o en sentido opuesto, los hombres que buscan a Dios entienden completamente o claramente cuando Dios está aplicando su justicia con determinada persona, lugar o nación. No necesita mayor explicación porque tiene los sentidos despiertos para comprender que el Creador se está manifestando.

Salomón escribió este proverbio para hacernos ver que frente a los juicios o juicio de Dios habrá personas que no hará mella alguna en sus vidas. Pasará como si nada hubiera ocurrido, mientras que para otros servirá para profundizar en su relación con Dios y los hará más piadosos.

Pensar que los hombres malos cambiarán ante la manifestación del poder de Dios para sancionar el pecado es ingenuo. Ellos seguirán igual. Pero los que buscan a Dios valorarán lo que el Señor hace y serán más temerosos del Creador.

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