Seamos amables, Cristo ya viene

La Biblia dice en Filipenses 4: 5 Vuestra gentileza sea conocido de todos los hombres. El Señor está cerca.

Pablo le escribe a sus amigos de la iglesia de los Filipenses para animarlos a continuar con alegría la vida cristiana que comenzaron a vivir cuando les predicó el evangelio en esa importante ciudad y les pide que lo hagan con alegría para que puedan ser amables con las personas que tratan recordándoles que el Señor esta pronto a volver.

En el verso que hoy meditamos Pablo encadena tres temas peculiares. Alegría, amabilidad o gentileza y el retorno de Cristo. El retorno de Cristo será antecedido por una creciente y desbordada manifestación de la maldad humana. La maldad humana asusta, preocupa y nos vuelve seres desconfiados que a veces nos hace perder el buen trato hacia los demás.

Pablo planteó que en los postreros días, como suele llamar al tiempo que servirá como marco para que Jesús vuelva a la tierra la perversidad de los hombres será más que manifiesta con desviaciones morales y la propagación de inmoralidad por toda la tierra que parece nos ha tocado ver en estos tiempos, sin contar la manifestación de plagas y azotes.

En medio de todo ello, el apóstol le pide a sus muy queridos hermanos de la iglesia de Filipos que vivan con alegría. Una solicitud basada en la certeza de que Jesús sabrá librarlos siempre del mal y los preservará para su reino porque el que comenzó en ellos la buena obra la terminará hasta el día de Jesucristo.

La alegría será el motor para poder ser amables. Pablo les pide que no dejen por ningún motivo practicar la amabilidad. Saludar, agradecer y ser atentos con los demás debe ser una virtud que tenemos que cultivar con quienes nos rodean para que puedan ver en nosotros una vida distinta.

El motor para la amabilidad es la alegría. Vivir contentos nos permitirá tratar gentilmente a todos. Ricos y pobres, hombres y mujeres, niños, jóvenes y adultos debemos ser considerados con todos ellos. Es una petición que Dios nos hace a través del apóstol Pablo que nos recuerda que Cristo viene pronto.

El gozo nos dará la fuerza del Señor para perseverar en la espera de nuestro Salvador que vendrá del cielo para transformar nuestro cuerpo mortal en un cuerpo inmortal. Con esa esperanza tratemos siempre con amabilidad.

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