Encadenados por su maldad

Dice la Biblia en Proverbios 5: 22 Prenderán al impío sus propias iniquidades, y retenido será con las cuerdas de su pecado.

Según el proverbista el malvado, impío, injusto, insensato y perverso tiene dos destinos inevitables: será encadenado perpetuamente por sus propias acciones y será amarrado por las iniquidades que sembró a lo largo de su existencia. El impío no necesita de nadie más para recibir su sanción, se basta él mismo.

Salomón, que es el autor del libro de Proverbios, llega a esta conclusión tras años de observación de la conducta de sus contemporáneos, que por supuesto no dista mucho o en casi nada del estilo de vida del hombre del siglo XXI, entregados a los placeres y a vivir alejados de la cordura y la sensatez.

Salomón se refiere aquí a aquellos que construyen su felicidad con el sufrimiento de los demás. El ladrón que hurta lo ajeno, el homicida que corta una vida inocente o el hombre o la mujer que para alcanzar su felicidad destruyen un hogar o lastiman hogares, solo por citar algunos ejemplos.

Es muy importante comprender las palabras del sabio rey de Israel porque equivocadamente pensamos que las personas que viven en libertad y que llevan esa libertad al libertinaje son personas felices, sin ataduras de ningún tipo, mientras que quienes tratan de sobrellevar su vida ajustados sensatez parecen encarcelados.

Pero esa es una falsa afirmación o una falsa percepción. Los hombres y mujeres que se conducen sin freno o sin ninguna clase de razonamiento han de pagar por vivir de esa manera y su pago será su propia cárcel donde terminarán conducidos por ellos mismos porque fueron incapaces de buscar una existencia dirigida por el Creador.

Tal vez nunca vayan a la cárcel por su hechos, pero es una realidad que terminarán en una prisión todavía más tenebrosa porque viviendo en libertad pasarán sus horas y sus días encadenados a lo que tanto aborrecieron.

Salomón escribe esto para prevenirnos cuando los vemos felices y dichosos. Es temporal y efímera esa alegría. Pronto pasarán a dar cuenta y pagarán una a una su liviana manera de vivir y también para no envidiarlos o imitarlos. Su felicidad es una breve ilusión. Cuando despierten estarán aprisionados.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: