¿Dónde está tu Dios?

La Biblia dice en Salmos 42: 3 Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche, mientras me dicen todos los días: ¿Dónde está tu Dios?

En los momentos de mayor adversidad por enfermedad, escasez, defunción de algún ser querido o dificultades familiares, al creyente o piadoso siempre se le cuestiona sobre la realidad de Dios en su vida. A mayores problemas, mayor el requerimiento para poner en tela de duda la presencia del Creador en su existencia.

El autor del salmo cuarenta y dos vive momentos de mucha angustia y desesperación. Azotado por males que nunca imaginó y que lo tienen alejado de la casa del Señor se desahoga expresando dos situaciones que vive llora y sus lagrima se han convertido en su alimento, una manera poética para señalar la intensidad de su dolor.

Aunado a esa situación, el salmista vive la confrontación o el señalamiento de quienes le rodean sobre que ha pasado con el Dios que sirve porque es difícil aceptar que en los momentos de dolor o en las situaciones difíciles el Señor pueda estar o pueda acompañar a sus hijos.

La idea de todas las personas es que cuando alguien atraviesa eventos dolorosos o experiencias complicadas Dios lo ha abandonado. Esa idea es común en muchas personas que asocian a Dios solo con lo bueno, con la felicidad o alegría y no con las adversidades o con el infortunio.

Lacera nuestro corazón cuando alguien nos pregunta por nuestro Dios porque mira que nuestra realidad es lamentable. La gente siempre espera que todo salga bien en torno de quien busca y sirve a Dios, pero a veces esto no sucede. El creyente atraviesa, en ocasiones, ese valle de sombra de muerte, pero eso no significa que Dios no esté.

En realidad es cuando más presente está porque hay situaciones que jamás podríamos enfrentar solos. Nos derrumbaríamos, nos caeríamos. Cuando te toque pasar ese tipo de situaciones y te pregunten dónde está tu Dios, respóndeles: a mi lado, sosteniéndome y dando me fuerzas para no doblarme.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: