Esperar el regreso de Cristo

La Biblia dice en Hebreos 9: 28 Así también Cristo fue ofrecido una sola vez  para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado para salvar a los que le esperan.

El autor de la epístola a los Hebreos escribe una extensa exhortación a los judíos cristianos del primer siglo para explicarles la superioridad de Cristo ante los ángeles, Moisés, la Ley y el sacerdocio aarónico mediante una sólida argumentación del Antiguo Testamento a fin de fortalecer su fe y ayudarlos a enfrentar los embates de los judaizantes.

La lectura de la carta nos permite comprender el conflicto que había entre los hebreos de la iglesia primitiva porque si bien habían recibido y aceptado a Jesús como su Salvador, el hecho de saber que en Jerusalén seguían ofreciéndose sacrificios y los sacerdotes seguían prestando sus servicios les hacían dudar sobre la realidad de su fe.

El escritor de este libro del Nuevo Testamento formula su argumentación basado en la obra salvífica de Jesucristo a través de su sacrificio para redimir a los pecadores. El derramamiento de su sangre en la cruz del calvario sirve al autor de la epístola para presentar a Jesús como el intermediario de un nuevo y mejor pacto de Dios con Israel.

Ese sacrificio o esa ofrenda ofrecida a Dios ocurrió una sola vez para llevar los pecados de muchos. La redención de la humanidad se logró gracias a que Cristo se ofrendó a sí mismo y mediante esa obra abrió las puertas del lugar santísimo a toda la humanidad, que sin merecerlo alcanza el perdón divino cuando reconoce sus pecados y se arrepiente.

La carta y en particular el texto que hoy estudiamos nos señala claramente la obra de Cristo durante su primera visita o encarnación a este mundo, pero también nos señala categóricamente su retorno. Jesús volverá, pero a su regreso no vendrá a ofrecer su salvación a los pecadores, sino a salvar exclusivamente a los que le esperan.

Esperar a Cristo se convierte en el salvoconducto de los redimidos. Esperar a Cristo es la señal o la marca indeleble de quienes al momento de su regreso vivan. Anhelar su retorno nos garantiza participar de ese importantísimo evento porque Cristo vendrá a buscar, ya no a los pecadores, sino a sus santos.

El escritor de la carta a los Hebreos se dirigió a hombres que estaban claudicando, que estaban desmayando y que de pronto estaban retrocediendo de su fe y les recuerda que Cristo volverá como una manera de llamar su atención. Los problemas y las luchas terminarán pronto, les dijo. Cristo vendrá de nuevo y salvará a sus escogidos.  

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