Obediencia que prospera

La Biblia dice en Josué 1: 8 Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él esta escrito; porque entonces harás prosperar tu camino y todo te saldrá bien.

Moisés había muerto y Josué se había convertido en su sucesor. Todo el trayecto de Egipto a Israel fue ayudante del gran legislador de los hebreos, pero ahora tenía frente a sí la responsabilidad de introducir al pueblo judío a la tierra prometida. Un reto extenuante porque debía enfrentar no solo a los enemigos de su nación, sino las contradicciones de los israelitas.

El temor llegó a su corazón y por eso Dios lo anima diciéndole que desechara el miedo porque él estaría con él. En varias ocasiones le pide que sea esforzado y valiente ante la responsabilidad que asumía. Era una labor no exenta de dificultades, pero contaría siempre con el auxilio del Señor.

Sin embargo, le da un mandamiento y es que mantenga una estrecha relación con la palabra de Dios. En primer lugar le pide que medite en su palabra diariamente. Moisés había dejado como legado al pueblo de Israel la Torá o los primeros cinco libros de la Biblia: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio y Josué debía meditar en lo allí escrito.

Una constante meditación en la palabra de Dios sería el primer paso para alcanzar el éxito en la empresa o proyecto al que Josué se adhería. Su responsabilidad demandaba apego a la revelación divina. Allí encontraría las indicaciones suficientes para tomar decisiones correctas.

Pero no bastaba con meditar en la palabra de Dios. Tenía que obedecerla. Tenía que hacer lo que allí estaba escrito. Meditar y obedecer eran los dos pilares sobre los que iba a descansar la vida del sucesor de Moisés. Tenía una tarea delicada y debía vivir de acuerdo a lo establecido en la palabra de Dios.

El resultado de esta actitud sería prosperar su camino y que todo saldría bien. El resultado de meditar y obedecer a Dios es prosperidad y éxito en los proyectos que Dios encomienda. Dios le pidió a Josué enfrentar los retos con la palabra de Dios para alcanzar la victoria durante su existencia.

Los grandes retos de la vida se enfrentan así como Josué lo hizo anclados en la Escritura para salir airosos. Pensar que con nuestras propias fuerzas o con nuestros propios recursos podemos enfrentar los grandes desafíos y salir avante es una equivocación muy grande porque siempre necesitaremos de Dios.

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