Derramo mi alma

La Biblia dice en Salmos 42: 4 Me acuerdo de estas cosas, y derramo mi alma dentro de mí; de como yo fui con la multitud y la conduje hasta la casa de Dios, entre voces de alegría y de alabanza del pueblo en fiesta.

La oración del salmista se vuelve intensa cuando recuerda los tiempos que vivió en la casa del Señor porque contrasta grandemente con lo que es su presente: vive alejado, no por voluntad propia, del centro de adoración en Jerusalén. Los momentos de alegría y alabanza con la multitud lo hacen derramar su alma dentro de mí.

La frase “derramo mi alma dentro de mí” tiene diversas traducciones en las diferentes versiones que hay de la Escritura: La Nueva Traducción Viviente dice: “se me destroza el corazón”; la Nueva Versión Internacional lo así de la siguiente forma: “me desahogo en llanto”.

“Doy rienda suelta a mi dolor”, dice la versión Dios Habla Hoy, en tanto que la Traducción al lenguaje actual pone: “me invade el sufrimiento”.

Podríamos decir, con todas estas expresiones, que cuando el salmista recordaba su experiencia en la casa del Señor lo invadía el dolor y el sufrimiento y lo combatía llorando o desahogándose ante su Creador que sabía perfectamente porque no podía estar en su casa adorándolo.

¿Por qué el salmista no se conformaba con alabar a Dios en su casa? ¿Por qué la adoración personal no le era suficiente? ¿Por qué necesitaba la casa de Dios? Porque si bien la adoración a Dios es un ejercicio personal y privado, la exaltación al Señor esta estrechamente vinculada a la colectividad.

Yo me alegre con los que me decían a la casa de Jehová iremos, dice el salmos 122:1. Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía, dice el salmo 133: 1. Y así muchos salmos llamando a la adoración en comunidad. La fe no se vive de manera personal. La palabra iglesia o ekklesia significa asamblea de los que son llamados de fuera.

El salmista derramaba su alma porque quería de nueva cuenta vivir la experiencia de adoración comunitaria. Es cierto, en los días de los hijos de Coré cuando se escribió este salmo el templo era su centro de adoración, pero el salmista recuerda no solo sus tiempos en solitario en ese lugar, sino los momentos de grandes celebraciones.

Derramemos nuestra alma delante de Él en estos días en que atravesamos los mismos sentimientos que el salmista vivió al estar alejado de la casa del Señor.

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