Raíz profunda

La Biblia dice en Marcos 4: 17 Pero no tienen raíz profunda en sí mismos, sino que sólo son temporales. Entonces cuando viene la aflicción o la persecución por causa de la palabra, enseguida tropiezan y caen.

Una de las parábolas más ilustrativas de la vida espiritual y su relación con la palabra de Dios es la del Sembrador. Es la primera que registran los evangelios de todas las que enseñó Jesús a sus discípulos y con ella señaló, el Señor, los cuatro tipos de personas y sus reacciones a la sus enseñanzas.

Me concentró en lo que es definió como lo que la semilla que cae entre pedregales. Sembrar entre piedras es muy frustrante porque las piedras impiden casi siempre que la semilla profundice en sus raíces. Vivo en una zona muy pedregosa y he sembrado muchos árboles y algunos han terminado secos, pues,  porque no hay tierra.

Jesús comparó algunos de sus escucha con esta clase de terreno a la hora de oír su palabra. La oyen, pero no echan raíces. No profundizan, se quedan encimita y así es muy difícil que la palabra provoque los grandes cambios que puede hacer si nos disponemos a recibirla con todo nuestro ser o si dejamos que penetre en lo más profundo de nuestro corazón.

La falta de raíces es lo que provoca que las personas den la espalda al evangelio porque la aflicción o persecución a causa de la palabra no les resulta nada atractivo y es cuando optan por abandonar o hacer a un lado de su vida la Escritura, pensando que de esa manera se librarán de problemas y dificultades en su existencia.

Padecer a causa del reino es una de las situaciones que provocan que las personas se alejen de Cristo porque piensan o creen que el evangelio se ha de vivir sin esa clase de adversidades. Muchos dejan su fe porque piensan que el evangelio no respondió a sus expectativas.

No tenemos que admirarnos de nada. Cristo dijo que habría esta clase de personas. Hombres y mujeres sin arraigo a la palabra de Dios. Simpatizantes del evangelio que consideran que creer en Cristo es una vacuna para no padecer situaciones difíciles en la vida, pero eso no es así.

Cuando Cristo dio esta enseñanza quería que entendiéramos que necesitamos enraizarnos en su palabra. Plantarnos en ella de tal manera que nada ni nadie fuera capaz de movernos de nuestras convicciones. Cristo nos ha llamado a mantenernos firmes en medio de las adversidades por más dolorosas que sean.

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