Confinados, pero contentos: porque no hacemos suposiciones

La Biblia dice en Filipenses 4: 8

8 Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.

Introducción

Pablo estuvo confinado, pero alegre porque tenía control sobre su mente. Sus pensamientos estaban bien dirigidos. No se dejaba dominar por ideas sin sustento, tenía una mentalidad bien disciplinada. No hacía suposiciones sobre asuntos que no le constaban. En otras palabras Pablo supo estar contento en la cárcel porque gozaba de salud mental.

Si aún en libertad nuestra mente nos juega muchas malas pasadas, confinados puede ser nuestra peor enemiga porque puede hacer que imaginemos muchas ideas o pensamientos que estén muy lejos de la realidad y de pronto estemos viviendo bajo situaciones irreales o que nunca ocurrirán.

El apóstol nos conduce de una manera magistral por uno de los temas o asuntos más sorprendentes en la vida de los seres humanos: la mente humana. El campo de batalla que hace de nuestra vida una existencia pacífica y calmada o la convierte en un torbellino de dificultades y problemas.

Hablaremos en este estudio de la mente y todos sus derivados: pensamientos, ideas, consideraciones y opiniones porque Pablo esta definiendo claramente el lugar de las grandes batallas, las enormes luchas de la personas entre lo que suponen que no es otra guerra entre la realidad y lo que imaginamos.

Es un llamado o más bien un mandato a pensar en determinadas cosas para resguardar nuestra salud mental. Y comenzaremos por definir la palabra “pensad” que algunas versiones traducen como “considerad” y otras como “tomar en cuenta”, lo que le da un rasgo diferente a lo que está planteando Pablo.

La palabra que la versión Reina Valera 1960 traduce como “pensad”, procede del vocablo o raíz griega “logizomai” de allí procede la palabra que también se traduce como “tener en cuenta” o “considerar”.

La palabra comunica la idea de calcular, contar, tener en cuenta, hacer una cuenta. También ofrece la idea de deliberar haciendo un recuento de todas las razones, para reunir o inferir considerar, tener en cuenta, pesar, meditar suponer, juzgar y determinar.
Esta palabra trata de la realidad. La palabra «logizomai» tiene una relación directa con la realidad. Un ejemplo sencillo es que si veo que el piso que está en mis pies es de concreto es que es de concreto. De lo contrario, es decir si pienso que es de tierra, me estoy engañando a mí mismo. Esta palabra se refiere a hechos, no a suposiciones.

Pablo nos va a conducir ocho cosas que debemos considerar, pensar, contar o calcular para tener en consideración y sopesar la realidad y no caer en suposiciones, muchas de las cuales nacen de nuestros miedos y de nuestra imaginación. El creyente debe sentarse seriamente a considerar lo real de lo imaginario.

La mente es capaz de crear realidades imaginarias, ideas o suposiciones que no tienen que ver con lo que en realidad esta sucediendo. El confinamiento tiene esa particularidad. Con tanto tiempo para pensar podemos crear un mundo alterno, un mundo imaginario, un mundo que no existe. No se deje llevar por suposiciones sino por estas ocho virtudes.

Confinados, pero contentos: porque no hacemos suposiciones

1. Lo verdadero

La palabra griega para verdadero es “alethe”. La palabra se compone de dos vocablos. A que significa “sin” o “no” y “lethe” que significa “escondido” u “oculto” al unirse ambas se produce la expresión “no oculto”.

La idea esencial de la palabra es señalar algo que no esta escondido, algo que es real o que está a la vista de todos y no se puede negar. La expresión enfatiza que la realidad no se puede negar. La versión Reina Valera 1960 la traduce como verdadero o veraz porque “alethe” es algo que se puede comprobar porque todos lo ven.

Lo primero que Pablo le pide al creyente es que considere únicamente la realidad. Que no imagine o que no se deje por llevar sus pensamientos hacia ideas que carecen de veracidad o que no tienen nada de verdad, lo que supone un ejercicio muy disciplinado para educar nuestra mente a pensar de esta forma y así evitar fantasías y ficciones.

Vivimos en un mundo donde hay personas que se dedican con empeño y mucho entusiasmo a difundir mentiras y muchos hemos caído en ellas, Pablo nos aconseja que seamos muy prudentes y consideremos únicamente lo que se puede comprobar porque esta en la realidad y tiene sustancia. Fuera de la realidad cualquier cosa puede ser mentira.

No piense en mentiras. No se deje llevar por fantasías o por ficciones.

2. Lo honesto

La palabra “honesto” que utiliza aquí el apóstol Pablo, solo la ocupa cuatro veces. Aquí y en sus cartas pastorales en 1ª Timoteo 3: 8 y 3: 11 y en Tito 2:2 y en estas tres últimas citas la emplea para referirse a uno de los requisitos que deben cumplir los ancianos de la iglesia.

La palabra procede de la raíz griega “sebomai”. Es una palabra que evoca una característica de la personalidad. Seriedad, gravedad que hace que una persona se gane respetabilidad. El anciano de la iglesia debería tener una conducta seria o respetable y los creyentes deberían de pensar solo cosas serias que fueran respetables.

Pablo quiere que los creyentes se llenen de pensamientos serios. No andar pensando aquellas cosas que no merecen la menor consideración porque carecen de respetabilidad o credibilidad. La mente se debe llenar con cosas que valgan la pena o que tengan valor, no con cualquier clase de ideas.

No piense en cosas que no tienen seriedad. No le haga caso a cosas o personas informales.

3. Lo justo

La palabra justo procede de la raíz griega “dikaios” que el término que se utiliza en Mateo 1: 19 para definir a José como un hombre justo. La palabra es una influencia o tiene relación estrecha con el término hebreo “tzadik” que se utiliza para definir a una persona piadosa o que tiene la aprobación del Señor.

Cuando Pablo pide que nosotros consideremos, pensemos, o tengamos en nuestra mente pensamientos justos, lo que nos está pidiendo es que nuestras consideraciones solo sean aquellas que tengan que ver con la piedad que nos demanda Dios, con aquellas que nos ayuden a vivir recta y temerosamente delante de Dios.

Pensar lo justo quiere decir que nos deshagamos de todo aquello que nos conduzca a la impiedad. Pensar en lo justo es dedicar nuestra mente a aquellas cosas que propician o aceleran nuestro acercamiento a Dios y evitar a toda costa lo que nos separa de su bendita comunión. En otras palabras pensar lo justo es pensar todo aquello aprobado por Dios.

Por favor, cuide su mente. No piense en lo que Dios reprueba o desaprueba.

4. Todo lo puro

Pensar en lo puro es pensar en lo limpio, lo santo, lo sagrado, lo que no esta contaminado. Ese ese el sentido de la palabra griega “hagnos” que es la raíz de donde procede la palabra “puro” y que aquí utiliza Pablo.

La mente se puede contaminar. Depende mucho de lo que le ingresamos. Si le ingresamos inmoralidad, la mente será inmoral y luego hará de nuestras vidas existencias sin moral. Si a la mente le introducimos ideas contrarias a lo que establece la palabra de Dios, de repente nos encontraremos viviendo lejos de la voluntad de Dios.

Definitivamente lo que le metemos a nuestros pensamientos es lo que hace que consideremos u opinemos. En un mundo con tanta contaminación moral y espiritual es muy fácil que nuestros pensamientos se dejen llevar por ideas que han perdido su pureza y solo ensucien nuestra vida.

Una mente limpia o pura no quiere decir que no tenga nada o que este en blanco, quiere decir que está llena o saturada de ideas, razonamientos y pensamientos nacidos de la pureza de Dios.

Proteja su mente no deje que su mente se contamine dando lugar a personas con ideas contaminadas.

5. Todo lo amable

Pensar lo amable es pensar aquello que es digno de afecto. En un mundo donde la descortesía y las desconsideraciones aumenta a raudales, se nos llama a tener en cuenta o pensar todo aquello que es fraterno.

La palabra griega que se traduce como amable en la versión Reina Valera 1960 procede de la raíz, “prosphiles” que se compone de dos vocablos: pros: que significa hacia delante o abrazar o extenderse y philes de la palabra phileo que es una de las expresiones para referirse al amo,r en este caso al fraterno.

La expresión “amable” tiene la idea de algo “encantador” o si mejor le parece algo que “cautiva” porque nos lleva a fraternizar con nuestros semejantes. Aquel que piensa en todo lo amable es el que recuerda lo fraterno o los buenos detalles, no a los patanes y groseros que nos hacen sentir mal.

Por favor, no haga caso de aquellos que para decir algo son groseros o faltan al respeto.

6. Lo de buen nombre

Algunas versiones traducen esta expresión con la frase “lo que tiene buena reputación”. En otras palabras lo que tiene buena fama por su naturaleza o conducta decorosa, es lo que debemos considerar o pensar.

Pensemos lo que es digno de admiración, lo que por sus acciones o por sus logros es admirable, frente a todo aquello que no tiene buena fama al momento de pensar debemos dirigir nuestra mente hacia a todo aquello que resulta positivamente sorprendente, aquello que reclama un reconocimiento por su grandeza.

Si ha de cuidar y proteger su mente en estos días de confinamiento evite pensar en aquello que tiene muy mala fama.

7. Lo que tiene virtud

La raíz griega para la palabra virtud es “arete” y es muy profunda. Implica alguien con un dominio o conocimiento sobre un tema que se le dice o conoce como virtuoso. Procede de la expresión “aghatos” que se traduce como bueno, pero no en el sentido de bondad, sino en el sentido de excelente. Un virtuoso es una persona excelente en lo que hace.

La palabra griega se remonta a los escritos de Homero y este autor la utilizaba para referirse a los guerreros heroicos de Grecia. Esos guerreros luchaban por ideales y lo hacían con tal dedicación que resultaban virtuosos o excelentes a la hora de realizar sus acciones. La palabra tiene, entonces, la idea de algo que se hace con dedicación y empeño.

Pesar lo que tiene virtud es dejar que nuestra mente se llene de ejemplos de personas brillantes que hacían sus actividades con excelencia.

No deje que su mente se llene de pensamientos cargados de vicios o pensamientos de personas viciosas.

8. Lo que es digno de alabanza

Pablo nos recomienda que consideremos, que tengamos en cuenta lo que es digno de reconocimiento o lo que tiene aprobación. La versión Reina Valera 1960 traduce la raíz griega “epainos” como digno de alabanza.

La última palabra que Pablo utiliza para enseñarnos a pensar correctamente es aquello que por su cualidad es digno de reconocimiento o digno de ser reconocida o reconocido.

Finalmente no piense en aquellas cosas que en lugar de lucirse o reconocerse son tan pésimas que causan vergüenza y oprobio.

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