El afán por vivir más

La Biblia dice en Mateo 6: 27

¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo?

Leyendo una versión de la Editorial San Pablo de los cuatro evangelios me encontré este texto traducido de la siguiente manera: “¿Quién de ustedes, por más que se preocupe de ello, puede aumentar un solo codo al hilo de su vida?”, que nos da una perspectiva distinta sobre un texto sobre el que yo pensaba que se refería a intentar crecer más físicamente.

La palabra que la versión Reina Valera 1960 utiliza para “estatura” procede de la raíz griega “hélikia” que inicialmente se utiliza para hablar de la edad o del tiempo apropiado para ciertas cosas en la vida, como ocurre en Hebreos 11: 11 que dice que Sara concibió “aun fuera del tiempo de la edad. Allí se usa la palabra “hélikia”.

Esa misma palabra se utiliza en el relato que Juan hace de la sanación del ciego de nacimiento cuando sus padres son cuestionados por los fariseos y escribas sobre si es su hijo y si nació sin el sentido de la vista, a lo que los padres responden: “edad tiene, pregúntenle”. Juan 9: 21-23.

La expresión “hélikia” se utiliza en dos ocasiones para referirse a estatura en Lucas 2: 52 cuando dice que Jesús crecía en sabiduría y en estatura y en 19: 3 para referirse a la condición física de Zaqueo quien se subió a un árbol sicómoro para ver a Jesús pasar porque era bajo de estatura. Es evidente que el contexto permite ese uso.

Pero en el texto que hoy meditamos me inclinó por la traducción que dice: ¿Quién podrá aumentar un solo codo al hilo de su vida? En virtud de que el contexto que nos habla de las grandes preocupaciones para solventar la vida y sobrevivir en medio de nuestras grandes necesidades materiales.

En el pasaje de donde obtenemos esta pregunta vemos a Jesús pidiéndole a sus seguidores confianza y que eviten caer en la ansiedad y el afán ante el cúmulo de necesidades que se tiene para sobrellevar la existencia humana: comida, bebida, vestido porque al final de cuenta la vida de cada uno de nosotros tiene un límite prefijado por Dios.

Nosotros tenemos que cuidarnos, por supuesto, pero la vida de cada uno de nosotros o su duración está contada por Dios. El sabía cuando teníamos que nacer y también sabe perfectamente cuando hemos de dejar este mundo. De allí que el afán por alagar nuestra existencia es innecesario.

Quiero aclarar que eso no implica buscar la muerte o descuidar nuestra vida, lo que quiere decir es que en aras de cuidar nuestra vida no podemos caer en el afán y la ansiedad, es decir debemos asumir con tranquilidad que nuestro tiempo de estadía en este mundo solo lo sabe el Señor y por ello debemos confiar plenamente en él.

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