Dejemos la simpleza

La Biblia dice en Proverbios 9: 6 Dejad las simplezas, y vivid, y andad por el camino de la inteligencia.

En quince ocasiones “los simples” son señalados en el libro de Los Proverbios. De hecho según Proverbios 1: 4 ese libro fue escrito para “dar sagacidad a los simples”. Salomón está interesado sobre manera por ellos. Pero, ¿quiénes son los simples? ¿Por qué hay tantas menciones sobre ellos? Tan solo en el capítulo nueve se les menciona tres veces.

La palabra “simple o simples”, procede de la raíz hebrea “pthiy” que las diferentes versiones de la Biblia traducen como “ingenuo”, “tonto”, “seducible”, “ignorante” y “sin entendimiento” que nos permite configurar la clase de personas que encajan perfectamente en esta definición.

De las quince ocasiones que los menciona Salomón podemos saber que los simples se creen todo; reciben como herencia necedad, es decir se dirigen sin escalas a vivir como necios. También son extremadamente imprudentes porque a pesar de que ven el resultado negativo de ciertas conductas, en lugar de evitarlas, las repiten.

Su situación en la vida es delicada porque carecen de astucia y sobre todo, no tienen la capacidad de discernir lo que tienen frente así. Pueden creer que algo bueno es demasiado malo y a la inversa: algo malo es demasiado bueno. Salomón lucha porque sus lectores salgan de esa condición y sean capaces de actuar con inteligencia.

Por eso ordena que dejen esa condición y que vivan. La simpleza o falta de sagacidad no deja vivir a quienes la practican porque en realidad viven la vida de otros, hacen lo que otros quieren que hagan y por ello Salomón les pide que vivan de acuerdo a la inteligencia que emana de Dios.

Precisamente una de las grandes virtudes que tiene la palabra de Dios es que transforma a esta clase de personas. El salmo 19: 7 dice: El testimonio de Jehová es fiel que hace sabio al sencillo o simple. Creer en Dios de ningún modo significa vivir en la ingenuidad, todo lo contrario, según nos enseñó Cristo.

Sean astutos como serpientes pidió Cristo a sus seguidores porque un hijo de Dios debe ser más sagaz que los hijos de este mundo y para ello debe permanecer fiel a su Señor y a su palabra de donde obtendrá siempre todo el conocimiento necesario para dejar de ser ingenuo, seducible e ignorante.

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