Sin miedo

La Biblia dice en Hechos 18: 9 Entonces el Señor le dijo a Pablo en visión de noche: No temas, sino habla, y no calles.

El Señor Jesús tuvo un trato especial con el apóstol Pablo. Según el libro de Hechos en seis ocasiones le habló en visiones y manifestaciones angelicales. La primera fue cuando lo alcanzó en 9: 3-6, la segunda en 16: 9-10, la tercera en 18: 9-10, la cuarta en 22: 17-21, la quinta en 23: 11 y la sexta en 27: 23-24.

Estas visiones tuvieron un fin especifico: alentar y animar al apóstol en momentos de gran tensión espiritual debido a la enorme oposición que encontró entre los judíos y gobernantes romanos para proclamar la palabra de Dios en el mundo gentil a donde el Señor lo había enviado.

Pablo con todo y ser un predicador siempre echado para adelante, necesitaba ser fortalecido porque el propósito del maligno era silenciarlo. Hacer que dejara de compartir la palabra de Dios y por eso el Señor venía y lo animaba a fin de que cumpliera con su ministerio de proclamar el santo evangelio.

El miedo por las amenazas y la violencia que contra él se ejercía tuvieron sus primeros efectos y Pablo sintió temor. De otro modo el Señor ni hubiera venido a su encuentro en una visión y tampoco le hubiera dicho que no tuviera miedo. El miedo era una realidad aún en la vida de un gigante espiritual como Pablo.

Y por eso Cristo le habló para desterrar de su vida el temor que hace que los creyentes se paralicen y dejen de hablar del amor y la bondad de Cristo. Por eso le dijo: habla y no calles, en lo que puede ser un llamado a nuestras vidas también que ante el temor o miedo de quienes nos persiguen nos quedamos callados.

Pablo estaba en la ciudad de Corinto cuando recibió esta visión: venía Filipos donde fue encarcelado y azotado injustamente, de Tesalónica donde una turba estuvo a punto de lincharlo y en la propia ciudad de Corintio encontró la misma oposición que en otras ciudades a donde había proclamado el evangelio.

En esas condiciones era natural sentir miedo, pero el Señor no quería que su hijo viviera de esa forma y por eso fue a él en visión de noche y Pablo se detuvo allí un año y seis meses para proclamar la palabra de Dios. Su estancia en ese lugar por dieciocho meses fue el testimonio fehaciente de que Dios le había quitado el temor.

Y así como se lo quitó al apóstol Pablo nos lo puede quitar también a nosotros.

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