Dios no es mezquino

La Biblia dice en Número 11: 23

Entonces Jehová respondió a Moisés: ¿Acaso se ha acortado la mano de Jehová? Ahora verás si se cumple mi palabra o no.

Moisés se derrumbó cuando seiscientas mil personas al unísono le exigieron comer carne porque estaban fastidiadas de alimentarse con maná que solo tenía dos maneras de prepararse cociéndose en calderas o haciendo panes con él y en su abatimiento fue con Dios a decirle que mejor le quitara la vida.

La razón de semejante desánimo radicaba en la imposibilidad de cumplir con esa petición del obstinado pueblo de Israel que recordaba Egipto o más que a Egipto, recordaba lo que comía allí. Le exigieron a Moisés que les diera pepinos, melones, puerros, cebollas, ajos y por supuesto carne. ¿De dónde sacarían tanta carne?

Dios le respondió a Moisés y le dijo que la solicitud de los israelitas sería atendida. Comerían carne. Moisés le respondió y le hizo ver a Dios que era materialmente imposible: ¿Se degollarán para ellos ovejas y bueyes que les basten? ¿o se juntarán para ellos todos los peces del mar para que tengan abasto?

Fue entonces que Dios le preguntó a su siervo si pensaba que la mano de Jehová se había acortado. Me gusta como traduce este texto, la versión católica Biblia del Pueblo porque dice así: ¿Tan mezquina es la mano de Dios? En otras palabras Dios estaba manifestando su poder ilimitado aún en situaciones extraordinarias como las que estaba viviendo Moisés.

El gran legislador de Israel nunca se imaginó como alimentaría el Creador a su pueblo porque solo pensó en los alimentos que se pueden obtener en la tierra y las que hay en el mar. No pasó por su mente que las aves del cielo también pueden servir como sustento para el hombre.

Y finalmente Dios hizo que sobre el campamento cayeran cientos de miles de codornices de tal manera que cubrieron el suelo por encima de casi un metro y el pueblo fue por ellas. Dice el relato del libro de Números que el que menos recogió se hizo de diez montones de esos animales.

Dios no es mezquino. Dios jamás abandona a su pueblo. Dios es proveedor y se encarga de las necesidades de su pueblo. Dios envió miles de codornices para demostrarle a Moisés que su mano de poder puede hacer y hace grandes maravillas. Puede sacar de donde menos se sospecha sustento para sus hijos.

A Moisés y a nosotros nos ha dejado una gran lección cuando ponemos en duda el poder infinito de Dios. Cuando pensamos que una simple circunstancia está por encima de él o que un problema grande ha tomado por sorpresa al Señor y no sabe qué hacer. Claro que Dios puede arreglar el más grande desastre y hacer patente su dominio sobre el mundo.

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