La Roca

La Biblia dice en Salmos 42: 9 Diré a Dios: Roca mía, ¿por qué te has olvidado de mí? ¿Por qué andaré yo enlutado por la opresión del enemigo?

Referirse a Dios como una roca fue una figura retórica utilizada no solo en el libro de los Salmos, sino a lo largo de toda la Escritura. Hombres y mujeres de Dios compararon de esa forma al Eterno buscando siempre recordar y recordarse a sí mismos una de las grandes cualidades de nuestro Dios su permanencia e inmutabilidad, es decir que nunca cambia.

No es casual, ni tampoco es accidental recordar a nuestro buen Dios comparándolo con una roca. Es una verdad que debemos tener presente porque cuando atravesamos situaciones difíciles o dolorosas lo primero que pensamos es que Dios ha cambiado de parecer o ha desaparecido de nuestras vidas y la realidad y verdad es que eso nunca ocurre ni ocurrirá.

Los hijos de Coré, que fueron los autores del salmo cuarenta y dos utilizan esa figura por lo que han de preguntarle a Dios. Le preguntan por qué se ha olvidado y por qué padecerá por causa del enemigo como si algún ser querido hubiera fallecido, que nos revela la profunda soledad que experimentaba y la honda tristeza que se abatía sobre su existencia.

Aún en medio de esas dos situaciones extremas que experimentaba el salmista, seguía considerando a Dios su roca en una especie de catarsis para desahogar todos los sentimientos que cargaba ante la situación que vivía en la que el dolor era intenso, pero no más grande que el mismo Dios.

Podemos plantearle a Dios siempre nuestras congojas, podemos expresarle todo aquello que nos agobia, pero lo debemos hacer siempre recordando que por más complicadas que parezcan, Él jamás cambiará, que Él seguirá y sigue siendo el mismo, el inmutable y constante.

El texto que hoy reflexionamos nos recuerda que tenemos un Dios que permanece siempre fiel y que frente a Él lo que nos sucede es temporal. Tarde o temprano nuestras circunstancias cambiarán, pero el seguirá siendo siempre Eterno. Su eternidad es nuestro consuelo ante nuestras efímeras circunstancias.

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