Salmo 11: Resiste la prueba, Dios te sostiene

La Biblia dice en Salmos 11: 

Al músico principal. Salmo de David. En Jehová he confiado;  ¿Cómo decís a mi alma, que escape al monte cual ave? 2 Porque he aquí, los malos tienden el arco, disponen sus saetas sobre la cuerda, para asaetear en oculto a los rectos de corazón.  3 Si fueren destruidos los fundamentos, ¿qué ha de hacer el justo? 4 Jehová está en su santo templo; Jehová tiene en el cielo su trono; sus ojos ven, sus párpados examinan a los hijos de los hombres.  5 Jehová prueba al justo; pero al malo y al que ama la violencia, su alma los aborrece.  6 Sobre los malos hará llover calamidades; fuego, azufre y viento abrasador será la porción del cáliz de ellos.  7 Porque Jehová es justo, y ama la justicia; El hombre recto mirará su rostro. 

Introducción

David fue perseguido por los malvados. Su historia es la historia de un justo que padeció en carne propia y de manera directa la opresión de los malvados. Salvó su vida milagrosamente en diversas ocasiones. Y hubo momentos en los que se quebró y otros en los que quienes lo rodeaban le pidieron romper con esa persecución.

En este salmo narra esa experiencia. La experiencia de un hombre que está rodeado de malvados que buscan su vida para destruirla. Y la tentación de claudicar en su vida piadosa aparece como la única solución para poner fin a esa inclemente persecución que le ha causado mucho daño.

Pero a la vez que narra esa experiencia David nos ofrece una interesante perspectiva de lo que ocurre en el ámbito espiritual cuando un justo o recto está a prueba. En primer lugar reconoce que la prueba es parte de la voluntad de Dios para sus hijos, pero que Dios está allí para sostenerlo. Si no lo sostiene, el justo no de podrá hacer nada.

La prueba es un tiempo en el que las dificultades y problemas se acrecientan tanto que llegamos a pensar que Dios se ha alejado de nosotros. Y este hermoso salmo nos recuerda que de ningún modo el Señor se desentiende de esas horas y días en que la maldad parece ganar ventaja sobre nuestras vidas.

También narra la verdadera realidad de los malvados frente a Dios y su inminente castigo. Un castigo severo e implacable ejemplificado con una copa que habrán de beber como se bebe hasta el fondo una bebida. El pago de ello será ejemplar porque dañaron a los justos y piadosos que buscaban a Dios.

El salmo concluye con una verdad que sostiene la vida de los hombres temerosos de Dios, un día finalmente el recto de corazón verá a Dios como es su anhelo y deseo por el que se esfuerza día a día.

Resiste la prueba, Dios te sostiene

I. No escapes de las presiones
II. Tenemos un pilar seguro
III. La presencia de Dios está garantizada
IV. Los malvados serán destruidos
V. Nuestra meta se cumplirá: veremos a Dios

El conflicto entre el bien y el mal que es el conflicto entre los justos y los malvados suele alcanzar niveles muy altos. El justo se ve completamente abrumado ante los alcances del mal y la única alternativa que queda es desistir o renunciar. No es para menos. Los malvados parecen gozar de salud y bienestar a pesar de su condenable actitud pecaminosa.

Este pequeño salmo sintetiza esa lucha y nos ofrece la visión y acción de un hombre que libró una dura batalla con el mal y contra sus representantes y de la que con la gracia de Dios salió avante y logró cumplir con el propósito para el cual Dios lo eligió y no bajó los brazos jamás.

Dios prueba al justo, dice el verso cinco de nuestro salmo, lo que nos permite comprender que a veces el piadoso se verá sometido a intensas dificultades, pero serán menores ante lo que le espera a los malvados.

La palabra “prueba” que usa el salmo surge de la raíz hebrea “bachan” que se traduce sencillamente como ensayar, examinar y probar en el sentido de identificar las capacidades o debilidades de una persona.

I. No escapes de las presiones

El salmo comienza con la inscripción que nos dice el autor del salmo y de inmediato con una afirmación. David declara categórico su confianza y seguridad en Dios. Un elemento básico para resistir las pruebas es reconocer o proclamar nuestra confianza en el Señor y nuestro deseo de resistir cualquier clase de prueba que venga nuestras vidas.

Con esa confianza o ante esa confianza, David pregunta a quienes le rodean: ¿Cómo le dicen mi alma que escape al monte cual ave? La seguridad que él tiene se traduce en mantenerse firme y no escapar de la lucha que sostiene. David fue partícipe en muchas batallas y sabía que no se debían dejar nunca.

La batalla contra la maldad es una de ellas. Bajo ninguna razón debe dimitirse, aun cuando sea la salida más fácil. Hay ocasiones en que dejar de luchar es la única alternativa. Dejar de hacerlo puede costarnos mucho. Para David esa era una de las ocasiones en las que debía de luchar.

Era un lucha dura porque “los malos tienden el arco, disponen sus saetas sobre la cuerda, para asaetear en lo oculto a los rectos de corazón.” David estaba enfrentando enemigos muy poderosos que se ocultaban. Un enemigo visible se cuida uno de él, pero los invisibles son los más dañinos.

II. Tenemos un pilar seguro

El verso número tres de nuestro estudio dice así: .  3 Si fueren destruidos los fundamentos, ¿qué ha de hacer el justo? 

Es una interrogante muy inquietante. A manera de hipótesis David se está preguntando que si los justos enfrentaran la maldad sin un fundamento estarían perdidos. La palabra fundamento que utiliza el libro de los salmos aquí aparece solo dos veces en todo el Antiguo Testamento y la idea es comunicar algo que sostiene a otro.

La idea de la palabra “shath” que es la raíz hebrea de donde procede el término “fundamentos” es de una plataforma que sostiene o una base social. La idea en sí es algo que apoya o da cobertura. David dice que el justo esta cubierto o protegido con una base o plataforma que los sostiene.

En otras palabras si Dios no sostiene el justo, no habría nada que hacer cuando los enemigos o malvados se enfrenten a los piadosos. Es cierto que el justo es puesto en un predicamento ante la maldad creciente, pero Dios siempre será el pilar que lo sostenga y lo sustente, sobre todo cuando parece que el mal ganará de todas todas.

David se encontraba al borde del colapso. Vivía momentos de gran tensión. Los malvados parecían imbatibles y al parecer nada se podía hacer más que huir o escapar de ellos o en el peor de los casos sucumbir, pero David se hace una interrogante para recordarse a sí mismo que Dios nunca abandona a nadie.

III. La presencia de Dios esta garantizada

El verso cuatro de nuestro salmo dice así: 4 Jehová está en su santo templo; Jehová tiene en el cielo su trono; sus ojos ven, sus párpados examinan a los hijos de los hombres. 

David recuerda algo que nunca debemos olvidar: Dios es un Dios cercano. La mención de santo templo tiene ese propósito recordarse a sí mismo que por más fuerza que tengan los malvados, Dios siempre está cerca de nosotros para que clamemos a él y él siempre saldrá a ayudarnos.

Y lo digo porque la siguiente afirmación es que Dios tiene en el cielo su trono; sus ojos ven, sus párpados examinan a los hijos de los hombres nos lleva a considerar la soberanía de Dios. Su dominio y control de todo lo que sucede en este mundo y particularmente de todo lo que ocurre a sus hijos.

Dios observa a todos los seres humanos. Justos e injustos, todos pasan por el peso de su supervisión y tiene señalada para todos ellos el día en que habrá de juzgar sus obras porque Dios jamás olvida lo que cada ser humano hace con la vida que le dio y en ese sentido es durísimo con aquellos que solo se dedicaron a hacer el mal.

IV. Los malvados serán destruidos

5 Jehová prueba al justo; pero al malo y al que ama la violencia, su alma los aborrece.  6 Sobre los malos hará llover calamidades; fuego, azufre y viento abrasador será la porción del cáliz de ellos. 

En la Biblia solo en una ocasión encontramos la expresión “hará llover calamidades; fuego, azufre y viento abrasador” y eso sucede en el libro de Génesis cuando Dios anuncia la destrucción de Sodoma y Gomorra, dos ciudades que eran en extremos malvadas y que por eso mismo Dios ejecutó su juicio sobre ellas.

Dios siempre se encarga de una o de otra manera de todos aquellos que vuelven la perversidad en su estilo de vida. Jamás los dejará sin su castigo que será durísimo porque grandes fueron sus faltas.

V. Nuestra meta se cumplirá: veremos a Dios

Dios es justo. Paga a cada uno conforme a sus obras. No da más ni menos. Al justo lo premiará dejándolo ver su rostro que es la aspiración de todo aquel que invoca el nombre del Señor: un día ver a su Creador cara a cara para entonces regocijarse plena y totalmente con él.

Ese fue siempre el anhelo de David. Contemplar el rostro resplandeciente de Dios. Por eso escribió este salmo para recordarnos y animarnos para resistir la prueba ya que al final del camino siempre habrá una recompensa.

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