El infierno de los adúlteros

La Biblia dice en Proverbios 7: 27 Camino al Seol es su casa, que conduce a las cámaras de la muerte.

El capítulo siete de Proverbios está dedicado exclusivamente a hablar sobre el adulterio. Ningún otro tema ocupa tanto espacio en ese volumen de la Biblia. Salomón le dedica mucho espacio en sus treinta y uno capítulos que integran ese libro a hablar de la relación ilícita entre un hombre casado y un mujer casada.

Al rey sabio de Israel le interesa sobre manera descubrir el peligro que entraña una relación fuera del matrimonio. Quiere que sus lectores comprendan cabalmente que no simplemente “una aventura”, tampoco es una “canita al aire” y mucho menos un “mero desliz”.

Las implicaciones del adulterio van más allá de lo que alguien puede imaginar. Desde que una mujer decide engañar a su marido hasta la selección de con quien ha de engañarlo, la cronología del adulterio es descrita por Salomón con mucha solvencia para mostrarnos el triste camino del engaño marital.

El adulterio jamás será un accidente o un hecho aislado. En realidad ese pecado nace mucho antes de que materialice. El adulterio nace con la falta de compromiso con uno mismo y con su esposa o esposo. Para evitarlo se debe asumir con mucha determinación el voto de fidelidad con el consorte o la conyugue.

La razón de esta decisión radica en que la infidelidad conyugal conduce irremediablemente a la muerte y al infierno mismo por el daño que provoca en todos quienes tienen la desgracia de vivir con los adúlteros. No es un juego, aunque así se presenta para muchos, es en realidad jugar con la vida y con la muerte.

Salomón sabe lo destructivo que es el adulterio y por ello escribe sobre el tema sin reparar que ocupe mucho espacio es sus proverbios. Al hablar de esa manera sobre ese tópico nos recuerda que todos los matrimonios debemos ser muy cuidadosos para evitar semejante equivocación.

El adulterio es el pecado que destruye a quien lo práctica y de paso daña irreversiblemente a seres inocentes que jamás comprenderán la conducta de quien engañó y mintió a quien prometió ser fiel. Eso de entrada supone una vida de vergüenza y oprobio que jamás será olvidado.

El adulterio tiene esa particularidad: quienes lo practican parecen felices al principio, pero tarde o temprano descubren que en realidad le abrieron al mismo infierno la puerta de sus vidas.

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