La gloria postrera

La Biblia dice en Hageo 2: 9 La gloria postrera de esta casa será mayor que la primera, ha dicho el Señor de  los ejércitos; y daré paz en este lugar, dice Jehová de los ejércitos.

Concluidos los setenta años de cautiverio en Babilonia, los judíos retornaron a Jerusalén. Lo hicieron en tres grupos o encabezados por tres grandes líderes: Esdras, Nehemías y Zorobabel. A su llegada a su patria descubrieron que el templo estaba completamente destruido y eso los desánimo grandemente.

El profeta Hageo da cuenta de que en lugar de comenzar con su reconstrucción, los hebreos se ocuparon primero de sus casas. Se dedicaron con empeño a mejorar sus viviendas y el templo lo dejaron abandonado. Dios envió, entonces, a este profeta para recordarles que su casa era más importante de lo que ellos consideraban.

El primer templo construido por Salomón había perdido su esplendor, había sido saqueado por los babilonios y por si fuera poco lucía sombrío luego de que fue incendiado por los caldeos que arrasaron con la ciudad y llevaron cautivos a miles de judíos hasta Babilonia en lo que representó la más grande ruina de la nación judía.

Ante esa situación el abatimiento de todos los que regresaron del cautiverio era enorme porque su lugar de adoración había perdido su esplendor. Ellos pensaron que esa pérdida sería irremediable y que nunca más se lograría recuperar la magnificencia del lugar de culto a su Señor.

Pero Dios les habla a través de su profeta para hacerles ver que una vez reconstruido, la gloria que tendría el templo de Jerusalén sería mayor que la que tuvo durante la edificación del rey Salomón. Era un llamado para hacerles ver que de la ruina Dios puede levantar algo mejor. Que el fracaso no necesariamente significa el fin de todo.

El problema de estos hombres a los que les habla Hageo es el mismo que tenemos muchos para reiniciar luego de un gran tropiezo de otros. Pensamos que no será lo mismo o que no volveremos a tener el mismo éxito. Levantarnos para recuperar lo perdido resulta a veces un gran problema.

Pero Dios ánimo a sus hijos como nos ánima a nosotros para recordarnos que Él siempre premia a quienes retoman con entusiasmo su obra. Y les promete que hará aún más con ellos. Que su presencia estará con ellos aún más fuertemente que estuvo con sus antepasados.

El Señor se compromete con aquellos que retoman o reconstruyen lo que otros destruyeron con una mayor presencia suya que la que tuvieron quienes equivocadamente se alejaron del Señor y trajeron destrucción y vergüenza a su pueblo. Él se compromete a traer mayor gloria siempre.

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