Liberados de la red

La Biblia dice en Salmos 25: 15 Mis ojos están siempre hacia Jehová, porque él sacará mis pies de la red.

La red fue instrumento que los judíos utilizaban para cazar animales. Las había de todos los tamaños y medidas según el tipo de animal que se fuera a atrapar. Generalmente cuando caía en la red no tenía escapatoria porque esa herramienta estaba ingeniosamente diseñada para evitar que escapara.

La red se convirtió así en sinónimo de reclusión, en el lenguaje de los judíos vino a significar apresamiento, detención y hasta sentencia de muerte. En el lenguaje poético de la Biblia la encontramos siempre para referirse a alguien que ha quedado atrapado y parece no tener escapatoria.

El rey David escribió el salmo veinticinco y lo hizo para desahogar la angustia que vivía. En realidad se sentía atrapado en una red. Para donde se moviera se enredaba más y en lugar de salir de su desesperación más se hundía en ella. Enfrentaba el odio violento de sus enemigos que se multiplicaban. Se sentía profundamente huérfano.

En esa situación, David decidió levantar sus ojos hacia el Señor. En medio de la angustia que lo tenía atrapado el rey de Israel optó por dejar de luchar por sí mismo para salir de donde estaba y dejarlo en la manos de Dios. Sabía perfectamente que el único que podría ayudarlo a salir avante era precisamente Dios.

En medio de lo que estaba viviendo, David decidió mirar siempre al Señor. No unas cuantas horas ni unos cuantos días, sino siempre. Sabía que su necesidad ameritaba esa clase de constancia en su búsqueda del Señor. Determinó no dejar de acercarse a Dios para alcanzar ayuda y socorro.

Definitivamente cuando nos sentimos atrapados por algún mal como la angustia, la desesperación, el temor, la duda y la inseguridad podemos y debemos levantar nuestro corazón al Señor para recibir su liberación. Con mucho amor y bondad Dios se acercará para deshacer la red que nos tiene apresados.

David nos recuerda que los seres humanos somos muy susceptibles de perder nuestra libertad por causa de adversidades y por eso nos recomienda que en esa situación no perdamos la fe y esperemos la intervención del Señor que siempre será a nuestro favor y de esa manera lograr nuestra salvación.

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