Codicia que destruye

La Biblia dice en Números 31: 8

Mataron también entre los muertos de ellos, a los reyes de Madián, Evi, Requem, Zur, Hur y Reba, cinco reyes de Madián; también a Balam hijo de Beor mataron a espada.

El fin de Balaam fue morir a espada. Su muerte violenta fue el resultado de su codicia. El ofrecimiento de dinero por parte de Balac, rey de Moab para que maldijera al pueblo de Israel lo tentó que si bien no pudo lograr esa encomienda, aconsejó a ese monarca para que hiciera pecar al pueblo hebreo con idolatría y pecados sexuales.

Fue así como en los campos de Moab miles de judíos perecieron a causa de la ira de Dios que se enardeció debido a que tanto la adoración a ídolos como la promiscuidad sexual son pecados que centran la adoración en las criaturas y no en el Creador, además del grave daño que causan a ellos mismos.

Balaam no pudo con el dinero. Fue ambicioso, codicioso, avaricioso y en aras de los bienes materiales descuidó gravemente el don que Dios le había dado. Fue el único profeta gentil. Dios estableció comunicación con él, pero en lugar de usar para bien ese ministerio lo empleó para obtener ganancias deshonestas.

El fin de Balaam es la repetición constante en la Escritura que el pecado siempre paga mal. Es un recordatorio para todos que el pecado jamás premiará a nadie porque incuba la destrucción primero moral y luego espiritual que juntas llevan a la muerte a quienes se dejan engañar por la maldad.

Desde entonces Balaam se convirtió en sinónimo y símbolo de la codicia destructiva. Este personaje es por antonomasia la representación más triste de quienes se dejan arrastrar por los bienes materiales y las riquezas, antes que por la compasión y piedad que demanda el Señor.

El profeta Balaam murió a manos de los judíos que tomaron la tierra Madián. Murió de manera cruenta porque si Dios castigó a Israel que pecó con idolatría e inmoralidad sexual, de igual modo se tenía que castigar la codicia que que es una forma de idolatría porque convierte en dios al dinero.

Balaam es citado en el Nuevo Testamento particularmente en libro de Judas y Apocalipsis como ejemplo de que se debe evitar amar más las riquezas que a Dios porque el amor al dinero es la raíz de todos los males.

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