Dios se agrada de lo correcto

La Biblia dice en Proverbios 21: 3 Hacer justicia y juicio es a Jehová más agradable que sacrificio.

Cuando Samuel le informó a Saúl que había sido desechado por Dios para gobernar Israel le manifestó: Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros. La razón de esas palabras fue porque habían ofrecido el botín de los amalecitas a Dios cuando la orden era que destruyeran todo.

El rey David era un devoto judío. Ofrecía los sacrificios establecidos en el libro de Levítico de manera rigurosa. Era un piadoso que cumplía cabalmente con lo ordenado por Dios en ese libro del Antiguo Testamento, pero cuando pecó con Betasabé declaró: “No quieres sacrificio que yo lo daría. Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado.

Y no es que las ofrendas o sacrificios no fueran necesarios o resultarán insuficientes. De ser así no hubieran quedado establecidos como necesarios en el libro de Levítico del Antiguo Testamento. En realidad lo que había de fondo en ellos era hacerlos con todo el corazón y no solo por cumplir con una obligación.

Había que ofrecerlos para tener una comunión con Dios, pero sin perder de vista que a Dios le importaba bastante nuestra relación con nuestro prójimo. El verso que hoy meditamos nos conduce a esta verdad. A Dios le importa no solo que le adoremos, pero le interesa enormemente que hagamos lo correcto. Esa palabra la usan otras versiones en ese verso.

Cumplir con nuestra responsabilidad para con Dios no cancela de ninguna manera nuestra responsabilidad con nuestro semejante. Conducirnos con justicia y juicio implica vivir de manera recta delante de Dios y en consecuencia vivir sin dañar a quienes nos rodean. Los sacrificios van más allá de solo cumplir, implican vivir íntegramente ante el Creador.

Los hebreos cayeron muchas veces en este error. Pensar que podían ofrecer holocaustos a Dios sin importar su conducta. En otras palabras divorciaron su relación con Dios de su responsabilidad con su prójimo. Un grave error porque los convirtió en unos hipócritas que colaban el mosquito, pero se tragaban el camello.

La Nueva Traducción Viviente traduce este verso así: Al Señor le agrada más cuando hacemos lo que es correcto y justo que cuando le ofrecemos sacrificios.

Dios no quiere que cumplamos con él y nos olvidemos todo lo demás. Él desea que armonicemos nuestra relación con su persona y nuestras vivencias cotidianas de tal manera que hagamos lo correcto y justo siempre. Así nuestras ofrendas y sacrificios lo honrará completamente.

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