Reservando lo mejor siempre

La Biblia dice en Juan 2: 9 “…más tu has reservado el buen vino hasta ahora.”

En una boda judía el vino era fundamental para agasajar a los invitados. Un casamiento era impensable sin ese elemento y mucho menos que apenas iniciado que se agotara. Eso suponía un grave problema para los organizadores y en particular para los novios que pasarían una gran vergüenza ante todos sus invitados y familiares.

Uno de los días más importante para ellos se vería opacado grandemente. La felicidad que los embargaba sería empañada por una situación que escapó de sus manos debido a una falta de previsión o incapacidad de calcular el número de invitados y la cantidad de vino que se requería.

Eso justamente fue lo que les sucedió a los novios de los que nos habla Juan en su evangelio. A mitad de la celebración notaron que el fruto de la vid se había terminado. Requerían, tal vez, una cantidad similar a la que había suministrado ya o más. ¿De dónde traerla? En aquellos tiempos la vinicultura era estrictamente artesanal y no encontrarían fácilmente.

La madre de Jesús se enteró del terrible dilema de los recién desposados y le pidió al Señor su intervención. Jesús les ordenó a los sirvientes que llenaran seis tinajas de agua. Una petición extraña para todos porque lo que se necesitaba era vino, no agua. Pero lo hicieron y una vez que Jesús les indicó extrajeron lo que dejó de ser agua para convertirse en vino.

Sin saberlo el organizador de la boda cuando lo probó descubrió que era mucho mejor que el primero y presuroso hizo un reconocimiento al novio y le dijo justamente las palabras que hoy meditamos: “has reservado el bueno vino hasta ahora”, es decir has hecho algo inusual o algo extraordinario.

El novio en realidad no había hecho nada. El que obró ese portento fue Jesús. El novio fue receptor solamente de un gran milagro y esa maravilla lo presentó ante todos como alguien capaz de hacer mucho más que los demás.

Así es y así ocurre cuando Jesús está detrás de nosotros o con nosotros. En tiempos difíciles podemos hacer más que los demás. En tiempos en los que todo parece perdido su presencia nos garantiza ayuda y provisión para dejar constancia a todos que su presencia es tan poderosa que del agua puede hacer vino.

El novio fue reconocido porque Jesús hizo un milagro en el día más importante de su vida. La gente ya no solo compartió su alegría, sino la fama de preservar el mejor vino a sus invitados. Solo Jesús hace posible que a pesar de cualquier circunstancia podamos ofrecer siempre lo mejor a quienes nos rodean.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: