Las preguntas de Jesús: ¿Saben lo que les he hecho?

La Biblia dice en Juan 13: 12

Así que, después que les hubo lavado los pies, tomó su manto, volvió a la mesa y les dijo: ¿Sabéis lo que os he hecho?

Introducción

El capítulo trece de Juan retrata el lavamiento de pies que Jesús hizo con sus discípulos. Algo fuera de toda comprensión para ellos porque sabían perfectamente que Jesús no tenía porque hacer eso. El lavamiento de los pies era una actividad reservada exclusivamente para los esclavos.

Pero Cristo lo hizo. Uno a uno los pies de los discípulos fueron limpiados con agua y secados con una toalla en un hecho que dejó perplejos a todos los apóstoles debido a que sabían quien era Jesús. Lo habían acompañado ya por tres años y les había mostrado su gran poder sobre los enfermos, los muertos, la naturaleza y los propios demonios.

Ese ser llenó de amor y compasión y con tanto poder sobrenatural no podía asumir ese rol de convertirse en un simple siervo que les quitará las impurezas de sus extremidades inferiores. No. Por qué. Ellos tal vez ni acostumbrados estaban a eso y es posible que pensaran que ni siquiera lo necesitaban.

Pero lo hizo y lo hizo con amor y con mucha paciencia. Inclinado ante los pies de sus seguidores les dio una lección de humildad y sencillez. Una muestra de lo que esperaría de ellos y una expresión de que vino al mundo a servir y no ser servido. Era una manifestación plena de servicio.

Una vez que terminó lanzó la pregunta que este día estudiaremos. ¿Sabéis lo que os he hecho? Para reafirmar una verdad que quería que quedará grabada para siempre en su corazones. Ellos atisbaban un poco el sentido de su pregunta, pero nadie le contestó y eso le dio oportunidad para explicarles lo que acababan de presenciar.

Les quiso enseñar que es muy gratificante cuando nos sirven, pero es mejor servir a los demás. Sin importar que somos o qué pensamos que somos tenemos el imperativo de imitarlo a él y ponernos al servicio de nuestro semejante.

Las preguntas de Jesús

La grandeza de servir a nuestro semejante

I. Para seguir el ejemplo de Jesús
II. Porque nos bendice

Jesús fue contundente cuando dijo en Marcos 10: 45 que: El Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y dar su vida en rescate por muchos. Y eso trato de inculcarles a sus seguidores. Lo hizo de muchas manera. Todavía en sus últimas horas sobre la tierra procuró que aprendieran esta verdad.

Contra el sistema religioso de su tiempo, Jesús se levantó para transformar una vida de privilegios de quienes eran maestros de Israel para enseñar la modestia y humildad de quienes sirven y tomarlo como ejemplo para evitar el orgullo y altivez de sentirse superior a los demás.

Sus discípulos discutían quién sería el mayor entre ellos en una equivocada compresión de lo que significaba ser seguidor de él. En Cristo será mayor el que sirva a los demás. El más importante será el que se humille.

Para tener contexto de esta pregunta será importante tener el contexto en el que ocurre. Juan 13: 12-17 dice así:

12 Así que, después que les hubo lavado los pies, tomó su manto, volvió a la mesa, y les dijo: ¿Sabéis lo que os he hecho? 13 Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy. 14 Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros.

15 Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis. 16 De cierto, de cierto os digo: El siervo no es mayor que su señor, ni el enviado es mayor que el que le envió. 17 Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis.

De esta forma podemos comprender mejor los pormenores de ese relevante acontecimiento.

I. Para seguir el ejemplo de Cristo

Cristo quiere que sus seguidores lo imiten. El fin de ser su discípulo es parecernos a él. Andar como él anduvo en la tierra. La pregunta que hoy meditamos tiene justamente esa finalidad: enseñar a los apóstoles la necesidad imperiosa de copiar las actitudes y acciones de Cristo para hacer que su luz brille.

El verso catorce dice de la siguiente manera: Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros. La enseñanza practica que Jesús le dio a sus seguidores fue irrefutable: se despojó de su grandeza para tomar un palangana con agua y una toalla.

El ser más grande que ha pisado esta tierra nos ha dejado tremendo ejemplo a nosotros que desde nuestra necia soberbia, a veces, nos sentimos superiores a los demás o en ocasiones pensamos que condescender con nuestros semejantes es inapropiado porque no nos merecen.

Servir a los demás es un acto de humildad que al hacerlo o practicarlo nos hace parecernos a Cristo que vino a este mundo exclusivamente a servir y de que manera. Frente a un hecho como el que nos narra Juan, quien puede evadir su responsabilidad de hacer algo o mucho por los demás.

II. Porque nos bendice

El verso diecisiete dice así: Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis. Para recordarnos que no basta saber las cosas, sino lo realmente importante es hacerlas. El sermón de la montaña termina justamente comparando a quien oye y hace con quien oye y no hace. El primero resiste toda clase de dificultades, mientras que el segundo vive arruinado.

Servir hace que las personas tengan sentido en su vida y una persona que tiene sentido en su vida goza de dicha y alegría. En cambio una persona que no sirve a nadie tiende a la amargura y resentimiento. Una vida de servicio es dar tiempo, recursos y vida y generalmente produce alegría.

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