Las preguntas de Jesús: ¿Y cómo no distinguen este tiempo?

La Biblia dice en Lucas 12: 54-56

54 Decía también a la multitud: Cuando veis la nube que sale del poniente, luego decís: Agua viene; y así sucede. 55 Y cuando sopla el viento del sur, decís: Hará calor; y lo hace. 56 !!Hipócritas! Sabéis distinguir el aspecto del cielo y de la tierra; ¿y cómo no distinguís este tiempo?

Introducción

Esta pregunta en realidad es un reproche. Y es un reproche porque Jesús detesta la hipocresía. La detesta porque es una forma de autoengaño que hace que las personas no solo se mientan así mismas, sino también a los demás y particularmente a Dios, quien conoce todas las cosas.

La hipocresía es una forma de falsedad y los judíos de los tiempos de Jesús cayeron en ella porque de tanto observar los fenómenos metereológicos que suceden en esa tierra llegaron a prever el clima. Hoy en día los pronóstico del clima han avanzado increiblemente, pero en aquellos días era toda una hazaña saber que sucedería con el tiempo de cada día.

Jesús utiliza esa capacidad que los hebreos para señalarles su falsedad o mentira de no conocer los días que estaban viviendo con la presencia de Cristo sobre la tierra y en su tierra. No era creíble que no supieran lo que estaba ocurriendo en su entorno y si supieran si llovería o haría calor.

Era una paradoja insostenible. ¿Cómo podían conocer mejor la señal de los cielos que las señales que Cristo hacía? Era una verdadera hipocresía porque resultaba más complejo anticiparse a las precipitaciones pluviales y a las altas temperaturas en esos días que reconocer los que sucedía con Cristo.

Por eso Cristo los acusa de ser hipócritas. La palabra hipocrita ya la hemos estudiado en otras ocasiones y el uso que se le daba en esos días era para referirse a los actores que trabajan en los teatros romanos. Un actor simulaba perfectamente bien un personaje de tal manera que se metía en su piel y convencía a todos con su actuación.

Jesús les hace la pregunta: ¿Y cómo no distinguís este tiempo? Para hacerles ver su gran simulación. Para resaltar la tragedia de no saber distinguir o evaluar o discernir lo que estaba sucediendo en esos días en su nación.

Las preguntas de Jesús

¿Y cómo no distinguís este tiempo?
La falsedad de ignorar el tiempo de Dios

I. Para quedarnos con nuestro “propio tiempo”
II. Para rechazar las oportunidades de Dios

I. Para quedarnos con nuestro “propio tiempo”

Jesús reconoció la capacidad de observación de sus paisanos con el clima. Podían ver el cielo y la tierra y lanzar sus certeros pronósticos. No les reclamó que mintieran o que lanzaran mensajes erróneos. Les reconoció este gran talento. Tal vez fueron los primeros anunciantes del clima en todo el mundo.

Esta virtud los llenaba de orgullo. Habían logrado anticiparse al clima y eso hacía que ufanaran porque muy pocos pueblos alcanzaron ese nivel de observación. Ellos conocieron bien a bien el tiempo natural. El cronos como se le llama en el Nuevo Testamento al paso de las horas, días, semanas, meses y años.

Es interesante notar que estas palabras no se las dirigió a un determinado grupo de judíos, sino sus palabras se las dijo a la multitud que le seguía. Queda claro que casi todos los israelitas llegaron a ese conocimiento, pero les fue insuficiente para saber lo que pasaba a su alrededor con respecto a Cristo.

Ellos sintieron que con eso era suficiente. Que habían llegado muy lejos y no miraron más en su entorno para aplicarle el mismo sistema de observación a la presencia de Cristo entre el pueblo de Israel. Ellos no quisieron mirar un poco más a la obra de Cristo y en sentido se quedaron con su “propio tiempo”.

Y por eso Jesús les reprochó duramente su actitud. Jesús les dijo que eran unos hipócritas porque podían distinguir el aspecto del cielo y de la tierra, pero simularon no ver el tiempo de Cristo sobre la tierra.

A estas personas les ocurrió lo que les sucede a muchos en la actualidad con Cristo. Pueden aceptar como verdad postulados que de igual modo se pueden aplicar a la obra de Cristo, pero como se trata de la Escritura o del Señor lo desechan de inmediato para decir que en Jesús no aplica.

Pueden decir por ejemplo que Platón vivió hace más de dos mil años y creer con toda seguridad que el libro La República fue escrito por él, pero al decir que las cartas del apóstol Pablo fueron escritas hace dos mil años, dicen que es un libro viejo y que quien nos garantiza que son originales.

Cristo condenó a quienes son capaces de aceptar ciertas verdades convenientes a su incredulidad, pero otras no porque entonces los podrían en una encrucijada a la que no quieren llegar.

II. Para rechazar las oportunidades de Dios

En el Nuevo Testamento hay dos palabras para referirse al término “tiempo”. Son cronos y kairos. Aunque en las traducciones de la Biblia se usan como tiempo no significan lo mismo. Cronos es la manera de medir el tiempo. Es decir se refiere propiamente al tiempo que se puede medir, por ejemplo las horas y los días.

Pero la palabra “kairos” tiene relación con el tiempo oportuno. O el de las oportunidades. Karios es el tiempo oportuno de Dios. O el tiempo de las oportunidades de Dios. Y esa es justamente la palabra que Jesús utiliza en el verso cincuenta y seis de nuestro estudio. En la pregunta Jesús les dice: ¿y cómo no distingue el tiempo oportuno que están viviendo?

Los judíos de los tiempos de Jesús sabían discernir cuándo llovería y cuando haría calor, pero no sabían, decían ellos, aprovechar la oportunidad de acercarse a Cristo mientras estuvo en la tierra. Por eso Jesús les reprocha duramente porque era una falsedad esa postura.

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