Los cuatro jinetes del Apocalipsis

La Biblia dice en Apocalipsis 6: 1-8

Vi cuando el Cordero abrió uno de los sellos, y oí a uno de los cuatro seres vivientes decir como con voz de trueno: Ven y mira. 2 Y miré, y he aquí un caballo blanco; y el que lo montaba tenía un arco; y le fue dada una corona, y salió venciendo, y para vencer. 3 Cuando abrió el segundo sello, oí al segundo ser viviente, que decía: Ven y mira. 4 Y salió otro caballo, bermejo; y al que lo montaba le fue dado poder de quitar de la tierra la paz, y que se matasen unos a otros; y se le dio una gran espada. 5 Cuando abrió el tercer sello, oí al tercer ser viviente, que decía: Ven y mira. Y miré, y he aquí un caballo negro; y el que lo montaba tenía una balanza en la mano. 6 Y oí una voz de en medio de los cuatro seres vivientes, que decía: Dos libras de trigo por un denario, y seis libras de cebada por un denario; pero no dañes el aceite ni el vino. 7 Cuando abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto ser viviente, que decía: Ven y mira. 8 Miré, y he aquí un caballo amarillo, y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades le seguía; y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad, y con las fieras de la tierra.

Introducción

Juan, el autor del Apocalipsis o la revelación de Jesucristo, nos ofrece los primeros juicios que vendrán sobre la humanidad que se mostró siempre renuente a aceptar a Cristo a través de los siete sellos que tenía el libro que el Cordero inmolado tomó del que estaba sentado en el trono.

Después de la visión del trono de Dios con los veinticuatro ancianos alrededor y los cuatro seres vivientes que proclamaban su grandeza, el autor no instala ya en la apertura de los primeros cuatro de los siete sellos que tenía el libro que solo el Cordero inmolado era digno de abrir.

Los cuatro sellos que se abren nos presenta a cuatro caballos montados por sus respectivos jinetes en lo que se ha denominado desde hace mucho tiempo como los cuatro jinetes del Apocalipsis conocidos por los lectores y estudiantes de la Biblia y aún por personas que no está muy compenetradas con la Escritura.

Los sellos son abiertos y Dios despliega su castigo sobre la humanidad. El Cordero inmolado ha tomado el libro y comienza la serie de siete grandes juicios. Siete sellos, siete trompetas y siete copas de ira sobre una humanidad que no quiso aceptar la verdad de Cristo como Hijo de Dios.

Para comprender el tema de los cuatro sellos del Apocalipsis en particular y los siete sellos en general es necesario partir de una base fundamental y es que ha comenzado la Gran Tribulación. Esta frase la encontramos en Apocalipsis 7: 14. La Gran Tribulación fue un anunció que Cristo hizo en Mateo 24: 21.

Ese verso dice así: porque habrá entonces gran tribulación, cual no habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá. Y si aquellos días no fueran acortados, nadie sería salvo, más por los escogidos aquellos días serán acortados. Estas palabras de Cristo nos enseñan los grandes sufrimientos que acontecerán en los días finales.

Muchos biblistas consideran que los cuatro primeros sellos están intimamente conectados con el discurso escatológico de Mateo 24-25. En realidad hay algunas coincidencias con los cuatro caballos como la guerra, la hambruna y la mortandad por causa de las plagas o pestes que se presentarán en esos días.

La inquietud de todos los cristianos al hablar de los cuatro jinetes del Apocalipsis es siempre si la iglesia presenciará su despliegue sobre la tierra o en realidad la iglesia para ese tiempo ya no estará en la tierra. La respuesta a esta interrogante radica esencialmente en el hecho de creer o no creer que la iglesia atravesará la Gran Tribulación.

A lo largo de la historia de la iglesia se han establecido por lo menos tres teorías sobre la iglesia y la Gran Tribulación. La primera es que la iglesia vivirá de lleno el tiempo de angustia y desesperación que traerá consigo la Gran Tribulación. La segunda teoría es que la iglesia será arrebatada durante la Gran Tribulación y la tercera es que no pasará por ese tiempo.

Para esas tres posiciones sus defensores o difusores presentan diversos argumentos. Solo diré que es mi convicción personal que la iglesia no vivirá ese evento basado exclusivamente en lo que dice el libro del Apocalipsis. Por supuesto que hay muchos otros argumentos, pero basta con el propio libro que estamos estudiando.

El mensaje a las siete iglesias es para prevenir al pueblo de Dios de l os juicios que se avecinan. Sus llamados al arrepentimiento no tendrían ninguna razón si al final de cuentas arrepentidos o no sería objeto de sufrimiento y dolor al igual que toda la humanidad durante la Gran Tribulación.

Cuando estudiamos los siete mensajes nos percatamos que al final de cada uno de ellos hay una promesa para que comienza en los todos los mensajes con la frase: “El que venciere” y enseguida una promesa. La iglesia victoriosa no tendrá porque padecer lo que a continuación presenta el libro de la Revelación.

Sostengo mi tesis sobre la promesa que Dios le dio a la iglesia de Filadelfia a la que no le reprochó nada. A esa fiel congregación Cristo le dijo: Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran en la tierra. Apocalipsis 3: 10.

Dicho lo anterior procederemos a revisar cada uno de los cuatro jinetes del Apocalipsis de la siguiente manera: 

Los cuatro jinetes del Apocalipsis

A. El caballo blanco montado por el vencedor
B. El caballo bermejo (rojo) montado por la guerra
C. El caballo negro montado por la hambruna
D. El caballo amarillo montado por la muerte

A. El caballo blanco montado por el vencedor

Dicen Apocalipsis 6: 1-2 así: Vi cuando el Cordero abrió uno de los sellos, y oí a uno de los cuatro seres vivientes decir como con voz de trueno: Ven y mira. 2 Y miré, y he aquí un caballo blanco; y el que lo montaba tenía un arco; y le fue dada una corona, y salió venciendo, y para vencer.

El primer caballo que vio Juan fue de color blanco y el que lo montaba tenía un arco y le fue dado una corona y salió venciendo y para vencer. El hecho de que sea un caballo blanco y el que lo montaba ha salido para conquistar le hace suponer a muchos que se trata de Cristo, pero los sucesivos caballos que vienen echan por la borda este punto de vista.

En realidad se trata de un gobernante que impondrá una paz ficticia. La razón de este razonamiento radica en el hecho de que el color blanco siempre tiene una relación con la paz y también que el jinete le fue dada una corona. Esto concuerda con lo que dice 1ª Tesalonicenses 5: 3. “Que cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobe ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer en cinta y no escaparán.”

La humanidad presenciará el despliegue de un carismático líder que impondrá la paz, pero en realidad es el Anticristo como atinadamente también lo advirtió el apóstol Juan en 1ª Juan 2: 18: “Hijitos, ya es el último tiempo; y según vosotros oísteis que el anticristo viene, así ahora han surgido muchos anticristos; por eso sabemos que es el último tiempo.”

La globalización económica y la globalización digital son dos factores que influirán grandemente para el surgimiento de este personaje porque como nunca en la historia la humanidad vive conectada a través del desarrollo tecnológico que cualquier evento por más distante que ocurra se conoce en segundo casi en todo el mundo.

Esa será la plataforma que este caballo y su jinete utilizarán para ofrecer una paz que tanto anhela la humanidad.

B. El caballo bermejo montado por el jinete de la guerra

Juan vislumbró o tuvo la visión de la guerra que se avecina de proporciones catastróficas para toda la humanidad. Sí, la guerra siempre ha acompañado a la humanidad desde hace mucho tiempo, pero lo que vio Juan fue una conflagración de grandes proporciones.

En el año 2020 se cumplieron exactamente setenta y cinco años del fin de la Segunda Guerra Mundial. Como cada año los líderes de diferentes naciones en los primeros días de agosto acuden a las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki a rememorar el lanzamiento de las armas más letales conocidas en 1945: Las bombas atómicas.

El grado de muerte y destrucción que trajeron esas armas ha crecido desde entonces. La carrera armamentista que surgió a partir de ese año ha producido el crecimiento desproporcionado de la industria militar en los países desarrollados con material bélico que hace de las armas nucleares un juego de niños.

Hoy en diversas ocasiones hemos sido testigos del lanzamiento de armas bacteriológicas que son lanzadas a la población y destruyen vidas, sin contar con los misiles transatlánticos operados por computadoras con una precisión quirúrgica para dañar con toda seguridad objetivos muy distantes.

La Gran Tribulación traerá para los que desobedecieron el evangelio un conflicto bélico de proporciones inimaginables para toda la humanidad. Los que se burlan de la Biblia ignoran que a Juan se le reveló lo que ocurriría a la humanidad. La guerra que se avecina en el tiempo de gran dolor sobrepasará por mucho a las guerras mundiales que conocemos.

C. El caballo negro montado por la hambruna

El tercer sello que fue abierto hizo ver a Juan la hambruna que ocurrirá en esos días. La falta de alimentos es una consecuencia lógica de la guerra. Las escenas que los medios noticiosos nos ofrecen de países africanos y algunos de América Latina son estremecedoras porque vemos niños y mujeres famélicos.

Hace dos mil años, Dios le mostró al apóstol Juan la clase de desgracia que traerá consigo la falta de alimentos para toda la humanidad. Las esenas que ahora vemos en países subdesarrollados serán comunes en todo el mundo porque la guerra será destructiva para todos.

Sobre este tema nuestro texto dice: 5 Cuando abrió el tercer sello, oí al tercer ser viviente, que decía: Ven y mira. Y miré, y he aquí un caballo negro; y el que lo montaba tenía una balanza en la mano. 6 Y oí una voz de en medio de los cuatro seres vivientes, que decía: Dos libras de trigo por un denario, y seis libras de cebada por un denario; pero no dañes el aceite ni el vino.

La escasez de alimentos es presentada en estos versos mediante la mención del trigo y la cebada que escasearán de manera irremediable y el aceite y el vino serán carísimos de tal modo que se necesitará dinero para sobrevivir y mucha gente no tendrá ni siquiera para sus necesidades básicas.

D. El caballo amarillo montado por la muerte

El último texto de nuestro tema de hoy dice así: 8 Miré, y he aquí un caballo amarillo, y el que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades le seguía; y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad, y con las fieras de la tierra.

La guerra y la hambruna producirán muerte. La muerte se enseñoreará de este mundo. Según nos dice Juan en ese tiempo morirán una cuarta parte de la población de la tierra. Si los sucesos fueran hoy en día morirían cerca de dos mil de los más de ocho mil millones de personas que habitan el planeta.

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