La ley de Cristo

La Biblia dice en Gálatas 6: 2 Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo.

El gran debate apostólico de la iglesia primitiva fue que hacer con la ley israelita. Aun cuando el primer concilio cristiano en Jerusalén determinó que los gentiles no tenían que cumplir con los 613 mandamientos contenidos en la Torá o ley judía, los judaizantes insistían en todas las iglesias que se debían cumplir los ritos y ordenanzas del pueblo hebreo.

Pablo escribió apasionadamente sobre el tema y enseñó que la ley judía cumplió una función esencial: llevar a los judíos a Cristo. Por tanto los gentiles no tenían que guardarla porque ellos ya habían encontrado a Cristo. Hacerlo era un verdadero retroceso porque significaba retomar un camino que al final de cuentas los llevaría a donde ya estaban.

Encontramos en las cartas a los Romanos, Colosenses y particularmente en Gálatas un llamado a no dejarse intimidar ni sorprender por quienes insistían en la necesidad de sujetarse a la ley llevándolos a circuncidarse y ha guardar leyes dietéticas sobre ciertos alimentos y celebrar los días de luna y nueva y reposo.

Nunca fue la intención de Pablo descalificar la ley. Siempre tuvo palabras elogiosas para ella. Fue el instrumento para conocer el pecado y fue como una nodriza que llevó a los judíos a Cristo y si se usaba legítimamente tenía grandes beneficios, sin embargo muchas veces Pablo fue incomprendido tanto por quienes la rechazaban como quienes la querían.

Esa incomprensión continúa hoy en día. Muchos suponen que la ley o Torá hebrea ha quedado abrogada y en ese sentido el Antiguo Testamento no es tan importante y lo que vale es el Nuevo. Grave equivocación. Ambos contienen la palabra de Dios. Pero con tal de descalificar la ley recurren a argumentos descabellados.

Como Pablo sabía que eso ocurría y ocurría acuñó una frase para todos: simpatizantes de la Torá judía y los enemigos de ella: la ley de Cristo que tiene como fundamento el amor a Dios primero y al prójimo en segundo lugar. A partir de esa base todos estamos obligados ante Dios frente a la ley de Cristo de la que él mismo dio algunos ejemplos.

Oyeron que fue dicho no adulterarás, pero yo digo que si un hombre mira a una mujer para desearla en su corazón ya adulteró con ella, enseñó elevando por mucho el concepto que los hebreos tenían sobre el adulterio y así con muchos otros mandamientos, lo que nos hace suponer que la ley Cristo es superior en todo porque va a más allá de lo que la letra dice.

Ayudar a nuestro prójimo, como dice Pablo en el texto que hoy meditamos es una forma de cumplir con la ley de Cristo. Acudir en auxilio de quien padece en todos los ámbitos es la mejor forma de expresar que nos regimos bajo esa nueva ley.

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