La persecución incesante de la fe

La Biblia dice en Apocalipsis 6:9-11

9 Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían. 10 Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra? 11 Y se les dieron vestiduras blancas, y se les dijo que descansasen todavía un poco de tiempo, hasta que se completara el número de sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos.

Introducción

El Cordero inmolado ha abierto los primeros cuatro sellos y cuatro caballos con sus respectivos jinetes han salido cabalgando para vencer, quitar la paz de la tierra y traer hambruna y muerte a todos los habitantes de la tierra y ahora restan otros tres sellos que también serán abiertos.

El quinto sello del que nos hablan los versos nueve al once del capítulo seis de Apocalipsis se abre y la visión que Juan tuvo nos muestra un tema que rompe bruscamente el tono que tienen los primeros cuatros sellos porque da pausa, por un momento, a los grandes cataclismos en el mundo para enfocarse a la muerte de quienes creen en Cristo.

En esta ocasión estudiaremos el quinto sello que nos servirá para meditar un tema sumamente relevante y es el hecho de que la fe en la Gran Tribulación se pagará con la vida. Juan nos dice que la persecución de la fe en esos días se recrudecerá con aquellos que crean en Dios.

Es un hecho claro para todo estudiante de la Escritura que la persecución de la fe es un tema que apareció desde los tiempos de Abel y se ha presentado aún entre los judíos que persiguieron profetas y ni que decir de la iglesia católica que pasó de perseguida a perseguidora.

La reforma protestante se abrió paso entre grandes persecuciones y así ha sido a lo largo de toda la historia. Hemos visto persecución de la iglesia y persecución del pueblo judío. Nosotros por creer en Cristo y ellos por su fe en Dios.

Juan presenta este gran conflicto de la iglesia y la fe en Dios. El quinto sello nos remite justamente al tema de la intolerancia religiosa llevada a su expresión más deprimente y más angustiante que es la de quitarle la vida a las personas a causa de su fe en Dios.

El quinto sello: La persecución incesante de la fe

Juan se apresta a presentarnos el destino de todos aquellos que murieron por causa de la fe y lo que sucederá con quienes les quitaron la vida. No hay que perder de vista que este era un tema que en sus tiempos se debatía intensamente por la persecución de la que era objeto la iglesia.

Morir por la fe resulta inexplicable y Juan le reveló a los cristianos perseguidos de su época que durante la Gran Tribulación también habrá persecución. Un estudiante de la Biblia debe saber que la intolerancia hacia la fe no es un mal que solo sufrió la iglesia. Antes de que la iglesia se revelara en el Nuevo Testamento ya existía.

El primer hombre que murió por causa de su fe fue Abel. Al respecto Jesús dice en Lucas 11: 49-51 lo siguiente:

Por eso dijo Dios en su sabiduría: “Les enviaré profetas y apóstoles, de los cuales matarán a unos y perseguirán a otros”.50Por lo tanto, a esta generación se le pedirán cuentas de la sangre de todos los profetas derramada desde el principio del mundo,51desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, el que murió entre el altar y el santuario. Sí, les aseguro que de todo esto se le pedirán cuentas a esta generación. (NVI)

Esta idea se replica en el libro de Hebreos 11: 4 donde se dice que por su fe, Abel sufrió la muerte a manos de su hermano.

En el quinto sello Juan nos muestra el lugar donde se encontraban todos aquellos que habían padecido en razón de su fe.

En el caso de los cristianos la muerte por Cristo es un privilegio para unos cuantos. No es para todos y se tiene en muy alta estima a quienes presentan su existencia ante Dios. La revelación del quinto sello tiene ese propósito, recordarle a la iglesia que siempre habrá un lugar especial para los hijos de Dios que ofrendan su vida.

El tema del martirio nos permite profundizar en el tema de la iglesia sufriente y poner atención en lo que dice el quinto sello podemos comprender verdades importantes para afianzar nuestra fe en Cristo. Por supuesto no debemos dejar de lado interrogantes como: ¿quiénes son? ¿por qué se les dice que esperen? Y, ¿habrá otros?

A. Los mártires están en el altar frente al gran trono

Dice Juan que vio bajo el altar las almas de aquellos que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían. La iglesia ha marcado como su primer mártir a Esteban. Desde entonces muchos han muerto por las razones que señala Juan en este visión.

El destino de estas personas queda clarificado en los versos que estamos estudiando porque de acuerdo al autor del Apocalipsis ellos se encuentran “bajo el altar” lo que nos hace suponer un lugar privilegiado en la presencia de Dios, disfrutando de ella como resultado de presentar sus vidas como ofrendas.

Cuando un creyente muere a causa de su fe resulta inexplicable el hecho de que Dios lo haya permitido. A veces es incomprensible que no sean librados por parte de Dios y sean acosados y atacados por los incrédulos. Y esto ha sucedido desde la iglesia primitiva y en muchas épocas se ha recrudecido.

Estos mártires son todos aquellos que han perdido la vida desde que la iglesia se instaló en el mundo. Ellos tienen un lugar de honor. No han sido olvidados ni tampoco su sacrificio fue en balde. Tienen un valor importante para el Señor porque llevaron su fe hasta ofrendar su vida.

El compromiso de ellos con su Señor está fuera de toda duda. No tuvieron en mucho sus años sobre esta tierra y se entregaron incondicionalmente a su Salvador.

B. Los mártires claman por justicia

En su visión Juan dice que los mártires le hicieron al Señor la siguiente pregunta: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra?

Lo que nos lleva a una profunda verdad respecto a lo que sucede cuando un hijo de Dios es privado de su vida de manera injusta. En primer lugar quien se atreve a dañar a un hijo de Dios quitándole la vida lo primero que violenta es el mandamiento que Dios dio y que dice: No matarás.

En segundo lugar atacar y matar a una persona pacífica cuyo único delito sea proclamar a Cristo y anunciar a los hombres las buenas nuevas de salvación revela un corazón verdaderamente pervertido y perdido y ante ello Dios tiene que actuar para hacer justicia y vengar la sangre de sus hijos.

C. Los mártires reciben vestiduras blancas

Dice el verso once:

Y se les dieron vestiduras blancas, y se les dijo que descansasen todavía un poco de tiempo, hasta que se completara el número de sus consiervos y sus hermanos, que también habían de ser muertos como ellos.

Este verso nos plantea una pregunta muy importante sobre si aun habrá mártires durante la Gran Tribulación que ha comenzando con la apertura de los siete sellos y la salida de los cuatro jinetes de los primeros cuatro sellos y la respuesta es sí, según se desprende de nuestro texto.

Esta cuestión nos lleva a preguntarnos quienes serán esos mártires toda vez que la iglesia ha sido ya arrebatada y la predicación ha cesado. No hay más proclamación del evangelio. Entonces quienes son estos que todavía les hace falta perder la vida por su fe.

A mi juicio serán los judíos que padecerán la abominación desoladora de la que habló primero Daniel y luego Cristo repitió en su sermón escatológico de Mateo 25-26 cuando dijo así:

Por tanto cuando veáis la abominación desoladora de la que habló el profeta Daniel (el que lee entienda), entonces los que estén en Judea, huyan a los montes.

Cuando la iglesia es arrebatada los únicos testigos, serán los judíos. La persecución se cernirá sobre ellos, como ya ha ocurrido en otras ocasiones en la historia, pero ahora será todavía más cruel.

La palabra mártir, en realidad quiere decir testigo, pero en nuestro lenguaje se le ha dado el sentido de alguien que muere por su fe.

Por eso Cristo dijo: Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; más por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados.

Escrito por Porfirio Flores 

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