Esfuerzo inútil

La Biblia dice en 1ª de Corintios 13: 3 Si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve.

La primera carta a los Corintios fue escrita por Pablo al conocer los grandes conflictos que allí se vivían. Había grandes divisiones, pecados sexuales graves, diferencias personales, descalificaciones contra su apostolado y un desorden en muchas actividades que hacían de la congregación una iglesia de muy mal testimonio para los incrédulos.

El apóstol les escribe esta misiva para corregir todas esas equivocaciones de lo que en realidad significa el evangelio. Y el capítulo trece lo dedica a lo que se conoce como el capítulo del amor. Les enseña lo que no es el amor y lo que sí es el amor. Amar es la esencia del cristiano. Pablo los ama tanto que los corrige. Amar no es sinónimo de consentir.

Pablo les dice a los corintios que se pueden hacer muchas cosas a favor de los demás sin necesariamente tener amor. En el verso que hoy meditamos nos recuerda que se puede ser altruista e incluso entregar su vida a una causa noble, pero sin amor eso ni sirve de nada para las personas.

Y el mundo está lleno de ejemplos de personas que por sus ideales, sus convicciones personales humanistas y sus creencias de justicia ofrendaron su vida por lo que pensaban que debía ser lo más justo para todos. Es posible llegar a esos niveles de dedicación por los desposeídos.

El cristiano puede, entonces, hacer lo mismo porque con disciplina y dedicación a una causa es posible hacer por los demás, solo que sin amor todo eso carece de validez y resulta ineficaz para reflejar la gloria de Dios porque generalmente quien practica altruismo y bondad fuera de Dios se llena de soberbia y altivez.

El amor, según Pablo, es la fuente y origen de lo que hacemos por los demás. Es lo que orienta nuestro trato hacia nuestro prójimo. Es el motor de todo lo que mueve o debe ser el motor. Es una grave equivocación pensar que podemos hacer por quienes nos rodean solo basados en nuestro esfuerzo humano.

El apóstol contrapone lo que el esfuerzo humano puede hacer por la gente y lo que el amor de Dios hace por los demás. El esfuerzo humano cansa. El amor de Dios da fuerza. El esfuerzo humano se vanagloria. El amor de Dios es sencillo. El esfuerzo humano no sirve de nada delante de Dios. El amor refleja siempre el carácter divino.

Pablo les hace ver a los corintios y a nosotros que el amor es más que algo externo. Es un proceso interno que nace al comprender el amor de Dios con nosotros y se refleja hacia el exterior con nuestras acciones.

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