Las preguntas de Jesús: ¿A qué compararé a los hombres de esta generación, y a qué son semejantes?

La Biblia dice en Lucas 7: 31

¿A qué compararé a los hombres de esta generación, y a qué son semejantes?

Introducción

En ocasiones Jesús lanzó preguntas que solo él sabía su respuesta, pero las hacía para resaltar algún asunto o tema que quería recalcar en la mente de sus seguidores, particularmente de los apóstoles que requerían conocer muchas cosas que pasaban en su entorno, principalmente con los religiosos y gobernantes de su tiempo.

Las interrogantes de Jesús servían también para explicar a sus seguidores asuntos de interés para sus vidas. Sus preguntas tenían la finalidad de despertar su entendimiento para que comprendieran verdades espirituales que estaban ocultas o escondidas a primera vista porque requerían discernimiento.

En la pregunta o preguntas que hoy estudiaremos Jesús le da una explicación clara a la conducta de los fariseos y escribas frente a su predicación. La clase sacerdotal y el sanedrín judío fueron antagónicos a él durante todo el tiempo de su ministerio: lo persiguieron, amenazaron, intentaron apedrear y finalmente lo condenaron injustamente a la muerte.

Jesús trató de explicar a sus seguidores la razón de la conducta o comportamiento de sus contemporáneos a quienes llamó “esta generación”. Bajo esa denominación o bajo ese término Jesús definió a la sociedad de su tiempo y a partir de ese nombre razonó con sus apóstoles su condición.

La generación de Jesús fue un generación que se resistió a creer en él. Pero no solo era una dureza para aceptar sus enseñanzas, su actitud tenía una dureza sutil que les cegó los ojos para ver a su Rey que los había llegado a visitar. Cristo lo supo perfectamente y por eso habló de todos ellos en la expresión “esta generación”.

En Mateo 12: 39 hablo sobre ellos y dijo: Esta generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás. Más adelante dijo también: La reina del Sur se levantará en el juicio con esta generación y la condenará. Mateo 12: 43, pero sin duda la mejor definición sobre esa generación fue la siguiente:

Entonces va, y toma consigo otros siete espíritus peores que él, y entrados moran allí; y el postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero. Así también acontecerá a esta mala generación. Mateo 12: 45.

En Mateo 17: 17 encontramos otra definición de los religiosos contemporáneos de Jesús: “Respondiendo Jesús dijo: ¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os he de soportar? Traédmelo acá.

Fue precisamente esa generación la que lo desechó, según leemos en Lucas 17: 25 que dice: Pero primero es necesario que padezca mucho, y sea desechado por esta generación.

En Mateo 23: 36 y 24: 34 fue castigada por esa conducta mala, adúltera, pecadora, dominada por el maligno, incrédula y perversa. Por eso a Jesús le interesaba explicar su conducta y forma de proceder y para ello recurrió a un ejemplo sencillo o parábola que permitiera conocerlos perfectamente.

Las preguntas de Jesús

¿A qué compararé a los hombres de esta generación, y a qué son semejantes?

La inmadurez para aceptar las verdades de Dios

I. El mensaje riguroso
II. El mensaje compasivo

Para mejor comprender nuestro estudio de este día podemos ir al pasaje de Lucas 7: 31-35 que dice:

31 Y dijo el Señor: ¿A qué, pues, compararé los hombres de esta generación, y a qué son semejantes? 32 Semejantes son a los muchachos sentados en la plaza, que dan voces unos a otros y dicen: Os tocamos flauta, y no bailasteis; os endechamos, y no llorasteis.33 Porque vino Juan el Bautista, que ni comía pan ni bebía vino, y decís: Demonio tiene. 34 Vino el Hijo del Hombre, que come y bebe, y decís: Este es un hombre comilón y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores. 35 Mas la sabiduría es justificada por todos sus hijos.

Los judíos del tiempo de Jesús o la generación que vivió durante el tiempo de Jesús conoció por dos medios el tiempo de su visitación: primero con Juan el Bautista que dijo claramente que era un voz en el desierto y anunció nítidamente que el Mesías habría de llegar en su tiempo y con Jesús mismo que les dijo que era el Hijo de Dios.

Sin embargo no entendieron ni comprendieron y se resistieron hasta el final a aceptar ambos mensajes y se comportaron como unos niños o como personas inmaduras ante las verdades de Dios. El ejemplo de Jesús para retratarlos fue impecable y certero porque los ubicó justo en su triste condición.

I. El mensaje riguroso

Juan el Bautista se fue a vivir al desierto. Vestía ropa de piel de camello y tenía un cinto cruzado. Comía langostas y miel silvestre. Así lo describen los evangelistas. Sin duda una vida sumamente rígida y viviendo con el mínimo indispensable. Era una vida colmada de ascetismo, es decir de duro trato con el cuerpo, más allá del nazareato.

Y su mensaje fue también duro. Generación de víboras, quién les enseñó a huir de la ira venidera; haced frutos dignos de arrepentimiento, solía decirle a quienes lo escuchaban y se bautizaban confesando sus pecados en el río Jordán, a donde también acudió Jesús para bautizarse.

Cuando los fariseos y escribas vieron y oyeron la vida y mensaje de Juan el Bautista, se comportaron como los niños a los que se les toca la flauta para que dancen y se quedan pasmados sin hacer nada. En lugar de oír y creer a su anunció dijeron que en realidad Juan estaba endemoniado.

No podían concebir que un hombre viviera así y no lo podían hacer porque a ellos les gustaba la fastuosidad, el oropel, el lujo, las primeras sillas en las comidas y cenas y una vida así los exhibía como amantes de la buena vida y el placer de los bienes terrenales que hay en este mundo.

Lo rechazaron por completo a Juan y su predicación. Y lo hicieron de la forma más detestable. Acusaron a Juan de estar influenciado por el maligno. Las ropas ásperas de Juan, su alimentación y su vivienda en realidad los asustó porque ellos vestían de ropas delicadas, comían de lo mejor y vivían en condiciones inmejorables.

Ese mensaje no les gustó porque contravenía su estilo de vida y optaron por desecharlo y de paso desechar al mensajeros, por quien por cierto cuando fue detenido por Herodes, ni siquiera intervinieron por él. En realidad les incomodaba su presencia y tal vez para ellos fue mejor que muriera.

Una vida entregada incondicionalmente como la de Juan no resulta atractiva para muchos, como no resultó atractiva para los fariseos y escribas y toda la clase religiosa del tiempo de Jesús, pero eso no significaba de modo alguno que Juan estuviera equivocado, al contrario ese hombre tuvo el privilegio de bautizar al Señor Jesucristo.

Sin embargo queda claro que para la generación de Jesús ese tipo de práctica piadosa no entraba para nada en sus intereses. A quién le agrada privarse de bienes placenteros solo por seguir a Dios. Ellos rechazaron vivir así y se negaron a seguir las enseñanzas de ese loco predicador llamado Juan.

II. El mensaje compasivo

El mensaje de Cristo no fue distinto en esencia al de Juan. Llamó al arrepentimiento. Pidió a los hombres tener fe, cambiar de actitud y reconciliarse con el Creador para recibir la bendición de la comunión con el Padre celestial y fue igual de duro con los fariseos y escribas que también como a Juan, lo resistieron.

Sin embargo, Jesús buscó a los pecadores. Convivió con ellos. Si lo invitaban a ir a un boda iba. Si un publicano o cobrador de impuestos lo invitaba a cenar iba con él. Comía y bebía con pecadores y les llevaba el mensaje de salvación para que dejaran sus malos caminos y se volviera a Dios.

Rápidamente los judíos de su tiempo encontraron la manera de rechazarlo a él y su mensaje. Dijeron que era un comilón y bebedor de vino y además era amigo de pecadores y publicanos. Aunque les dijo que los enfermos eran los que necesitaban médico y no los sanos, ellos lo rechazaron.

Se condujeron idénticamente como los niños de la plaza a los que endecharon o lamentaron y no lloraron. Ese mensaje y mensajero tampoco fueron de su agrado. Les resultó despreciable porque si bien no eran tan riguroso como Juan el Bautista, convivía con gente indeseable.

Se comportaron como unos niños. Su inmadurez fue inmensa porque no les gustó ni uno ni otro mensaje. Justamente por eso Jesús dijo que eran un generación pecadora, perversa, incrédula y adúltera.

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