Autoelogio

Dice la Biblia en Proverbios 25: 27 Comer mucha miel no es bueno, ni buscar la propia gloria es gloria.

El sabor de la miel es delicioso al paladar. Su dulzura al probarla deja una muy agradable sensación a nuestro sentido del gusto que provoca degustarla una y otra vez, pero siempre llegará un momento en el que nos resulte empalagosa si no somos cuidadosos a la hora de poner fin a su degustación.

Ese ejemplo de la miel lo utiliza el proverbista para hablarnos de la gran equivocación que tenemos de empalagarnos con nosotros mismos y caer en el grave error de buscar nuestra propia gloria o auto elogiarnos por lo que hacemos o por lo que decimos esperando que los demás nos reconozcan.

Buscar honores para nosotros mismos nunca será lo mejor para nuestras vidas porque esa actitud siempre refleja falta de madurez, revela una profunda raíz de orgullo y soberbia, pero sobre todo manifiesta una gran carencia de sencillez y humildad frente a quienes nos rodean.

Auto halagarnos o auto elogiarnos es igual de equivocado que subestimarnos. Es el otro extremo de sentirnos sin valor y méritos para obtener o recibir algo, agravado por el hecho de sentirnos superiores a los demás. Es una forma de culto a nuestra personalidad. Una manera de resaltar opacando a quienes nos rodean.

El rey Salomón nos hace reflexionar en este verso sobre la necesidad de evitar la búsqueda del reconocimiento propio. De dejar a un lado esa tentación constante de hacer que los demás vean lo bueno, lo sabio o inteligentes que somos hablando nosotros por nosotros mismos.

Debemos dejar que sean las personas quienes resalten o subrayen nuestras capacidades o dones porque al hacerlo nosotros caemos en el dicho mexicano que dice: “Que panadero habla mal de sus panes.” Quiera el Señor librarnos de semejante despropósito y podamos quedarnos callados a la hora de hablar de nuestras propias virtudes.

El autor de los Proverbios hace esta exhortación por lo difícil que resulta vivir y convivir con alguien que presume de su persona, sus logros o sus grandes virtudes a la menor provocación, donde sea y con quien sea.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: