Digno de alabar

La Biblia dice en Salmos 18: 3 Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado, y seré salvo de mis enemigos.

Después de varios años de andar huyendo como un delincuente, como si hubiera cometido un grave delito, David por fin tuvo reposo de todos sus enemigos, particularmente del rey Saúl que lo persiguió con tal ferocidad que David languidecía y estuvo a punto de morir a manos del monarca para quien David era un peligro a su reinado.

El salmo dieciocho, que es de autoría davídica, expresa las emociones que embargaron al nuevo monarca. Al fin tras muchos meses de deambular por desiertos, dormir a la intemperie, vivir con la zozobra de estar siendo perseguido y sobre todo de vivir con la angustia de que en cualquier momento podía ser muerto, David halló reposo.

Y entonces dirigió estas palabras a Dios. El rezo del salmo dieciocho David reconoce que el Señor es digno de ser alabado. Nadie como el Creador que lo ayudó en todos los momentos de desesperación que tuvo. Cuantas veces lo invocó siempre le respondió y gracias a esa ayuda incondicional pudo superar las grandes dificultades que vivió.

Invocar el nombre de Dios fue su única arma ante sus incontables y fuertes enemigos. David encontró en Dios, como nosotros podemos encontrar, su defensa, apoyo, auxilio y protección ante quienes desean nuestro mal y los grandes peligros que se ciernen diariamente sobre nosotros.

Las decenas de salmos que compuso dan cuenta de cuantas veces y en qué ocasiones, el rey llegó ante el Señor con un clamor para que lo auxiliará y por la misericordia del Señor fue salvado de sus enemigos. El gran mérito del rey es que siempre reconoció que Dios era digno de ser alabado.

No importaba la situación que vivía o atravesaba, siempre recordó que Dios es digno de recibir nuestra adoración por más difíciles que fueran sus circunstancias, David reconoció que Dios no cambia y eso lo alentó como nos debe alentar saber que Dios es el mismo siempre y por tal motivo es merecedor de toda honra y toda alabanza.

La dignidad de Dios es única y debe ser respetada y honrada por todos. En medio de las grandes dificultades que parecen no terminar. Al final la verdad y el amor de Dios prevalecerán y un día todos nuestros enemigos serán derrotados por Dios y seremos salvos de ellos.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: