Los proverbios que dan prudencia

La Biblia dice en Proverbios 1: 2 Para entender sabiduría y doctrina, para conocer razones prudentes.

Salomón tuvo una intención muy clara cuando escribió los Proverbios: dotar a las personas de sabiduría, enseñanza y prudencia, según este verso que hoy meditamos. El sabio rey de Israel sabía perfectamente que los seres humanos necesitamos referentes seguros para conducir nuestra existencia.

El autor del libro recopiló a lo largo de su vida sentencias, refranes y dichos de la sabiduría popular hebrea y él mismo compuso muchos de ellos luego de una intensa observación de la conducta humana sobre la tierra y consideró pertinente escribirlas y compartirlas para beneficio de los lectores de la Escritura.

La vida demanda decisiones en todo tiempo. Desde aquellas que son pequeñas, pero indispensables para bien vivir hasta aquellas que exigen rigor porque la determinación que se tome influirá por completo no solo en la vida de cada persona, sino en las generaciones posteriores.

Los proverbios tienen inicialmente ese propósito: que las personas sean sabias. Pero sabias no en el sentido de mucho conocimiento humano en rubros o materias sociales, científicas o literarias, sino en aquellas que tienen que ver con el sentido común para saber qué hacer en determinadas circunstancias.

No hay materias en ningún lado para saber con quién hemos de contraer matrimonio. Tampoco hay clases para saber como conducirse con la familia. Todo ese tipo de conocimiento se genera en razón de cada persona y justamente es allí donde se aplica la sabiduría bíblica. Es aquella que nos dirige para bien decidir lo que habremos de hacer.

Dice Salomón que los proverbios que escribió fueron plasmados también para ser enseñados e instruidos en una de las materias más descuidadas: cómo conducir nuestra vida. Qué hacer ante los diferentes roles que nos toca vivir como hijos, hermanos, padres, abuelos. El hombre necesita ser enseñado. Debe tener humildad para aprender.

Salomón esta convencido de la necesidad que todos tenemos de vivir prudentemente. Decisiones apresuradas generalmente nos llevarán a la ruina. Los proverbios nos dotan de la capacidad para detenernos y considerar con mucha precaución nuestras decisiones. La prudencia para conducirnos hará más llevadera nuestra existencia en este mundo.

Los Proverbios de la Escritura están allí siempre. A la espera que los tomemos para que dirijan nuestra vida. Nos darán sabiduría, enseñanza o instrucción y sobre todo prudencia tan necesaria en un mundo que cada día más parece poblado de seres que viven sin razón.

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