Salmo 24: El trato respetuoso que Dios merece

La Biblia dice en el Salmos 24

Salmo de David. De Jehová es la tierra y su plenitud; el mundo, y los que en él habitan. 2 Porque él la fundó sobre los mares, Y la afirmó sobre los ríos. 3 ¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo? 4 El limpio de manos y puro de corazón; El que no ha elevado su alma a cosas vanas, Ni jurado con engaño. 5 El recibirá bendición de Jehová, Y justicia del Dios de salvación. 6 Tal es la generación de los que le buscan, De los que buscan tu rostro, oh Dios de Jacob. Selah 7 Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, Y alzaos vosotras, puertas eternas, Y entrará el Rey de gloria. 8 ¿Quién es este Rey de gloria? Jehová el fuerte y valiente, Jehová el poderoso en batalla. 9 Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, Y alzaos vosotras, puertas eternas, Y entrará el Rey de gloria. 10 ¿Quién es este Rey de gloria? Jehová de los ejércitos, El es el Rey de la gloria. Selah

Introducción

El salmo fue compuesto para conmemorar el traslado del arca del pacto de la casa de Obed-Edom en Quiriat-jerarim a Jerusalén. Se discute si fue utilizado el mismo día en que ocurrió ese suceso o en los años posteriores. Pero casi todos los comentarista bíblicos coinciden en señalar que este salmo recuerda ese importantísimo evento.

Tener presente ese contexto nos ayudará grandemente para comprender la intención de David al escribir este rezo. No hay que olvidar que David tuvo un gran fracaso cuando intento llevar el arca del pacto a Jerusalén. El capítulo seis del 2º Libro de Samuel nos recuerda que un evento de gran alegría devino en día de luto.

Por una grave imprudencia quienes fueron designados para conducirla a Jerusalén no tuvieron el cuidado necesario para cumplir con esa obligación y uno de ellos llamado Uza murió cuando intentó tocarla. David se sintió sumamente acongojado que la dejó precisamente en casa de Obed-edom, un gentil convertido al judaísmo.

Cuando parecía que trasladar el arca a Jerusalén era un plan que se tenía que posponer largamente, los colaboradores de David le informaron que a raíz de su presencia en la casa de Obed la bendición había caído sobre esa familia y entonces el monarca supo que debía de hacer el traslado.

David se dio cuenta que ese pequeño artefacto o ese pequeño mueble era más que un trozo de madera. El rey David se percato de una manera muy dolorosa que ese implemento del arca el pacto representaba la presencia de Dios entre el pueblo de Israel y que por tal motivo debía tener un trato sumamente cuidadoso.

El salmo veinticuatro fue escrito para recordarnos que Dios es merecedor de toda gloria y que jamás debemos deshonrarlo. A David le quedó muy claro que todo lo relacionado con Dios debe hacerse con integridad. La estructura de ese salmo persigue ese fin. Tener presente que El rey de la gloria es digno de recibir nuestra incondicional adoración.

El trato que le dispensamos a Dios y todo lo relacionado con su obra habla mucho de nuestro corazón. El cuidado con que atendemos su obra y el proceder de nosotros hacia su reino expresa con toda contundencia el respeto y reverencia que tenemos hacia su persona o el descuido o indolencia para con su persona y obra.

David tuvo en claro que el primer fracaso en el traslado del arca del pacto obedeció a que no le trató con toda la responsabilidad que se requería y que se hizo de manera poco cuidadosa con los lamentables resultados que provocaron temor y miedo en el rey de Israel que para el segundo traslado tomó todas las precauciones.

Salmo 24: El trato temeroso que Dios merece

I. Porque es el dueño de la tierra
II. Porque demanda integridad
III. Porque es el rey de la gloria

Dios le dejó al pueblo de Israel su tabernáculo para hacer habitar su presencia en medio de ellos. En realidad Dios está en todos lados, pero la tienda de reunión como también se le llamaba servía como testimonio físico de esa verdad que alentaba a los hijos de Israel durante el trayecto a la tierra prometida y ante sus enemigos una vez que llegó a Jerusalén.

Dios fue muy meticuloso con las ordenes para el funcionamiento y marcha del tabernáculo y pidió que fuera muy cuidadosos quienes serían los encargados. De hecho recién ungidos como sacerdotes de ese lugar, Nadab y Abiú, los hijos de Aarón murieron por ofrecer fuego extraño.

Lo ocurrido con Uza, quien murió cuando tocó el arca del pacto y murió, le recordó a David todas aquellas verdades que hay sobre los utensilios del tabernáculo. Todo deber cuidarse, ningún detalle debe ser pasado por alto. Dios es muy exigente con todo lo relacionado con su santuario. La razón la encontramos en este salmo.

I. Porque es dueño de la tierra

Debemos de ser considerados con todas las cosas que tienen que ver con Dios por una razón fundamental: él es dueño de todas las cosas o en otras palabras somos propiedad suya. No tenemos vida en nosotros mismos, sino que existimos o habitamos en una propiedad suya y todo lo que hay en esa propiedad es de Dios.

Los versos uno y dos del salmo veinticuatro dicen de la siguiente manera: Salmo de David. De Jehová es la tierra y su plenitud; el mundo, y los que en él habitan. 2 Porque él la fundó sobre los mares, la afirmó sobre los ríos.

El salmo comienza con esa declaración. Dios es el dueño o propietario de la tierra. Pero no solo de ella, también de los que en ella habitan. En poca palabras Dios es el dueño de todo. En esa perspectiva los seres humanos a penas si somos unos invitados o convidados en esta tierra. Visto de esa manera quienes somos nosotros para ser desconsiderados con Dios.

David quiere que comprendamos totalmente que nosotros no somos poseedores de nada, mucho menos dueños de nada. Todo lo que nuestros ojos contemplan tiene un dueño y ese dueño es ni más ni menos que Dios. Dios tiene puede hacer y deshacer como a él le plazca todo lo que hay en este mundo porque es su propietario.

¿Cómo debemos conducirnos, entonces, ante él? ¿Cuál debe ser nuestra actitud frente al dueño de todo lo que tenemos y somos? ¿Qué clase de conducta se espera de quienes son apenas unos convidados por Dios? ¿Podemos ser tan ingratos o tan insensibles que en lugar de tratarlo respetuosamente, afrentemos su nombre?

Dios es el dueño de todo y merece toda nuestra consideración. Sin merecerla, el Creador nos da las razones para reclamar respeto y honra debida a su nombre cuando nos dice que la tierra él la fundó sobre los mares, la afirmó sobre los ríos. El libro de Génesis nos muestra ésta verdad cuando leemos que él separó el agua de la tierra seca.

Que grande es Dios y que profundo es su amor por sus criaturas que a pesar de nuestras insolencias todavía nos da vida. Cuando merecemos su disciplina por conducirnos tan irreverentes ante su presencia nos colma de bienes esperando que entendamos que merece un trato respetuoso y solo cuando lo cansamos tiene que actuar en consecuencia.

II. Porque demanda integridad

Este salmo esta conformado por tres grandes secciones. Hemos visto la primera que aborda el tema de la propiedad de Dios en su creación y luego de establecer con toda claridad quien es el dueño de todas las cosas, David se dispone a presentar la demanda que exige es Dios que es dueño de todo.

David lo hace a manera de pregunta, cuestionando con dos interrogantes que clase de personas pueden tener comunión con Dios. David pregunta: ¿Quién subirá al monte de Jehová? Y ¿quién estará en su lugar santo? Para reflexionar seriamente sobre el tipo de hombres y mujeres que pueden tener comunión con el Padre.

El verso tres es muy parecido al Salmos 15: 1 y los versos siguientes también. La idea que tiene David o que quiere compartir es que ese Dios tan grande demanda ciertas características de quienes van a convivir con él.

A. El limpio de manos

Dios tiene convivencia o comunión con quien se conduce con pureza. La conducta que espera Dios de quienes se acercan a su presencia es de mucho cuidado con lo que hacen. La expresión “limpio de manos” tiene que ver con lo que hacemos más que con lo que pensamos.

Cómo nos conducimos, qué hacemos, cuál es nuestro trato con nuestro semejante son las preguntas que debemos hacernos a la hora de cuestionarnos internamente de lo que vivimos cotidianamente. No podemos acercarnos a Dios si nuestra vida está desordenada o con faltas graves.

B. El puro de corazón

Dios es puro y habita con los puros o limpios de corazón. Esta característica apunta más bien a lo que ocurre en nuestro interior. Dios mira no solo lo que hacemos sino que también ve lo que hay en lo más profundo de nuestro interior.

La Traducción al lenguaje actual traduce este verso así: El que siempre hace lo bueno y jamás piensa hacer malo. Con ello comprendemos que la limpieza de manos y la pureza del corazón se puede entender como un obrar y pensar siempre lo bueno. Dios habita con quien piensa y hace el bien.

C. El que no ha elevado su alma a cosas vanas

Cualquier cosa fuera del Dios eterno es vana. El dinero, la fama, las riquezas, el placer, el conocimiento frente a Dios siempre resultará vano. Dios dice en su palabra que una manera de respetar el nombre de Dios es evitar elevar nuestra alma a todo aquello que es vano. La palabra vano significa, correr tras el viento.

D. El que no ha jurado con engaño

La mentira es una de las peores formas de tratar a Dios. El Señor conoce todas las cosas. Nada le resulta desconocido. Cuando un hombre o una mujer lo intentan engañar, en realidad se engañan a sí mismo porque Dios sabe todas las cosas y tiene conocimiento de todo lo que sucede en su creación.

Algo todavía peor que mentir es hacerlo para dañar a otro. Jurar con engaño tiene la idea de alguien que brinda su testimonio en un juicio y en lugar de hablar verdad por la repercusión de sus palabras, miente descarada y abiertamente. Esa es una de las peores faltas de respeto al Señor.

Estas cuatro características o actitudes hacen que las personas que las practican recibirán la bendición de Dios, tendrán su justicia. Es decir serán justificados delante de Dios.
Esta es la actitud que espera Dios de quienes tratan temerosamente su nombre. David dice que esa es la generación de los que le buscan, de los que buscan el rostro del Dios de Jacob en una especie de estándar o requisitos para acercarse a Dios como debe hacerlo alguien que le tiene consideración y respeto.

III. Porque es el Rey de gloria

La frase “Rey de gloria” se repite por lo menos cinco veces en la versión Reina Valera 1960. Eso nos hace pensar que es el centro del salmo. David, el autor de este salmo, repite también la expresión “alzad” para referirse a las puertas que circundaba a Jerusalén en una figura retórica para convocar a todos los judíos a recibir jubilosos la presencia de Dios.

Esta repetición ocurre en cuatro versos. Del siete al diez, David utiliza figuras retóricas para realzar ese gran evento. Recurre por ejemplo a preguntas. Dos veces hace la misma pregunta: ¿Quién es este Rey de gloria? Para recalcar que esta llegando a Jerusalén un monarca extremadamente poderoso.

La expresión gloria comunica la idea de alguien como mucho peso, gran poder e inconmensurable grandeza. Estamos ante un ser merecedor de toda honra y la actitud que debemos tener ante él es de respeto. Las puertas se debe abrir de par en par como nuestro corazón.

Dijimos al principio de nuestro estudio que este salmo se compuso para conmemorar el traslado del arca del pacto a Jerusalén y bajo esa perspectiva comprendemos que David quiere decirle a su pueblo que no es un mueble el que está entrando a esa ciudad, sino la misma presencia de Dios.

Las puertas de Jerusalén se debe levantar como se deben levantar los creyentes para recibir como se merece el Rey de la gloria. David sabe perfectamente que el arca del pacto es justamente la representación física de la presencia de Dios entre el pueblo de Israel y que los condujo desde Egipto hasta la tierra prometida.

A Jerusalén estaba ingresando ni más ni menos que el Señor del cielo y de la tierra en tres definiciones:

A. Jehová el fuerte y valiente

David quiere que comprendamos que nuestro Dios es fuerte y valiente. Dos valores indispensables para salir a la guerra y ganar las batallas. Dios es un Dios de victoria. Nunca ha perdido y nunca perderá porque tiene la fuerza suficiente para enfrentar a todos sus enemigos y el valor para hacer frente a cualquier circunstancia.

B. Jehová el poderoso en batalla

David está llevando a su pueblo a comprender la naturaleza del Dios que tienen. No es cualquier Dios es un Dios que lucha por ellos. Que sale a dar la cara por ellos. Que los acompaña cuando enfrentan sus grande enemigos y los acompaña en las grandes batallas donde se muestra poderoso.

C. Jehová de los ejércitos

El Rey de la gloria es Jehová de los ejércitos. Con esta desginación es conocido Dios en todo el Antiguo Testamento. Como el Dios que pelea todas las batallas de su pueblo y que es invencible y en consecuencia su pueblo cuando lo trata con el respeto que se merece resulta también imbatible.

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