Los salvos en la Gran Tribulación

La Biblia dice en Apocalipsis 7: 9-17

9 Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos; 10 y clamaban a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero. 11 Y todos los ángeles estaban en pie alrededor del trono, y de los ancianos y de los cuatro seres vivientes; y se postraron sobre sus rostros delante del trono, y adoraron a Dios, 12 diciendo: Amén. La bendición y la gloria y la sabiduría y la acción de gracias y la honra y el poder y la fortaleza, sean a nuestro Dios por los siglos de los siglos. Amén. 13 Entonces uno de los ancianos habló, diciéndome: Estos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son, y de dónde han venido? 14 Yo le dije: Señor, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero. 15 Por esto están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo; y el que está sentado sobre el trono extenderá su tabernáculo sobre ellos. 16 Ya no tendrán hambre ni sed, y el sol no caerá más sobre ellos, ni calor alguno; 17 porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes de aguas de vida; y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos.

Introducción

Después de haber hablado sobre los judíos durante la Gran Tribulación, el capítulo siete de Apocalipsis nos acerca a los gentiles que en una cantidad innumerable serán salvos durante ese tiempo de mucha aflicción para todo el mundo. La revelación que Juan recibió le mostró la suerte que han de correr quienes luego del Arrebatamiento queden en la tierra.

Esa gran multitud de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas es una clara referencia a los gentiles. No son judíos porque los judíos han sido mencionados en los versos uno al ocho y la diferenciación entre ellos y los no judíos está muy marcada por el autor de la Revelación de Jesucristo.

Hay una pregunta clave en estos versos que hoy estudiaremos: ¿Quiénes son, y de donde han salido? Que tiene una respuesta concreta: son lo que han salido de la Gran Tribulación y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero. Es evidente que el tema que Juan nos marca es el de la Gran Tribulación.

¿Cuándo sucederá? ¿Quiénes la sufrirán? ¿Cuál es el papel de la iglesia durante esos días? ¿Hay alguna relación entre ellos y los judíos? ¿Habrá salvación durante esos días?

Para contestar estas preguntas es indispensable definir que significa la Gran Tribulación. De la comprensión de este concepto será fundamental nuestra interpretación sobre este tiempo. Es sumamente importante conocer el sentido del término porque ello hará más entendible el tema.

Debemos señalar claramente que el concepto es escritural. No es un concepto que surge en la mente de alguien, sino que brota de la Biblia. En el libro de Apocalipsis lo encontramos mencionado claramente es el capítulo siete verso catorce que dice: “…son los que han salido de la gran tribulación…”.

Lo encontramos en Apocalipsis 3: 10 que dice así:

Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra.

La frase la encontramos en labios del Señor Jesucristo en Mateo 24: 21 que dice así:

Porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá.

I. Definición de la Gran Tribulación

Como muchos textos más por revisar en este estudio podemos adelantar una definición básica sobre este tema. La gran tribulación será un periodo definido cuando la ira y el juicio de Dios vendrá sobre los habitantes de este mundo, en los cuales el sufrimiento y el dolor serán mayúsculos.

Definitivamente estamos ante uno de los grandes tema de la Escritura. Un tema que se contrapone con el gran amor que Dios ha desplegado al enviar a su Hijo a morir por cada uno de los pecadores. Es la manifestación del enojo de Dios y la consumación de su ira ante una humanidad hostil a su mensaje.

Debemos tener en claro que su mención en el capítulo siete donde se toca a Israel y una gran multitud es un periodo que tiene relación directa con el pueblo hebreo y una multitud diversa que no necesariamente es la iglesia, sino aquellos que durante ese tiempo pagaron con su existencia su salvación, según vimos en el quinto sello. Apocalipsis 6: 9-11.

La gran tribulación y el libro de Apocalipsis conecta de una manera impresionante el Nuevo con el Antiguo Testamento. El último volumen de la Biblia esta estrechamente ligado a toda la revelación divina. No es un libro separado de los otros sesenta y seis libros.

II. La gran tribulación anunciada desde el Antiguo Testamento

Para sostener esta afirmación que presento en estas líneas será indispensable revisar algunos pasajes del Antiguo Testamento donde desde muchos siglos antes de que Juan escribiera el Apocalipsis ya se profetizaba este evento llamado de diversas maneras: El día del Señor, es uno de ellos.

Isaías 2: 12 dice así:

Pero día de Jehová de los ejércitos vendrá sobre todo soberbio y altivo, sobre todo enaltecido, y será abatido.

Isaías 13: 6 dice así:

Aullad, porque cerca está el día Jehová; vendrá como asolamiento del Todopoderoso.

Ezequiel 13: 5 dice así:

Porque cerca está el día, cerca esta el día de Jehová; día de nublado, día de castigo de las naciones será.

Joel 1: 15

¡Ay del día! Porque cercano esta el día de Jehová, y vendrá como destrucción por el Todopoderoso.

Sofonías 1: 7

Calla en la presencia de Jehová el Señor, porque día de Jehová está cercano; porque Jehová ha preparado sacrificio, y ha dispuesto a sus convidados.

Y así en el Antiguo Testamento encontramos decenas de versos que hablan del día del Señor, siempre asociados con el castigo y reprensión en primer lugar con Israel, pero también con el mundo. De hecho hay al menos setenta y cinco veces que las frases “aquel día”, “el día” y/o “el gran día ocurren en el Antiguo Testamento.

El tema de la gran tribulación fue siempre manejado por los profetas del Señor sin que se llegará a comprender cabalmente en ese tiempo, pero con la aparición de la iglesia y la revelación del Nuevo Testamento queda claro que es un tiempo de juicio y condenación para el mundo entero.

Aquí es relevante recordar lo dicho en nuestro estudio anterior: el plan que Dios tiene para Israel se cumplirá totalmente. Nada hará cambiar ese propósito. La gran tribulación esta estrechamente relacionada con el pueblo hebreo, anunciado hace siglos por el profeta Daniel que dijo:

En aquel tiempo se levantará Miguel, el gran príncipe que está de parte de los hijos de tu pueblo; y será tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo será libertado tu pueblo, todos los ue se hallen escritos en el libro. Daniel 12: 1

III. El propósito de la Gran Tribulación

El capítulo siete de Apocalipisis nos lleva a considerar que Dios tiene considerado a su pueblo en sus planes y la Gran Tribulación tiene un propósito dirigido hacia esa nación y no hacia la iglesia. La iglesia ha sido arrebatada y Dios trata directamente con su pueblo y las naciones que han quedado en la tierra luego de que la iglesia ha desaparecido.

No es descabellado entonces, afirmar que la tribulación está relacionada estrechamente con el pueblo israelita como a continuación nos dicen los siguientes textos:

Deuteronomio 4: 30-31 dice así:

Cuando estuvieres en angustia, y te alcanzaren todas estas cosas, si en los postreros días te volvieres a Jehová tu Dios, y oyeres su voz; 31 porque Dios misericordioso es Jehová tu Dios; no te dejará, ni te destruirá, ni se olvidará del pacto que les juró a tus padres.

Jeremías 30: 7

¡Ah, cuán grande es aquel día! Tanto que no hay otro semejante a él; tiempo de angustia para Jacob; pero de ella será librado.

Ezequiel 20: 37 dice así:

Os haré pasar bajo la vara, y os haré entrar en los vínculos del pacto.

Zacarías 13: 8-9 dice de la siguiente forma:

Y acontecerá en toda la tierra, dice Jehová, que las dos terceras partes serán cortadas en ella, y se perderán; mas la tercera quedará en ella. 9 Y meteré en el fuego a la tercera parte, y los fundiré como se funde la plata, y los probaré como se prueba el oro. El invocará mi nombre, y yo le oiré, y diré: Pueblo mío; y él dirá: Jehová es mi Dios.

El propio Jesús habló en término de la gran tribulación en el sermón escatológico de Mateo 24: 9-26.

Tomo los versos 24: 15-16 que dicen así: Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lea entienda), entonces los que estén en Judea huyan a los montes.

Estos textos solo aplican a Israel. No a la iglesia porque tiene relación directa con Israel y su templo y con su presencia en la tierra de Israel. No con la iglesia porque la iglesia no habita en Jerusalén, ni tiene un lugar como el templo de Jerusalén.

El tema de la gran tribulación nos lleva a otro gran tema cuando hablamos del tiempo de su duración. El tema de la setenta semanas que estudiaremos con posterioridad.

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