Vergüenza

La Biblia dice en Isaías 4: 1 Echarán mano de un hombre siete mujeres en aquel tiempo, diciendo: Nosotras comeremos de nuestro pan, y nos vestiremos de nuestras ropas; solamente permítenos llevar tu nombre, quita nuestro oprobio.

El profeta Isaías llevó a cabo su ministerio unos setecientos años antes de Cristo y anunció los juicios que vendrían sobre el reino de Judea. Es libro más largo de todos los profetas y destaca por su amplia y saturada información sobre el Mesías y su reino y por supuesto de sus sufrimientos durante su primer advenimiento.

Retrató con una viveza la situación que vivirían los habitantes de Jerusalén de tal manera que presentó la calamidad social que se avecinaba para la nación que Dios había rescatado de Egipto y a causa del pecado sería exiliada de su tierra y llevada subyugada a una nación pagana. Esa nación fue Babilonia.

El verso que hoy meditamos ofrece la condición que vivirían los mujeres de esos tiempos. No hay que olvidar que en aquellos días en Jerusalén una mujer viuda o sin esposo era una paria social. De hecho una viuda era una maldita y caer en semejante estado era considerado una desgracia fenomenal.

Las féminas que quedaban en esa circunstancia permanecían marcadas con mucha vergüenza. Entre los hebreos era común pensar que esa clase de mujeres estaban bajo un severo juicio de Dios.

El profeta Isaías utiliza una hipérbole para presentar una verdad para hombres y mujeres. Alejados de Dios o distantes de su presencia se trata o se busca salir de una situación sin pensar que para ello se cae en otra peor. Las mujeres huyendo de su viudez caían casi en un harem.

Y así nos pasa con Dios cuando nos alejamos de su presencia: pensamos que podremos hacer muchas cosas, pero en realidad vamos a una situación penosa a una peor o más vergonzosa. Es como si para saciar nuestra hambre, que es una situación triste, robáramos para comer. Sí, se suple la necesidad de alimentos, pero a precio de vergüenza por robar.

Isaías nos ofrece una gran verdad: apartados de Dios iremos de vergüenza en vergüenza. Seremos oprobio y burla para todos. El profeta quería llamar la atención de sus compatriotas para que se volvieran a Dios a fin de evitar que les pasara esa terrible situación.

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