Hebreos 11: Jacob, una fe imperturbable

La Biblia dice en Hebreos 11: 21

Por la fe Jacob, al morir, bendijo a cada uno de los hijos de José, y adoró apoyado sobre el extremo de su bordón.

Introducción

El patriarca Jacob murió enfermo, con la vista gravemente afectada. Ese es el cuadro que nos presenta el autor de la carta a los Hebreos y le agrega que en ese momento cuando bendijo a los hijos de José las fuerzas le faltaban de tal manera que adoró a Dios apoyado en el extremo de su bastón.

Sin embargo hasta el final el hijo de Isaac y Rebeca no perdió absolutamente ni un miligramo de su fe, ni un mililitro de su confianza en Dios. Por el contrario nos dio muestra de una de las grandes bendiciones que trae consigo la fe en Dios: tuvo la fuerza suficiente no solo para bendecir a José y a sus hijos, sino para discernir lo que se avecinaba para ellos.

No es casual ni accidental que el autor de la epístola describa justamente este episodio para hablar de la fe del patriarca Jacob. Tiene una intención muy clara para con sus lectores y para con nosotros. Pudo haber abordado otra de las grandes muestra de la fe de este varón, pero nos llevó a recordar justamente este pasaje.

Su objetivo era hacernos ver que las incomodidades no necesariamente deben afectar nuestra confianza en Dios. La fe de ningún modo es la ausencia de conflicto o las facultades físicas plenas para ejercerla. La fe muchas veces se prueba justamente en los momentos más dolorosos o más complicados.

El ángulo o la perspectiva desde la que se nos presentará la fe de Jacob es muy interesante porque nos ayuda a comprender y entender que la vida nos depara situaciones en las que la fe se debe abrir paso en medio de condiciones en las que el agotamiento físico llega a nuestra vida, pero debemos seguir confiando siempre.

Jacob, quien fue bendecido por su padre Isaac, bendijo a los hijos de José en sus últimos momentos por lo que hizo un esfuerzo físico muy grande. Sabía que estaba cerca de reunirse con sus padres y por eso llevó a cabo ese evento que Hebreos nos señala para aleccionarnos en nuestra común fe.

La fe de Jacob fue una fe que se mantuvo hasta el último momento. Fue esa clase de fe perseverante, una fe imperturbable.

Una fe que se prueba y aprueba

Jacob, una fe imperturbable

A. A pesar de una vejez con enfermedad
B. Para bendecir conforme a la voluntad de Dios
C. A pesar de la molestia de su hijo José
D. Para adorar a Dios aún sin fuerza

El encuentro entre Jacob y José que relata Genesis 48 fue el encuentro entre dos grandes titanes espirituales. Ambos fueron escogidos por Dios para salvar la nación hebrea, pero evidentemente Jacob fue seleccionado para fundar la nación hebrea, en ese sentido tenía cierta ascendencia sobre su hijo o cierta superioridad.

Aún enfermo, Jacob mostró que su fe se mantenía sin variación. No por nada los judíos oran siempre Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob, como una muestra de reconocimiento a la confianza que esos tres patriarcas tuvieron desde que Dios los llamó sin cambiar hasta el último momento. A pesar de que no todo marchaba totalmente bien.

A. A pesar de una vejez con enfermedad

Génesis 48: 1-2 dice de la siguiente manera:

Sucedió después de estas cosas que dijeron a José: He aquí tu padre está enfermo. Y él tomó consigo a sus dos hijos, Manasés y Efraín. Y se le hizo saber a Jacob, diciendo: He aquí tu hijo José viene a ti. Entonces se esforzó Israel y se sentó sobre la cama.

La Biblia nos muestra la vida de los personajes tal como ocurrió. De ningún modo romantiza o los hace pasar como seres que vivieron sin ninguna dificultad. Los relatos de la vejez de muchos personajes como Jacob, nos muestran que estos hombres fueron de carne y hueso con los mismos problemas que nosotros enfrentamos, pero con una gran fe.

La salud se deteriora en la vejez y a veces en la juventud. No veo por ningún lado a Jacob reclamando, decretando, pactando o exigiendo a Dios ser sanado. La fe no fue dada para ese tipo de equivocaciones. La fe es un instrumento para apaciguar el alma y no dejar que el cuerpo la derrote.

La fe de Jacob se mantuvo imperturbable a pesar de la vejez con enfermedad. De por sí la vejez, que algunos piensan que es una enfermedad en sí misma, es complicada imaginemos al patriarca viejo y enfermo. El hecho de que le avisaran a José que estaba enfermo supone que era delicada su condición, algunos presagiaban ya su muerte.

Aún así, José y Jacob sabían que tenían una ceremonia pendiente. Debía José llevar a sus dos hijos para que Jacob los bendijera. De hecho Hebreos nos dice justamente que bendijo a los hijos de José. Y subraya que fue al morir porque cuando esto ocurrió le quedaban pocos días de vida al patriarca.

B. Para bendecir conforme a la voluntad de Dios

José llevó a sus dos hijos ante su padre Jacob. En ese tiempo tenía como primogénito a Manasés y como segundo hijo a Efraín. Ambos habían nacido en Egipto y consecuentemente esperaba que bendijera a los dos, pero a Manasés quería que le diera la bendición que se le da a un primogénito.

Para facilitarle el trabajo a su papá, José puso a Manasés a la derecha de Jacob y a Efraín a a la izquierda. Solo tendría que extender sus brazos y así bendecirlos sin grandes esfuerzos debido a su extremado cansancio físico. José quería ayudar a su padre debilitado enormemente por el paso de los años y la enfermedad.

Sin embargo, lo que ocurrió fue extraordinario. En lugar de poner la mano derecha sobre Manasés, el patriarca lo que hizo fue cruzar los brazos y poner la derecha sobre la cabeza de Efraín y la izquierda sobre Manasés, en un hecho a todas luces incomprensible para su hijo José porque Efraín no era el primogénito.

El autor de la carta a los Hebreos dice que hizo eso por la fe. La confianza en Dios le permitió al patriarca discernir que entre los dos hijos de José el menor sería padre de muchas naciones. Algo que ocurrió casi dos mil años después cuando el reino del norte llamado Efraín precisamente fue llevado cautivo a formar naciones en derredor del mundo.

Manasés fue bendecido también, pero no como Efraín. Ambos fueron bendecidos, pero la primogenitura recayó en el menor de manera idéntica que como le sucedió a Jacob con Esaú. Evidentemente la fe imperturbable de Jacob le permitió saber o entender perfectamente que entre ambos niños, Efraín formaría naciones.

Jacob no dudó ni por un instante lo que estaba haciendo. Una fe que no la perturba nadie es una fe que nos ayuda a tomar decisiones sin ninguna clase de contrariedad ni nerviosismo.

C. A pesar de la molestia de su hijo José

El autor de la carta a los Hebreos nos lleva a la historia de Jacob, José y los dos hijos de éste llamados Manasés y Efraín que se encontraron cuando el patriarca estaba viejo y lleno de años y a punto de morir. José buscó a su padre para que bendijera a sus hijos y lo ocurrido allí sirve al escritor de Hebreos para hablar de la fe de Jacob.

La historia de todo el capítulo cuarenta y ocho del libro de Génesis retrata esencialmente la bendición que Dios le dio a los hijos de José, pero de una manera completamente distinta a la que espera José. El hijo más amado de Jacob quería que le diera su bendición especial a su primogénito y cuando no lo hizo se molestó.

El verso diecisiete de Génesis 48 dice lo siguiente:

Pero viendo José que su padre ponía la mano derecha sobre la cabeza de Efraín, le causó esto disgusto; y asió la mano de su padre, para cambiarla de la cabeza de Efraín a la cabeza de Manasés.

José se molestó porque él pensaba y creía que su papá le estaba jugando una broma pesada al hacer eso. No hay que olvidar que José había colocado a sus hijos estratégicamente para que fueran bendecidos como él lo había dispuesto, pero no contaba con que su papá tenía otra perspectiva.

La respuesta a la molestia de José fue sumamente apacible por parte de su padre: Lo sé, hijo mío, lo sé. En otra palabras, Jacob respondió a José: “conozco lo que estoy haciendo”, no te inquietes ambos ocuparán un lugar conmigo porque los adoptaré, pero Dios tiene un plan especial para Efraín.

Una fe imperturbable nos hace enfrentar la molestia de quienes no entienden lo que Dios nos manda a hacer.

D. Para adorar a Dios aún sin fuerza

La carta a los Hebreos nos dice que Jacob adoró a Dios apoyado en el extremo de su bordón. El bordón es en realidad un bastón o una vara. La mención de esta acción por parte de Jacob es una manera de llamar la atención a sus lectores para decirles que aún sin fuerzas Jacob siguió adorando a Dios.

De hecho son dos cosas las que el texto que hoy estudiamos nos dicen del patriarca. Primero que por fe bendijo a sus hijos y la segunda que adoró apoyado en su bordón. Una manera de señalar que la fe de este hombre le dio para sobre ponerse a sus dificultades físicas y hasta el final adoró al Señor.

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