Buena fama

La Biblia dice en Proverbios 22: 1 De más estima es el buen nombre que las muchas riquezas, y la buena fama más que la plata y el oro.

Nuestros padres nos pone nuestro nombre. No podemos hacer nada para evitar el nombre que recibimos. Nos percatamos sí nos gusta o no hasta que lo empezamos a utilizar en público. Hay algunas personas que se resisten a usarlo e incluso llegan al grado de cambiarlo. El derecho civil en México ya permite el cambio de nombre. Gracias a Dios.

Cada uno recibe un nombre al nacer. En mi caso fue mi madre quien me puso Porfirio. En una ocasión me platicó por qué me puso ese nombre: Mi padre no estaba con nosotros así es que ella tuvo toda la libertad para escogerlo. Me puso así porque unos días antes había nacido otro de los nietos de mi abuelo y le habían puesto igual que él: Manuel.

La familia de mi padre le decía a mi madre que le habían ganado el nombre del abuelo a ella, pero mi madre siempre echada para adelante y siempre dispuesta a luchar contra cualquier adversidad, dispuso que se me llamara Porfirio como el bisabuelo, es decir como el padre del abuelo Manuel. Les gané de todas, todas, me dijo entre risas cuando me lo platicó.

Nuestros padres nos dan el nombre, pero corresponde a cada uno de nosotros construir sobre el buena o mala fama. Ellos no pueden hacer nada por eso. Cada uno de nosotros con sus acciones edifica una buena o mala reputación. La opinión que la gente tenga de nosotros depende en gran medida de nuestras acciones.

No quiero decir con eso que tengamos que vivir sujetos a lo que los demás piensen de nosotros, pero sí a hacer acciones que adorne el nombre que recibimos. Es evidente que habrán personas que nos denostarán, pero lo que la gente diga o piense de nosotros quedará confirmado o negado con lo que hacemos o decimos.

Nacemos y empezamos a construir nuestro buen nombre y nuestra buena fama. Algunos le llaman reputación, otros le llaman honor, crédito, renombre. Es una forma de llamar a la valía o merecimiento que un persona alcanza ante quienes le rodean y que le da valor a su persona. Salomón dice que la buena fama es mas valiosa que las riquezas.

Y tiene toda la razón. En estos días en México asistimos o presenciamos la revelación del robo de miles de millones de pesos por parte de personas que han arruinado de esa manera su nombre. De qué sirve presumir dinero. De qué vale pasear con carros lujosos, si el nombre y apellido están manchados.

Hace tres mil años el rey sabio de Israel nos dio una recomendación muy importante para nuestra vida: cuidemos nuestra reputación. Defendamos nuestra integridad y evitemos a toda costa manchar el nombre que tanto les gustó a nuestros padres para designarnos en la familia de esa manera.

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