Degusta la palabra de Dios

Dice la Biblia en Ezequiel 3:3 Y me dijo: Hijo de hombre, alimenta tu vientre, y llena tus entrañas de este rollo que yo te doy. Y lo comí, y fue en mi boca dulce como la miel.

Cuando Cristo citó Deuteronomio 8: 3 al responder al diablo: No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda la palabra que sale de la boca de Dios, cuando lo tentaba para hacerle dudar sobre naturaleza como Hijo de Dios (Mateo 4:4), mantenía una de las formas de representar la palabra de Dios y de paso recordaba su importancia para los piadosos.

Los profetas fueron hombres que hicieron su labor dependiendo extraordinariamente de la palabra de Dios. Eran hombres versados en la ley del Señor, los primeros cinco libros de la Biblia. De hecho todos sus ministerios no se pueden entender de no ser por su compromiso con la revelación divina. Isaías, Jeremías, Daniel, Oseas y todos ellos comían la Escritura.

El profeta Ezequiel fue un vidente de Dios que predicó a los cautivos en Babilonia durante el exilio de setenta años y antes de enviarlo Dios le pide que se alimente de la Escritura a fin de hacer frente a una de las labores más extenuantes que puede haber en la vida: hablarle a personas que de antemano rechazan el mensaje.

Era tan grave la dureza del pueblo de Israel al que Ezequiel era enviado, que Dios le pidió que se llenara de la palabra de Dios para sostenerse ante el rechazó que sufriría de parte de sus compatriotas, a quienes el Señor mismo calificó de dura de frente y obstinada de corazón.

La metáfora que usa el profeta para hacernos comprender cuál fue el punto de partida de su ministerio de predicación, nos revela la manera que Dios quiere que nos relacionemos con su bendita revelación. Debe ser un alimento, así como comemos para sustentarnos así debe ser nuestra relación con la Escritura.

La Biblia contiene todos los nutrientes y vitaminas necesarias para nuestra vida espiritual. De su consumo depende nuestra fortaleza o nuestra debilidad, de igual modo que una persona que trabaja intensamente requiere recuperar energía y solo lo lograra comiendo bien, así nosotros frente a la palabra de Dios, la necesitamos para tener fuerzas.

Dice Ezequiel que comió el rollo y fue dulce a su boca como la miel. La Biblia se debe disfrutar, se debe degustar, se debe saborear como el más rico de los alimentos que podemos tener en nuestra vida. De esa forma seremos nutridos para enfrentar cualquier labor espiritual.

Antes de salir a un mundo hostil a Dios, cerciórate de haberte alimentado con la bendita Escritura. Así podrás hacer frente a cualquier contrariedad de personas empecinadas a desobedecer a Dios. Tendrás la energía para derrotarlos y mantener tu fe.

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