Jocabed y Amram: Una fe desafiante que derrota al miedo

La Biblia dice en Hebreos 11: 23

Por la fe Moisés, cuando nació, fue escondido por sus padres por tres meses, porque le vieron niño hermoso, y no temieron el decreto del rey.

Introducción

El autor de la carta a los Hebreos no menciona directamente a los padres de Moisés, pero eso no significa que no importen o no valgan, al contrario la idea de recalcar a Moisés es para establecer con toda claridad que el gran legislador judío no hubiera alcanzado el nivel de espiritualidad, si no fuese porque tuvo padres con una fe desafiante.

El hijo que tuvieron habría de desafiar al Faraón y ellos lo hicieron cuarenta años antes que el propio Moisés lo hicieron. Jocabed y Amram fueron los padres de Moisés que procrearon a su hijo cuando había un edicto firmado por el Faraón para que todos los niños varones que nacieran en esos días fueran muertos.

El libro de Éxodo dice al respecto lo siguiente: Entonces Faraón mandó a todo su pueblo, diciendo: Echad al río a todo hijo que nazca, y toda hija preservad la vida. Un varón de la familia de Leví fue y tomó por mujer a una hija de Leví, la que concibió, y dio a luz a un hijo; y viéndole que era hermoso, le tuvo escondido tres meses. Éxodo 1: 21-2: 2.

En Éxodo 6: 20 nos revela el nombre de los padres de Moisés de la siguiente forma: Y Amram tomó por mujer a Jocabed su tía, la cual dio a luz a Aarón y a Moisés. Y los años de vida de Amram fueron ciento treinta y siete años.

Los padres de Moisés vivieron tiempos muy peligrosos. El Faraón que gobernaba Egipto en esos días estaba temeroso que el pueblo de Israel creciera y dio orden a las parteras Sifra y Fúa que mataran a los niños que nacieran y preservaran solo a las niñas. Ambas mujeres desobedecieron esa orden y dejaron con vida a los recién nacidos israelitas.

Ante tal situación, Faraón pidió a su pueblo que fueran ellos los encargados de dicha determinación y que los niños fueran arrojados al río Nilo. Es fácilmente suponer que las hebreas no podían embarazarse, si quedaban en estado, debían ocultarlo y al nacer sus hijos debían ocultarlo de la vista de los egipcios.

Tener hijos se convirtió en una decisión riesgosa. Para evitarse problemas lo más sencillo era no tener hijos, pero Jocabed y Amram no estuvieron dispuestos a vivir sin hijos y tuvieron en esos días a Moisés. Aarón no tuvo ese problema porque nació antes del decreto y Miriam tampoco porque era mujer.

Los padres de Moisés nos dan una lección de lo que la confianza en Dios puede hacer cuando depositamos toda nuestra seguridad en Él. La enseñanza que inspiran es que Dios siempre estará por encima de todo gobierno por más poderoso que parezca. La suya fue una fe desafiante que encaró una injusta determinación para enfrentarla con entereza.

Jocabed y Amram se atrevieron a ir contra una orden , pelearon contra un poderoso enemigo y encararon su situación como es la única forma en que se puede enfrentar una pugna entre los valores humanos contra los divinos: apostando todo por Dios y dejando en su poder su vida y la vida de su hijo.

Una fe que se prueba y aprueba 

Jocabed y Amram: Una fe desafiante que derrota al miedo

I. Cuando todos tienen miedo
II. Cuando se tiene que llegar al límite
III. Cuando se necesita hacer la voluntad de Dios

Jocabed y Amram ya tenían dos hijos cuando decidieron tener un tercero. En su casa ya jugaban Aarón y Miriam, pero decidieron tener uno más. El decreto de Faraón se había ampliado para que ya no solo las parteras mataran niños, sino cualquier ciudadano egipcio lo podía hacer. La pregunta irremediable es ¿para qué tener un hijo en esas condiciones?

Lo que el sentido común, la responsabilidad y hasta el consejo de cualquier persona sería que dejaran para otra ocasión tener descendencia. Las cosas no estaban para traer al mundo a una criatura y menos si corrían peligro todos. Pero los esposos desoyeron dichas palabras y fueron contra corriente.

Lo hicieron porque confiaron en Dios. La confianza en Dios nos lleva a tomar decisiones que a juicio de otros sería disparatada o sin sentido. Pero ellos se refugiaron en Dios y el sueño de tener un tercer hijo se convirtió en una manera de honrar a Dios, con las consiguientes dificultades.

I. Cuando todos tienen miedo

La orden de Faraón fue que todo niño que naciera muriera. El pueblo hebreo en Egipto vivió momentos de gran tensión y miedo. El gobernante egipcio había determinado quitarle la vida a sus pequeños. El miedo se apoderó de todos. Saber que si tu esposa embarazada da a luz un niño le será arrebatado llena de terror a cualquier.

Es probable que muchas parejas decidieran posponer su matrimonio y tal vez en otros casos decidieran no tener hijos. Eso ordena la prudencia. Para qué meterte en problemas si había un decreto espantoso contra quienes nazcan varones. La fe sirve para esos momentos de gran miedo. Nos saca de allí confiados en que Dios siempre está en control de todo.

El miedo es un estado al que todos podemos llegar. De por sí nuestra naturaleza es muy proclive a sentir temor, que aumenta cuando un peligro real y visible se cierne sobre nosotros. El libro de Éxodo nos ofrece la situación que prevalecía en esos días para hacernos ver que la fe se abre paso justamente entre ese tipo de situaciones.

Jocabed y Amram nos ofrecen un poderoso ejemplo de que en esa clase de situaciones nuestra única alternativa es confiar en Dios para no vivir bajo el criminal yugo del temor. La fe es el único antídoto eficaz contra el miedo. La fe lo aniquila porque se somete a Dios, el autor de la vida y la muerte.

En tiempos de miedo colectivo y en los que solo se habla de calamidades, la confianza en Dios es un faro que dirige y destruye lo que nos paraliza para bien vivir asegurados y confiados en que tenemos un Dios que vela por nosotros y que jamás nos abandonará si lo honramos con nuestra fe.

II. Cuando se tiene que llegar al límite

Los padres de Moisés, dice el autor de la carta a los Hebreos, solo pudieron ocultar a su hijo por tres meses. La razón: los egipcios buscaban en todos los hogares hebreos donde hubiera niños. Esos noventa días fueron de gran acoso para la familia de Amram y resistieron, pero llegó un momento en que fue imposible.

Una fe desafiante que derrota al miedo nos lleva al límite. Vivir escondiendo a un hijo es desgastante y todavía más ante la búsqueda incansable de quienes le quieren hacer daño. Pensar que tener fe es como irse a un día de campo es algo completamente equivocado. La fe es un estado de lucha y combate constante. Es un bajar las manos nunca.

Confiar en Dios nos puede llevar al límite de nuestras fuerzas, nos puede consumir y agotar terriblemente. Solo de imaginar a Jocabed protegiendo a su hijo cada día, pienso en lo complicado que resultó para ella pensar en lo que ocurriría si descubrieran a su hijo oculto en su modesta casa.

Nuestra fe en ocasiones tiene que seguir los pasos que siguieron estos dos padres. No hay alternativa. No te desanimes cuando la situación que estas viviendo parece que se sale de control o que te lleva a la desesperación. Una fe que se prueba y aprueba debe resistir esta clase de embates.

La fe de los padres de Moisés es mencionada en la carta para animarnos en esos días cuando las circunstancias llegan a una situación insostenible para nosotros. No podemos dejar de confiar en Dios, sobre todo si tenemos un ejemplo como el de Jocabed y Amram que pudiendo estar bien, decidieron obedecer a Dios y tener un hijo.

Qué nos puede pasar sin que Dios esté en control de todo. Qué nos puede ocurrir sin que Dios sepa todo. Dios siempre nos cuidará y guardará cuando lleguemos al límite.

III. Cuando se necesita hacer la voluntad de Dios

Unas de las grandes interrogantes que despierta el verso que estamos estudiando es ¿por qué si había un decreto los papás de Moisés decidieron traerlo a este mundo? ¿por qué lo hicieron si sabían que tenían que esconderlo? ¿tener fe es compatible con escondernos en ocasiones?

La respuesta a todas estas interrogantes es un contundente sí. Jocabed y Amram estaban seguro que estaban haciendo la voluntad de Dios. Ellos no tenían la menor duda de que tener un hijo formaba parte del deseo de Dios para sus vidas. Por eso hicieron todo lo que hicieron.

De manera natural uno puede pensar por qué tener un hijo en esas condiciones y la respuesta es simple estaban haciendo la voluntad de Dios. La única razón que nos da el autor de los Hebreos es que lo vieron niño hermoso. Todos los padres ven a sus hijos hermosos. ¿Qué significa entonces esa expresión?

Los padres de Moisés vieron en ese pequeño una esperanza para Israel en esos momentos de gran sufrimiento. Creyeron que ese pequeño, tan indefenso se podía convertir en el gran libertador de su pueblo. Vieron en él una luz de esperanza y por eso creyeron con todo su ser que estaban haciendo la voluntad de Dios al traerlo a este mundo y protegerlo.

El tiempo les dio la razón, cuando Moisés cumplió cuarenta años se percató que en realidad no era hijo de la hija de Faraón, sino de Jocabed. Y supo cómo había llegado a este mundo. Llegó porque sus padres tuvieron una fe desafiante que derrota al miedo, una fe que él mismo habría de utilizar porque llegado su momento tendría que desafiar el Faraón.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: