No dejes de oír a tus padres

La Biblia dice en Proverbios 6: 20 Guarda, hijo mío, el mandamiento de tu padre, y no dejes la enseñanza de tu madre.

Los seres humanos necesitan para su formación moral, espiritual y física ordenes de un padre y enseñanza de una madre. Así lo establece el verso que hoy reflexionamos que nos muestra la gran responsabilidad que tienen los progenitores en la formación de su descendientes.

Ninguna actividad puede ser más importante en la vida de los padres que indicarle a sus hijos el camino a seguir en esta vida. Su función está ligada estrechamente a disciplinar e instruir para hacer de sus hijos e hijas, hombres y mujeres de bien que se conduzcan de tal manera que aún cuando mueran los honren conduciéndose con honorabilidad.

Por eso cuando un matrimonio se quiebra o se separa son tan graves las consecuencias para los hijos porque se pierde una de las dos “muletas” con las que deben aprender a caminar en este mundo. Definitivamente no es el fin del mundo para los hijos, pero sí tendrán algunas dificultades si falta mamá o papá.

El padre fija límites y la madre educa. No son roles definitivos en el hogar, pero son la guía que debe orientar a los padres a la hora de comenzar la más grande labor que hay en este mundo: formar a sus hijos de acuerdo a principios y valores que se traduzcan en vidas de respeto a su semejante, integridad y solidaridad con los demás.

La obligación que los hijos tienen es guardar u obedecer lo que su padre ordene y aprender lo que su madre le enseñe. En realidad Salomón le está hablando a los hijos para que asuman una actitud correcta ante sus padres, que en términos normales buscan que sus hijos sean personas de provecho.

Los hijos tienen a veces la grave equivocación de pensar que sus padres no saben lo que dicen o hacen, o que son movidos por ignorancia y exageración al plantearles el estilo de vida que deben llevar en este mundo y se resisten a atender tanto sus ordenes como sus enseñanzas.

Lo que no logran entender esta clase de hijos es que los únicos seres que realmente se preocuparán y ocuparán de ellos, serán sus padres. Nadie como quienes nos dieron la vida estarán tan pendiente de lo que hacemos ni sufrirán tanto por los fracasos que resulten de no haberlos atendido.

El destino de una persona se fija o se alcanza si atiende lo que le dicen sus padres. Su ruina no aparece de la noche a la mañana. Generalmente es el resultado de haberlos desoído. Salomón sabía que una vida tranquila es resultado de oír a papá y a mamá, siempre.  

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