La mies necesita obreros

La Biblia dice en Mateo 9: 37 Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, más los obreros pocos.

Jesús recorrió todas las ciudades y aldeas de Israel. En los evangelios encontramos su ministerio con los judíos más allá de los contornos de Israel. Hacia el norte llegó a predicarles a los judíos asentados en la región de sirofenicia donde encontró una mujer con una hija endemoniada y al este donde encontró al endemoniado gadareno.

Fue un ministerio muy intenso, con giras a lo largo y ancho del territorio hebreo que comenzaban desde temprano con oración y luego seguía con enseñanzas y predicaciones a personas que jamás habían escuchado un mensaje tan sencillo, pero de una profundidad que calaba hasta el corazón más duro, para creer o para empecinarse en el pecado.

Mateo dice que junto con el ministerio de la palabra, Jesús sanaba toda enfermedad y toda dolencia del pueblo, con lo que podemos comprender que Jesús atendía a quienes se acercaban a él enseñándoles el camino a seguir para encontrarse con Dios y operaba milagros cuando era necesario.

Eran multitudes las que seguían a Jesús y cuando las vio sintió compasión por ellas, porque dice Mateo que las vio como ovejas sin pastor y fue entonces que comparó la labor pastoral como una cosecha intensa, pero sin obreros para recogerla. Jesús vio un déficit de mano de obra ante una labor tan grande.

La obra necesita obreros. La palabra obrero que utiliza Mateo en este verso procede de la raíz griega “ergates”, que a su vez procede de la palabra “ergon” de donde origina la expresión sinergia, que se traduce sencillamente como trabajo en conjunto o una labor que por su complejidad requiere un trabajo o esfuerzo entre varios para alcanzar el éxito.

Jesús dijo que se necesitaban obreros. En plural. No dijo obrero, sino obreros que trabajaran en coordinación y muy fuerte para atender a tantas y tantas ovejas dispersas sin pastor. La función esencial que Jesús estaba trazando entre sus discípulos era la de trabajar muy fuerte siempre coordinados.

Y hoy la obra del Señor sigue requiriendo obreros. Gente trabajadora para ganar almas. Comenzando con obras muy sencillas para luego acometer acciones de mayor envergadura, imitando al Señor que recorrió todo Israel llamando a su pueblo al arrepentimiento y a buscar el reino de los cielos.

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