Riquezas exprés

La Biblia dice en Proverbios 13: 11 Las riquezas de vanidad disminuirán; pero el que recoge con mano laboriosa las aumenta.

Salomón es una gran autoridad al hablar de las riquezas. Fue el rey más acaudalado de Israel y es por antonomasia sinónimo de esplendor y poder económico sin igual entre los que fueron antes y después de él. Muchos de sus proverbios están dirigidos para hacernos reflexionar sobre este tema que despierta el interés de todos.

Siguiendo el estilo de sus proverbios presenta dos clases de riquezas en este verso. La primera es aquella que surge de la noche a la mañana. La que fácilmente se gana. Algunas versiones la llaman riqueza mal habida o tesoro ilusorio porque así como aparece, desaparece de la vida de sus poseedores.

La segunda clase de riqueza de la que habla Salomón es la que nace del trabajo intenso o la que se junta poco a poco ya sea porque se ahorra con esfuerzo y dedicación o como fruto del arduo trabajo de las personas. Los bienes que se aumentan son una realidad en quienes laboran con empeño. Sin avaricia y sin codicia.

La idea de Salomón es que las personas opten por este segundo tipo de desarrollo económico y eviten el primero porque al final de cuentas si su dinero es producto del robo, fraude o de cualquier forma ilícita, tarde o temprano se reducirá a nada y entonces quedará como estaba al principio pobre y sin nada.

En cambio, si lo que posee es resultado de su laboriosidad, en lugar de disminuir o esfumarse, aumentarán sus posesiones materiales; lo que nos demuestra que Dios no está contra el desarrollo de las personas, sino contra el origen irregular de los bienes ya sea por defraudar o hurtar. La idea es que trabajen laboriosamente.

Salomón tuvo mucho dinero producto, no de su sabiduría como mucho pueden pensar equivocadamente. Las riquezas de este rey tuvieron como origen la bendición de Dios a su vida. Cuando pidió sabiduría en lugar de mucho dinero y la vida de sus enemigos, Dios le dijo que además de conocimiento recibiría bendición material.

A partir de allí se convirtió en un hombre acaudalado y escribió este proverbio para llamar nuestra atención en un tema muy relevante para todos porque las riquezas son tentadoras siempre y debe evitarse a toda costa obtenerlas de manera irregular. El trabajo esforzado debe ser la forma en llegar a ellas sin afán y ansiedad y para que sirvan al Señor siempre.

La idea de este proverbio no es incitar a buscar desesperadamente riquezas con trabajo, como si fuera lo único relevante en la vida. No. La idea de este proverbio es que consideremos siempre cómo queremos obtener nuestros bienes para evitar los bienes mal habidos.  

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