Eclesiastés: El hombre vive para sí mismo

La Biblia dice en Eclesiastés 4:9-12

Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo. 10 Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero !!ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante. 11 También si dos durmieren juntos, se calentarán mutuamente; mas ¿cómo se calentará uno solo? 12 Y si alguno prevaleciere contra uno, dos le resistirán; y cordón de tres dobleces no se rompe pronto.

Introducción

Cuando Dios creó a Adán y lo vio solo en medio de toda la creación: declaró que no era bueno que el hombre estuviera solo y entonces procedió a crear a Eva para que fuera su compañera y juntos formaran una grande familia. El hombre no puede estar solo. Esta diseñado para vivir con otros. Su esposa o esposo en primer lugar y luego en familia y amigos.

El ser humano no puede vivir para sí mismo. Las relaciones familiares y de amigos están diseñadas para que se eleve por encima de sí mismo y descubra que el mundo no gira solo en torno de su existencia, sino que hay una serie de beneficios para él si aprende a vivir y convivir con sus semejantes.

Salomón dirige ahora su mirada a este importante tema de la existencia humana. Saber relacionarnos con los demás. Aprender lo valioso que resulta cultivar relaciones humanas para evitar la tragedia de vivir solos o abrazar la soledad que es útil en ocasiones por un tiempo determinado, pero no para siempre.

La vida sobre la tierra cobra sentido cuando nos descubrimos con nuestros semejantes porque no fuimos creados para aislarnos, sino para relacionarnos con nuestro prójimo con quienes por afinidades o por necesidades habremos de fincar amistad y compañerismo para colaborarnos en la vida.

El individualismo que se acrecienta en estos días porque las personas se vuelven egoísta al pensar solo en ellos mismos, recibe una llamada de atención por parte del rey sabio de Israel al presentar los grandes beneficios que traen consigo los buenos amigos y que trae consigo la vida matrimonial.

Y digo vida matrimonial porque este pasaje ha sido interpretado como una referencia a la vida en pareja. Pero una interpretación amplia del pasaje nos permite por supuesto hablar de los esposos, pero también hablar de la asociación que el hombre o mujer puede hacer para alcanzar mejores y más grandes propósitos en su vida.

El hombre se debate entre lo vano y lo eterno 

Cuando solo vive para sí mismo

I. Sin saber que dos ganan más
II. Sin saber que dos se apoyan mejor
III. Sin saber que dos se abrigan mejor
IV. Sin saber que dos resisten más

En el pasaje que hoy estudiaremos Salomón nos presenta cuatro grandes beneficios que resultan de dejar de pensar en nosotros mismos y vivir en sociedad o asociado con otras personas. El propósito que tiene es desterrar de la vida de sus lectores la soledad o el egoísmo de vivir para uno mismo y vivir para otros o con otros.

En un mundo donde se traiciona la amistad, donde las personas faltan a su palabra, donde el individualismo parece el mejor camino, Salomón nos ofrece una perspectiva diferente a fin de desarrollar nuestra capacidad de tratar a los demás y buscar y encontrar personas para sobrellevar diferentes situaciones en la vida.

El hombre se debate entre lo vano y lo eterno cuando solo vive para sí mismo e ignora que hay grandes beneficios de asociarse con los demás. La ignorancia o el egoísmo le hacen perder la perspectiva de su condición de ser humano sociable y extravía grandes beneficios para su existencia.

I. Sin saber que dos ganan más

El verso nueve de nuestro estudio dice así:

Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo.

La Nueva Traducción Viviente de la Biblia presenta este verso de la siguiente forma:

Es mejor ser dos que uno, porque ambos pueden ayudarse mutuamente a lograr el éxito.

La intención de Salomón con estas palabras en Eclesiastés es desalentar el individualismo y la soledad en los seres humanos. Y lo hace de una manera que pueda resultar atractiva para quienes piensan que “es mejor solo que mal acompañado”, como dice un dicho muy mexicano.

Michael Jordan, uno de las grandes basquetbolistas de todos los tiempos, él escribió sus memorias y en ellas encontramos la siguiente frase: “Un jugador gana partidos, un equipo gana campeonatos.”

Es claro que el hombre puede obtener más logros si se asocia con otros en cualquier campo o materia. Salomón aplica este principio para referirse a una actividad con la que se obtiene un pago o una contraprestación. Una persona solo puede lograr una jornada laboral de ocho horas y duplicarla a la dieciséis, pero dos personas pueden hacer un día completo.

Hay trabajos que definitivamente se tienen que hacer de manera personal, pero hay muchos otros en los que es necesaria la ayuda o colaboración de otra persona a fin de lograr el éxito.

II. Sin saber que dos se apoyan mejor

En Eclesiastés 4: 10 encontramos la siguiente afirmación de Salomón: 

Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero !ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante.

La palabra “cayeren” que utiliza la versión Reina Valera 1960 procede de la raíz hebrea “naphal” que en una primera instancia significa tropezar y caer en tierra, pero también en un sentido amplio la expresión se utiliza como “fallar” y en otras ocasiones como “fracasar” por lo que el verso cobra mucha relevancia.

¿De qué esta hablando Salomón cuando dice que es lamentable que alguien no tenga quien lo levante cuando caiga? Se refiere no solo al aspecto estrictamente físico. Salvo que la caída sea de un altura muy grande una persona le será difícil levantarse y a veces necesitará de dos o más personas para ayudarlo.

El sentido más bien es de contar con alguien que nos aliente o nos anime cuando el desanimo toca a nuestra vida. La soledad incuba los pensamientos más absurdos y las ideas más disparatadas en muchas personas. Sentirse sin apoyo puede resultar devastador para cualquier persona.

Salomón dice que debemos saber que al asociarnos con alguien, tener amigos o tener esposo o esposa nos ayudará a paliar esta condición. Evidentemente que hay excepciones y hay personas que sabe vivir solos, pero la mayoría de las personas deben contar con alguien para levantar el animo cuando se cae o cuando se falla.

Salomón utiliza la interjección “ay” para presentarnos un gran lamento, tristeza o pena por las personas que se encuentran solas y al momento de pasar penas. Los lamentos en la Biblia no están puestos por seguir un estilo, sino más bien para presentar una lamentable condición humana.

¿Por qué es tan triste vivir en soledad? porque en los momentos de dolor y sufrimiento en los que el ánimo decae es necesario contar con alguien que nos ayude a paliar nuestras necesidades.

III. Sin saber que dos se abrigan mejor

El verso once de nuestro estudio dice así:

También si dos durmieren juntos, se calentarán mutuamente; mas ¿cómo se calentará uno solo?

Este texto se ha utilizado para hablar de la vida matrimonial. La razón es porque habla de dormir juntos para calentarse y eso hace que automáticamente se piense en la vida en pareja. La vida matrimonial produce la posibilidad de encontrar un antídoto contra el frío en climas extremos. Y eso lo provee la relación entre un hombre y una mujer.

Sin embargo en una interpretación amplia del pasaje podemos hablar del calor humano que todos los seres humanos necesitamos y aquí bien podríamos hablar del hogar. La palabra hogar proviene de la palabra francesa hogare, que a su vez procede de la raíz hoguera. El hogar es el lugar donde padres e hijos se pueden calentar del frío de afuera.

El matrimonio constituye el contrato que rompe con la soledad del hombre y de la mujer, por supuesto. Salomón utiliza una figura retórica para hablarnos de la necesidad que tiene el ser humano de vivir sí en pareja, pero también en sociedad con otros: familiares, amigos y toda clase de personas con las que tenga un trato afable.

El calor humano es indispensable en todos los seres humanos porque nos permite sentirnos aceptados en un grupo social. La exclusión de alguien de su entorno social acarrea grandes conflictos porque la gente que vive al margen, marginada o marginal generalmente padece muchas cosas.

IV. Sin saber que dos resisten más

Nuestro estudio de hoy termina con el verso doce que dice así:

Y si alguno prevaleciere contra uno, dos le resistirán; y cordón de tres dobleces no se rompe pronto.

La soledad nos debilita a tal grado que cualquier adversidad nos derrota. Perdemos resistencia cuando vivimos para nosotros mismos. No en balde en América Latina se grita siempre a todo pulmón: “La unión hace la fuerza”. Salomón sabe perfectamente que no es lo mismo una sola pidiendo algo que muchos más exigiendo algo.

Definitivamente más de uno le puede hacer frente a toda clase de problema o dificultad. Uno solo apenas si puede con un pequeño problema, pero más de uno puede soportar toda clase de adversidad.

La figura de un cordón de tres dobleces no puede ser mejor al momento de hablar de cómo podemos soportar cualquier carga por más pesada que sea cuando sabemos vivir en sociedad, cuando sabemos vivir en pareja y cuando nos quitamos de todo egoísmo e individualismo.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: