Hebreos 11: Moisés, una fe que rompe con el pasado

Hebreos 11: 27

Por la fe dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible.

Introducción

Desde los tres meses de edad Moisés vivió en el palacio de Faraón. Su infancia y juventud las vivió en el cenit de poder. Creció educado y formado por los mejores maestros de Egipto. Conoció las deidades de los egipcios y abrazó una cultura que por mucho ha sido de las más poderosas.

Egipto tatuó el alma de Moisés. Era considerado el nieto de Faraón y en esa condición conoció mejor que nadie la conducta del soberano que ordenaba en esa nación y que no solo se consideraba un rey, sino que de acuerdo a la forma de gobierno, se creía que era un dios al que se había de adorar, respetar y temer.

Nadie mejor que Moisés para saber como se ejercía el poder en Egipto. Diariamente conocía como se eliminaba a los enemigos del gobernante en turno. No tenemos que imaginarnos nada al respecto. José estuvo en la cárcel con el copero y panadero de Faraón. Uno fue restituido y el otro fue colgado en una horca.

El poder del soberano en aquellos días iba más allá de un territorio o personas. Decidía sobre la vida de la gente. La vida de sus súbditos estaba en sus manos. Faraón se asumía como “un dios” con toda clase de derechos sobre la vida de todos. Así ejercía el mando en su país. Moisés vio todo eso.

Por eso cuando mató al egipcio que maltrataba a un hebreo supo que sería castigado con la muerte por Faraón, según leemos en Éxodo 2: 11-15 que dice de la siguiente manera:

11 En aquellos días sucedió que crecido ya Moisés, salió a sus hermanos, y los vio en sus duras tareas, y observó a un egipcio que golpeaba a uno de los hebreos, sus hermanos. 12 Entonces miró a todas partes, y viendo que no parecía nadie, mató al egipcio y lo escondió en la arena. 13 Al día siguiente salió y vio a dos hebreos que reñían; entonces dijo al que maltrataba al otro: ¿Por qué golpeas a tu prójimo? 14 Y él respondió: ¿Quién te ha puesto a ti por príncipe y juez sobre nosotros? ¿Piensas matarme como mataste al egipcio? Entonces Moisés tuvo miedo, y dijo: Ciertamente esto ha sido descubierto. 15 Oyendo Faraón acerca de este hecho, procuró matar a Moisés; pero Moisés huyó de delante de Faraón, y habitó en la tierra de Madián.

Estos sucesos ocurrieron cuando Moisés tenía aproximadamente cuarenta años. No hay que olvidar que salió de Egipto y vivió cuarenta años en Madián y retorno a Egipto cuando tenía ochenta años y cuarenta años dirigió al pueblo de Israel de esa nación a la tierra prometida y murió justo cuando tenía ciento veinte años.

Cuatro décadas después de haber sido salvado de las aguas y entregado como hijo de la hija de Faraón, Moisés tuvo que romper con su vida pasada para iniciar su conversión que lo habría de establecer como el líder del pueblo de Israel, que sería liberado de Egipto y conducido a la tierra prometida.

Moisés tenía que romper con ese pasado para siempre. El autor de la carta a los Hebreos ya nos ha dicho que había rehusado ser llamado hijo de la hija de Faraón y ahora nos dice que por la fe o por su confianza en Dios dejó Egipto.

La palabra dejó que usa Hebreos procede de la raíz griega “kataleipó” que significa “abandonar”, “dejar atrás”, “apartarse”, “dejar lo que queda”, “deshacerse de la reserva”, “dejar solo” y hasta se utiliza como “despreciar”. El autor de la carta a los Hebreos utiliza esta palabra para hacernos ver que Moisés tomó una decisión con respecto a Egipto.

Y esa decisión fue dejar atrás todo lo que había representando hasta ese momento para él vivir en la cúspide del poder faraónico. Moisés tuvo que dejar Egipto, tuvo que apartarse de esa vida que él no eligió porque era muy niño cuando llegó allí. Su infancia y juventud ocurrieron allí, pero llegó un momento en que tuvo que romper con el pasado.

Una fe que se prueba y aprueba

Moisés: Una fe que rompe con el pasado
A. Sin importar lo que se tenga que enfrentar
B. Con el auxilio de la presencia divina

¿Era una decisión difícil para Moisés dejar Egipto? ¿Cuáles eran las repercusiones de una decisión de ese tamaño? ¿Qué significaba para este hombre deshacerse de todo lo sucedido en su infancia y juventud?

Son preguntas que debemos hacernos para entender el tamaño de la decisión que tomó ante la disyuntiva que tenía frente a sí. No era fácil. Egipto era su vida y romper de esa manera era prácticamente reiniciar su vida. Romper con el pasado implica siempre un nuevo comienzo que a veces nos atemoriza porque es partir de cero.

El autor de la carta a los Hebreos utiliza este momento en la vida de Moisés para decirnos que este varón tomó esa decisión gracias a la fe. La fe no es un artículo decorativo en la vida del creyente. Es la máquina, el motor, el combustible para tomar decisiones y ejecutarlas sin miedo a sus consecuencias.

Los lectores de la carta atravesaban justamente esos momentos. O dejaban el judaísmo con todas sus ceremonias o abrazaban completamente la fe en Jesús. Ellos deberían imitar a Moisés que “perdió” todo al dejar Egipto, pero ganó un lugar irremplazable en la historia del pueblo de Israel.

A. Sin importar lo que se tenga que enfrentar

El autor de la carta a los Hebreos recupera con toda precisión los sucesos del Éxodo para recordarnos que Moisés libró una lucha contra el hombre más poderoso de Egipto. Un hombre que él conocía perfectamente porque durante su infancia y su juventud fue considerado su familiar.

Romper con Egipto no fue fácil para Moisés porque se tuvo que enfrentar no con el Faraón, sino con la ira de Faraón. El legislador de Israel sabía exactamente lo que significaba que el monarca egipcio estuviera enojado con alguien. Era una sentencia de muerte porque nadie salían bien librado cuando el hombre más importante de Egipto estaba enojado.

El pasado de Moisés estaba repleto de vivencias con el Faraón. Momentos de alegría y momentos en los que veía con toda claridad la forma en que desahogaba sus frustraciones y pese a ello no tuvo miedo y lo retó. Queda claro que la fe nos da una fuerza espiritual muy grande para enfrentar cualquier clase de enemigo.

Faraón para esos días ya sabía que Moisés no era egipcio sino hebreo. Tal vez ya lo intuía, pero Moisés en lugar de aferrarse a la cultura egipcia, optó por identificarse con sus hermanos judíos y eso fue intolerable para el rey. A pesar de ello, Moisés se mantuvo firme en la decisión que había tomado.

Nos debe quedar claro que la fe nos auxiliará siempre para enfrentar poderosos enemigos en esta vida. Las decisiones que tomemos en la vida, como la de romper con lo que sucedió en el pasado, tienen que amparase en la fe porque hay hábitos que traemos y tenemos que aprender a vivir sin ellos. El pasado a veces parece imposible de olvidar y dejar.

Moisés rompió con su pasado de una manera tajante. Nunca más regresaría al palacio de Faraón. Para esa clase de determinaciones necesitamos fe porque a veces el pasado parece un fantasma que retorna de tiempo en tiempo para reprocharnos lo que hicimos o lo que ocurrió.

La fe de Moisés nos ayuda a dejar todo aquello que sucedió en el pretérito “bueno” o malo porque si no lo abandonamos ni nos deja vivir nuestro presente y nos hace desconfiar del futuro glorioso que nos espera en Cristo.

II. Con el auxilio de la divina presencia

El autor de la carta a los Hebreos nos regala un hermoso oxímoron. El oxímoron es una figura poética que utiliza dos expresiones con significado opuesto para obtener una tercera idea.

Antes de pasar de lleno a este recurso literario es conveniente señalar que la palabra “se sostuvo” se traduce también como tener firmeza. Eso quiere decir que Moisés tuvo la fuerza para dejar Egipto, es decir no se movió para nada de la decisión que tomó. Romper con su pasado fue una determinación total, absoluta y sin posibilidad de retorno.

Lo hizo así y lo logró porque, dice Hebreos, se sostuvo como viendo al Invisible. No se puede ver algo que es invisible y justamente este es el oxímoron para decirnos que Moisés se condujo como si Dios estuviera a su lado. Fue tal su intimidad con Dios que parecía que le veía cara a cara como dice Exodo 33: 11.

Y hablaba Jehová a Moisés cara a cara, como habla cualquiera a su compañero.

La fe de Moisés le permitió vivir viendo al Invisible, es decir sin ninguna duda que la divina presencia lo acompañaba. Moisés lo necesitaba por cuando rompió con Egipto tuvo que hacer un largo viaje que lo llevó de Egipto a Madián. Después de vivir bien en Egipto luego de cuarenta años de pronto estaba solo en el desierto.

Para romper con nuestro pasado y no volver allí para absolutamente debemos estar convencidos, sin ninguna duda, que la presencia divina nos acompaña donde quiera que vayamos y donde quiera que estemos. Viendo al invisible es una forma de decir que Moisés no hizo caso a lo que sus ojos naturales veían.

La realidad que a veces nos atormenta tanto se combate como Moisés lo hizo: “viendo al Invisible”, es decir confiando plenamente en Dios muy a pesar de que nuestros sentidos y sentimientos a veces nos traicionan. Esa es la única manera de permanecer firme en el camino de la fe a la que hemos sido llamados.

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