Cuatro tips para alcanzar nuestras metas

Filipenses 3:13-14

13 Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, 14 prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.

Introducción:

Todas las personas necesitan una meta, un propósito u objetivo en la vida que les ayude a orientar sus decisiones ya que eso les ahorrará perder el tiempo y sobre todo les permitirá utilizar su energía en labores importantes y evitará enfrascarse en temas o asuntos que los desconcentre de su plan de vida.

El apóstol Pablo nos ofrece con su experiencia y conocimiento cuatro “tips” para alcanzar nuestras metas. Cuatro recomendaciones que atendidas pueden ayudarnos mucho en nuestros planes personales, pero sobre todo resultarán muy útiles en el propósito principal de nuestra existencia: alcanzar el premio del supremo llamamiento.

Pablo experimentó en carne propia “el desperdicio” de esfuerzo y tiempo de su vida en un proyecto que no tenía ni futuro ni reconocimiento alguno, pero cuando descubrió la verdadera meta de su vida, se dedicó por completo a ella y nos enseñó la manera en que debíamos lograr nuestros objetivos.

Cuatro tips para alcanzar nuestras metas

  1. Decidir tener un objetivo de vida
  2. Olvidar el pasado
  • Extenderse hacia delante
  1. Proseguir

Decidir tener un objetivo de vida

Pablo le dice a sus amigos de la iglesia de los Filipenses que “yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado”, la palabra “pretendo” que usa el griego procede de la raíz “logizomai” y se traduce como decidir, razonar, pensar y decidir. Pablo decidió tener una meta y ello le sirvió como referente para saber donde estaba ubicado.

Los seres humanos podemos ver transcurrir nuestro tiempo sin tener un objetivo o un propósito. Ese es un hecho, pero el apóstol nos enseña que en la vida se necesita siempre una meta a seguir. La meta de él era concluir su llamado y recibir el premio de su vocación celestial.

La falta de decisión hace que nuestra vida vaya de aquí para allá sin un rumbo determinado y eso provoca que no sepamos donde estamos ubicados en nuestra vida. A falta de una meta los hombres viven extraviados.

Olvidar el pasado

Una vez que tenemos una meta comenzamos a caminar hacia el objetivo que nos hemos trazado y Pablo recomienda que olvidemos el pasado. Para la palabra olvido el apóstol Pablo usa la expresión griega “epilanthanomai” que significa “pasar por alto”.

Lo que ha quedado atrás bueno y malo Pablo lo pasa por alto. Una de las luchas más grandes que tenemos a la hora de buscar nuestras metas es que no queremos deshacernos del pasado. En lugar de pasarlo por alto le dejamos instalarse en nuestra vida, dominarla y hasta controlarla.

El pasado pesa mucho, pero con lo ocurrido en ese tiempo nada podemos hacer. Si hemos ofendido a Dios y arrastramos falta de perdón, confiemos siempre en que Dios nos ha limpiado en su sangre y dejemos en el pretérito lo que ya nunca podremos cambiar.

  • Extenderse hacia delante

La frase es más que una buena intención. En realidad lo que Pablo está diciendo es que para alcanzar sus metas el hará o proyectará todo su esfuerzo. La palabra griega para “extenderse” es “epekteinomenos” que es la única vez que se utiliza en el Nuevo Testamento y se traduce literalmente como “me esfuerzo después”.

Pablo piensa en el futuro y lo único que tiene en mente es que si el futuro viene o por la gracia de Dios él llega a tener vida, él se esforzará como lo hace en el presente. Para lograr nuestras metas necesitamos esfuerzo. Los objetivo no se cumplirán por solo desearlos o pensar en ellos.

La meta se logra con empeño y esfuerzo y es la clave para llegar a nuestro propósito. La apatía o la falta de compromiso con lo que queremos en nuestra vida.

Proseguir

El apóstol sigue adelante, ese es el sentido de la expresión “proseguir”. De manera figurada sigue corriendo como un corredor olímpico corre detrás del premio que recibirá. Así se entiende la expresión griega “dioko” que aquí utiliza el apóstol Pablo.

No hay que perder de vista que Pablo escribe esta carta desde la cárcel. A pesar de las dificultades y los problemas, el apóstol Pablo proseguía. Nuestras metas requieren esta misma determinación.

 

 

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