Los Diez Mandamientos o Decálogo

Introducción

Los judíos conocen como Torá o Instrucción los libros de: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio, mismos que los cristianos reconocemos como el Pentateuco, en ellos se contabilizan 613 mandamientos; 248 son positivos, es decir implican un hacer: por ejemplo “Honra a tu padre y a tu madre” y 365 son negativos, es decir implican un no hacer, por ejemplo: “No matarás”.

Sin embargo, de los 613 mandamientos, la cristiandad ha recogido diez, los que encontramos en el libro de Éxodo 20: 1-17, estos han sido desde siempre los más conocidos, no sólo para los hebreos, sino para todos los gentiles que han abrazado la fe de Abraham. El decálogo lo encontramos repetido en Deuteronomio 5:1-21.

Los diez mandamientos sintetizan de alguna manera la esencia de la conducta que Dios demanda del hombre hacia él y hacia su prójimo. El cristianismo ha enseñado que tres de los diez mandamientos de la lista de Éxodo 20:1-17 tienen que ver con la relación que Dios demanda de su pueblo y el resto son las obligaciones de cada uno en su trato con su semejante.

Pero los hebreos recurren a un sistema más lógico para estudiarlos: son diez mandamientos escritos en dos tablas, lo que ellos interpretan que fueron escritos cinco en cada tabla y de acuerdo a sus maestros los primeros cinco tienen relación con Dios y los otros con nuestro prójimo. Más adelante explicaremos con amplitud este método hebreo.

Cuando un interprete de la ley le preguntó a Jesús cual de los 613 mandamientos era el más importante Jesús los resumió todavía más, dijo que el primer gran mandamiento es amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma, con toda la mente y con todas nuestras fuerzas y a nuestro prójimo como a nosotros mismos.

Los diez mandamientos tiene como gran virtud ser el resumen de estas dos ordenanzas de Jesús: los primeros tres mandamientos nos conducen a amar a Dios con todo nuestro ser y el resto nos llevan a amar a nuestros semejantes.

Los diez mandamientos fueron dados al pueblo de Israel en el Monte Sinaí y de allí su particularidad. (Éxodo34:28 y 4:13). Los otros 603 mandamientos los recibieron los judíos desde que estaban saliendo de Egipto hasta unos días antes de la muerte de Moises en el monte Nebo.

La iglesia evangélica divide así los diez mandamientos del libro de Éxodo 20:1-17:

  1. No tendrás dioses ajenos delante de mí
  2. No te harás imagen de ninguna semejanza de lo que esta…
  3. No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano
  4. Acuérdate del día de reposo para santificarlo
  5. Honra a tu padre y a tu madre
  6. No matarás
  7. No cometerás adulterio
  8. No hurtarás
  9. No hablarás contra tu prójimo falso testimonio
  10. No codiciarás la casa de tu prójimo

La iglesia católica hace de “No tendrás dioses ajenos y No te harás imagen un solo mandamiento y dividen en dos el décimo para quedar de la siguiente manera:

  1. Amarás a Dios sobre todas las cosas.
  2. No tomarás el Nombre de Dios en vano.
  3. Santificarás las fiestas.
  4. Honrarás a tu padre y a tu madre.
  5. No matarás.
  6. No cometerás actos impuros.
  7. No robarás.
  8. No dirás falso testimonio ni mentirás.
  9. No consentirás pensamientos ni deseos impuros.
  10. No codiciarás los bienes ajenos.

Los judíos por el contrario toman como primer mandamiento el versículo dos de Éxodo 20: 1-17 y su lista queda así:

  1. Yo soy Hashem tu Dios
  2. No tendrás otros dioses
  3. No tomarás mi nombre en vano
  4. Observarás el shabat
  5. Honrarás a tus padres
  6. No matarás
  7. No cometerás adulterio
  8. No robarás
  9. No atestiguarás en falso
  10. No codiciarás

Aquí bien vale la pena señalar que a diferencia de los cristianos los judíos enseñan a su pueblo que los diez mandamientos fueron dado en dos tablas de la ley. En cada una de ellas había cinco mandamientos. En la primera tabla aparecían los primeros cinco mandamientos y el resto en la segunda tabla.

Los primeros cinco mandamientos tienen que ver con la relación del hombre con Dios y el resto con su relación con sus semejantes. Evidentemente en esta clasificación el V mandamiento parece estar fuera de lugar, pero los judíos explican que al honrar a nuestros padres estamos aprendiendo la gratitud, virtud indispensable para acercarse a Dios.

Visto en esa perspectiva los diez mandamientos no solo fueron dados a Israel, sino a la humanidad entera para tener como referente las exigencias que Dios demanda para una sana convivencia entre sus criaturas; su ausencia crea siempre una crisis moral en cualquier sociedad humana que habite el planeta tierra.

El estudio de los 10 mandamientos debe tomar en consideración cada una de las maneras en que lo organiza tanto el catolicismo como el judaísmo, poniendo particular atención en la forma hebrea debido a que ellos fueron los custodios de esta importante parte de la Escritura.

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