Dios cuida a los piadosos

Salmos: 37:32-33 dice:

Acecha el impío al justo y procura matarlo. Jehová no lo dejará en sus manos, ni lo condenará cuando le juzgaren.

Introducción

Pudiera parecer contradictorio o hasta ilógico, pero la vida piadosa puede representar un peligro para quienes la practican. David a sus setenta y tanto años sabía bien que buscar a Dios con todo el corazón no siempre iba a significar ausencia de conflictos, sino a veces una terrible y amenazante lucha contra los malvados.

David sabía bien de que hablaba. Tuvo enemigos poderosos que lo persiguieron para dañarlo. Los filisteos fueron uno de ellos, pero quizá el más fiero de los adversarios de David y quien en varias ocasiones lo quiso privar de la vida fue el rey Saúl, quien llenó de rencor y resentimiento lo siguió y persiguió casi hasta el último día de su vida.

El autor del salmo sabe bien de lo que nos va hablar. El fue perseguido por el único delito de haber enfrentado en nombre de Dios a Goliat y haberlo derrotado. Las victorias espirituales a veces nos hacen ganar enemigos gratuitos sin que uno en realidad lo quiera o se lo proponga.

Y para remediar esta terrible situación, Dios se presenta como quien cuida y protege a sus santos ante ya no solo las amenazas, sino de las intenciones abiertas y declaradas de querer dañar físicamente a sus hijos de parte de los malignos que aborrecen al justo por servir a Dios.

El peligro de la piedad

No es la tónica general, pero a algunos de los hijos de Dios les tocará enfrentar a malvados que querrán privarlos de la vida porque los aborrecen. El odio a veces es tan grande que buscarán de todas las formas hacerles mucho daño.

A) El impío acecha al justo

La apalabra “acecha” que usa el versículo 32 de este salmo se traduce también como espía. La idea es de una persona que está buscando el mejor momento para hacerle daño a otra persona.

    B) El impío trata de matar al justo

David enfrentó la furia de Saúl quien lo intento matar varias veces. La primera cuando le arrojó la lanza en el palacio real y en una segunda ocasión cuando ya estaba casado con su hija Milca.

El cuidado de Dios a los piadosos

Dios sabe perfectamente la clase de lucha que libran los justos. Sabe el origen del conflicto y como amoroso y buen Dios se apresta a defendernos y cuidarnos para evitar que se nos haga daño o que se nos prive de la vida.

    A) Los libra de caer en manos de los impíos

El mejor ejemplo de esta clase de cuidado de Dios lo encontramos en la vida del apóstol Pablo que fue librado de la muerte cuando los judíos se juramentaron que no comerían hasta verlo muerto.

B) No deja que lo condenen

Dios guarda a sus hijos.

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